El impacto de entrada al observar el amistoso de Once Caldas que concluyó sin goles en Palmaseca, es que Deportivo Cali se reforzó mejor y tiene más, así el trámite fuera parejo tras un regular comienzo y un animado remate del equipo de Hernán Darío Herrera que, inclusive, tuvo para ganarlo con dos disparos en los palos y un desperdicio de Jefry Zapata.
Dos tiempos diferentes, con nóminas distintas. Abrió con la que, supuestamente, será la titular: Aguirre, Juan Cuesta, Cardona, Kevin Cuesta, Tamayo, Rojas, Alvarado, Barrios, Sánchez, Zuleta y Dayro. Solo uno de los contratados, lo que indica conservación de la base, propósito que por convicción, o por falta de gestión, asume el cuerpo técnico.
Para el segundo período cambiaron los 11 y la muestra fue superior, contando con que Cali también hizo muchas variantes. Son juegos de pretemporada cuando el trabajo es mínimo, se está en proceso de desintoxicación y adecuación física, y apenas se piensa en la competencia. La continuidad del plantel, sin duda, es la receta o la gran apuesta para el nuevo año.
Jaime Alvarado es menos que Mateo García, Yeferson Rodallega era suplente del DIM y Andrés Felipe Roa, de lustrosa carrera, depende de que retome su forma, mismo caso de Andrés Ibarguen y Deinner Quiñones, quienes se mantuvieron estando en deuda y a sabiendas de que futbolísticamente, en condiciones, todavía pueden aportar.
Para quien escribe se quedó corto Once Caldas en materia de refuerzos. Cinco era el pedido del Arriero, y se tranzó con tres. Además se fueron ocho: Jerson Malagón, Mateo y Alejandro García, Luis Palacios, Juan Carlos Díaz, Juan Camilo García y los Santiago, Cubides y Mera. Por posiciones, faltaron un central de categoría, un volante de marca y un delantero goleador.
Hubo remezón también en el cuerpo técnico. La llegada del Panelo Valencia como asistente, que es muy bien vista, coincidió con el retiro de Néstor Mario Marín, extraordinario preparador de arqueros, del gerente deportivo Felipe Gutiérrez y del técnico Sub-20, Alexis Henríquez por nula comunicación con Herrera, algo increíble e inadmisible.
La realidad indica que Once Caldas modelo 2026, sin compromiso internacional, intentará lo hecho en las cuatro ligas previas, tres con clasificación a cuadrangulares y la cuarta con lucro económico en la Suramericana y sin alcances en lo local por la escasa ambición de sus orientadores, a quienes les quedó grande la triple participación.
Entra presionado Hernán Darío Herrera, con margen estrecho por el desgaste que conlleva el cargo y cuestionado por sus actuaciones anteriores, su falta de liderazgo y su conformismo frente al dueño. Volver a unir el grupo, comprometerlo y montar una idea de juego, en lo que particularmente le tengo confianza, son las tareas inmediatas.
Atendieron el pedido de Jaime Pineda: "equipo autosostenible que entre a los ocho". Eso hicieron, sin el toque de gracia que impulse calidad hacia el título. Dependerá ahora del trabajo, las decisiones correctas, el compromiso y nivel profesional de los jugadores. Es Herrera el único entrenador en Colombia con cinco torneos semestrales continuos.
Este martes segundo fogueo contra América, y el lunes 19 de enero apertura oficial de Liga frente al Cúcuta. Es lo que hay, y se le puede sacar provecho. Todos quisiéramos más, que no se dará mientras Once Caldas se planeé solo desde lo financiero. Aquí no hay cabida para el riesgo porque del banco a la cabeza sus políticas son absolutamente conservadoras.
Hasta la próxima...