Los equipos de fútbol y los medios de comunicación comerciales son propiedad privada. No se les puede exigir nada, pues dependen de las directrices impuestas por sus dueños. Pedir el cambio del entrenador o la vinculación de jugadores en el Once Caldas es tan patético como reclamar que Caracol y RCN contraten periodistas locales.
Lo digo porque las dos grandes cadenas nacionales optaron por dejar de trasmitir desde el Palogrande. Por primera vez en la historia, en la tierra de los grandes comentaristas del país, no relatan los juegos de Once Caldas y las informaciones del club en esos medios son enviadas por corresponsales que tienen como sede a Pereira.
Javier Giraldo Neira se debe estar revolcando en la tumba. El hombre de la sintonía arrolladora que desapareció tras su partida y "papá de los pollitos" vivió en una época en la que la radio hacía largos cubrimientos y lideraba fuertes controversias que seguían millones con pasión, como complemento perfecto para los partidos.
El tiempo, la tecnología y las costumbres, la televisión, los sistemas digitales, la proliferación de comunicadores, muchos de ellos sin preparación ni formación, hábiles en el manejo de las redes sociales, Instagram, TikTok, YouTube, etc., mutaron su dinámica y debilitaron los métodos tradicionales.
De hecho, el mismo Once Caldas origina sus noticias a través de ‘influencers’ radicados en Bogotá. Aquí ya no hay fuentes, y las novedades se conocen a través de internet. El domingo, en las dos cadenas se debatió la posición de Holocausto Norte en contra del Arriero Herrera, sin una sola voz de Manizales que opinara con conocimiento de causa.
Total, solo lamentar que no tengan periodistas de la casa en sus nóminas, ni grupos de transmisión aquí y que todo se haya centralizado en la capital, pero son autónomos en sus formas de operar. Lástima que las Gerencias locales se limiten a cumplir órdenes y no hagan notar la importancia de ese servicio que estoy seguro, a todos nos gustaría que ofrecieran.
El comunicado de Holocausto, aparte de absurdo fue ilógico e inoportuno. Clamar porque echen un entrenador con invicto de 12 jornadas y quinto en la tabla, lugar que ostentaba el viernes cuando fue publicado y justo después del partido contra Junior, es una vergüenza, un despropósito y un contrasentido.
Se perdió contra Tolima, que fue superior, ganó con autoridad y puso cuatro balones en los palos. Se vio mal al Once Caldas en el mediocampo sin Alvarado y con Sánchez "cojeando". Fracasó el doble 9: inoperantes Dayro y Zapata; las variantes tardaron demasiado, y pese al enorme trabajo de Parra, por Liga nunca ha sacado el arco en cero.
Fue una discreta presentación, que por poco le reporta un punto. Cardona, de vivo, hizo que lo atendieran sin estar lesionado teniendo que salir del campo como ordena el reglamento y Roldán no autorizó su ingreso rápido y por ese hueco, a los 86 minutos llegó la anotación del triunfo, merecida, pero por un descuido, o torpeza inaceptable.
Se vienen Fortaleza y Chicó en casa. El Once Caldas está en zona de clasificación en un torneo raudo, en el que preocupan la exagerada lentitud y las erradas decisiones de sus orientadores acá. De los cuatro refuerzos, Roa y Rodallega en siete fechas no han jugado porque están lesionados, y llevan un mes intentando traer un zaguero central. Necesitan una semana para morirse de repente.
Hasta la próxima…