20 May, 2026
#LoQueVoyAprendiendo
Nos necesitamos mutuamente y etiquetarlos como “Ninis” no aporta nada a la solución.
El término "Ninis" refiriéndose a los jóvenes que ni estudian, ni trabajan, se ha vuelto muy popular últimamente y muchas veces se usa de forma despectiva. A medida que nos adentramos en la realidad a la cual los jóvenes se enfrentan para ingresar a la vida productiva, vemos que existe mucha tela por cortar y que la situación no es tan sencilla como decir que “es falta de voluntad, que todos son de cristal y que quieren ser influencers”.
Lo primero es que la movilidad social es muy baja en Colombia, para que una persona que nace en pobreza pueda salir de ahí, se requieren 10 generaciones, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Esa situación demuestra que no es solo estudiar y ya, dado que, aunque el 50% de los jóvenes mejora su nivel educativo frente a sus padres, solo el 21% logra realmente aumentar sus ingresos. Este análisis nos lleva a pensar que existen ingredientes que nos hace falta en la conversación.
Un caso cercano es el de María, quien estudió un técnico y vive en el barrio Sinaí, en Manizales. Desde hace dos años busca trabajo sin lograr encontrar una oportunidad que le permita desarrollar sus capacidades. Con el tiempo, ella se cansó. Así fue como terminó convirtiéndose en una joven “Nini”.
Está joven, no tiene conexiones; nadie en el mundo empresarial la conoce ni está dispuesta a apostar por ella. Tendrá que pasar por miles de entrevistas hasta que alguien le dé una oportunidad. No cuenta con capital social, ni experiencia, lo que convierte su situación en un círculo vicioso del cual es difícil salir.
Y entonces, ¿como sociedad vamos a dejar que el futuro talento que las empresas necesitan se quede en casa, sintiéndose sin futuro, ni esperanza? No podemos darnos ese lujo en una sociedad que se envejece a gran velocidad y además donde los jóvenes pueden hacer grandes aportes en la nueva comprensión de los cambios del mundo.
Nos necesitamos mutuamente y etiquetarlos como “Ninis” no aporta nada a la solución. Actualmente un grupo de actores estamos explorando cómo podemos hacerlo mejor para abrir el ecosistema de emprendimiento y empleabilidad a los jóvenes de esta ciudad.
Es un ejercicio en el que todos los actores ganamos, jóvenes con oportunidades, con menor incidencia de drogas y suicido; empresas con mejor talento y con mayores habilidades para comprender el futuro; y, sin duda, una ciudad donde es mejor vivir.
Si algo de esto le suena, conversemos en Linkedin @marcelaescobara. Necesitamos a muchas más personas en esta conversación.