Siendo absolutamente superior en todo, Once Caldas tuvo un destacado inicio de campeonato con triunfo 1-2 visitante ante Cúcuta, dejando gratas sensaciones frente a un débil rival y a ciertas fallas revisables, sobre las que debe insistirse en el trabajo de semana, que son la contundencia ofensiva y la seguridad atrás, pues sus centrales son aparatosos.
Comenzó con novedades en la formación. La inclusión de Joan Parra como arquero titular fue sorpresiva porque James Aguirre nunca dio motivos para perder el puesto. Igualmente la presencia de Esteban Beltrán al lado de Jaime Alvarado permitió mayor generación de juego en la salida desde el medio.
El resto de nómina fue la misma de la temporada pasada, lo que traduce memoria colectiva, una de las bases de este proyecto liderado por Hernán Darío Herrera en su quinto semestre consecutivo. Tres de los cuatro refuerzos, Rodallega, Roa y Quiñones se quedaron en Manizales y no pareciera, de entrada, que estén por encima de los inicialistas en Cúcuta.
La premura del torneo exige resultados inmediatos para tranquilidad del Arriero, agobiado por el mal ambiente que tiene entre los aficionados. Urgente, entonces, comenzar ganando, y lo hizo sin sobresaltos, remontando, con variantes de orden ofensivo y con autoridad sobre un improvisado Cúcuta, sin patrón táctico y con notorias deficiencias.
Ni siquiera el penalti inventado por un supuesto agarrón de Cardona sobre Arizalas con el que se aventajó el local, pitado por el discreto Luis Matorel, inquietó al Once Caldas que, posteriormente, se vio beneficiado por una acción similar de Ballesteros encima de Barrios para el primer gol de Dayro Moreno, preciso en la ejecución desde los 11 pasos.
Con el empate parcial era cuestión de tiempo que cayera el segundo, y sucedió a los 86. Otra vez con el hijo de Chicoral, oportuno a un centro de Tamayo para completar 375 como artillero colombiano, 254 como goleador por Liga y 168 con Once Caldas, ahora a solo tres de Galván Rey, quien con 171 ha sido el máximo anotador blanco de la historia.
Además los rojinegros perdieron por expulsión a Jaime Peralta, y el Once sentenció. Buenas respuestas individuales: Beltrán, limpio en su fútbol, excluido quizá por la amonestación; el lateral Tamayo, profundo y efectivo; y los ingresados Gómez y Déinner que ampliaron el campo y dieron la profundidad que faltaba.
Buena lectura desde el banco, era sumar hombres en ataque, ir por el juego y así ocurrió. Importante vencer en la primera salida para ganar en confianza y volver a respirar luego de las dudas provocadas por la baja inversión, la lentitud de ejecución y el conformismo del cuerpo técnico.
Un Once Caldas con posesión, actitud, sometimiento y agresividad que pasó por el General Santander como “Pedro por su casa”, con movimientos versátiles, que supo explotar las bandas, particularmente la izquierda, y que tiene una idea de juego consolidada, más allá del pobre Cúcuta que enfrentó.
P.D. Estrenó uniforme Once Caldas, de la firma Reebok, y gustó. Un diseño con cuello en V adornado sutilmente con líneas delgadas verdes, blancas y rojas, lo mismo que al final de las mangas. Quizá un poco gruesas las líneas verticales de los costados. Sería lo único, y que la afea tanto anuncio comercial, aunque ni modo. La pregunta es: ¿en qué momento normalizaron que una camiseta de fútbol cueste casi 400 mil pesos? ¡Es increíble!
Hasta la próxima…