Con un grupo de amigos decidimos crear un club de lectura. Nunca le pusimos nombre, pero sí le dimos constancia, todos los miércoles, a las 8:00 p. m., nos reunimos para leer en voz alta y dialogar sobre los temas que cada texto nos dejaba. Durante el 2025 logramos reunirnos 47 semanas y avanzamos en la lectura de seis libros entre cuento, novela, ensayo y crónica. Más que una rutina, este espacio se convirtió en una excelente estrategia para fortalecer la amistad, debatir ideas y sostener el hábito de la lectura.

Las obras que nos acompañaron este año fueron “Sofoco”, de Laura Ortiz; “Revoluciones”, de Diana Uribe y Alejandra Espinosa; “Le dedico mi silencio”, de Mario Vargas Llosa; “Las intermitencias de la muerte”, de José Saramago; “Leer es resistir”, de Mario Mendoza, y “Ahora y en la hora”, de Héctor Abad Faciolince.

En mis lecturas personales tuve la oportunidad de acercarme a obras que me dejaron grandes enseñanzas, una de ellas fue “Agua: una biografía”, del italiano Giulio Boccaletti, un libro fascinante que muestra cómo el agua ha sido protagonista a lo largo de la historia, determinando el destino de las sociedades humanas no solo como recurso ambiental, sino como factor de transformación social, político y económico.

También “El GEA, la historia completa del grupo empresarial antioqueño”, de la profesora Gloria E. Valencia, es una investigación rigurosa sobre la conformación de grandes empresas locales, los retos que enfrentaron para sostenerse en el mercado y su aporte al fortalecimiento del tejido empresarial colombiano. Esta lectura dialoga muy bien con “Cómo enriquecer a Colombia”, de Camilo Guzmán, una publicación que demuestra, con argumentos sólidos, que somos un país viable y con condiciones reales para alcanzar el desarrollo.

Este año también profundicé en el estudio del liderazgo, en ese camino, “Sobre liderazgo” de Tony Blair, se relata su experiencia como primer ministro del Reino Unido durante diez años, me resultó especialmente cercano; a este se suman lecturas inspiradoras como la biografía del líder afroamericano Kofi Annan y de Angela Merkel; y el relanzamiento de “La revolución en América”, de Álvaro Gómez Hurtado, publicado con motivo de los 30 años de su asesinato.

Disfruté enormemente “En surcos de colores”, del escritor manizaleño Jaime Andrés Monsalve, un recorrido por la música colombiana a través de 150 discos que evidencian la riqueza y diversidad de nuestros sonidos, el libro confirma que narrar a Colombia también implica escucharla, y confieso que recorrí completa la lista de reproducción que el autor propone en Spotify.

Uno de las mayores alegrías que nos dejó este año fue “Historias y recetas: Supía, corazón dulce de Colombia”, esta obra fue reconocida en los Gourmand World Cookbook Awards, conocidos como los “Óscar de la gastronomía”, como el mejor libro de cocina del mundo, nacido en el despacho de la Alcaldía de Supía en el 2023, para exaltar a las cocineras tradicionales y a los productores de panela. Este reconocimiento internacional es motivo de profundo orgullo, haber participado en esta publicación es una satisfacción inmensa, y no me cansaré de felicitar a los campesinos que hicieron posible este bellísimo libro.

Para cerrar, deseo a todos un feliz 2026, nos seguiremos leyendo el próximo año en esta columna, para continuar analizando los aspectos estructurales de nuestra sociedad, más aún cuando el próximo año será clave para el país y para nuestra región.