Es 31 de diciembre, día de las promesas para el otro año. Como la política es el mundo de las promesas incumplidas, aquí va esta columna muy decembrina.

Hay una historia rondando en Internet sobre un supuesto profeta ghanés que predijo el fin del mundo por otro diluvio universal. Dijo que Dios le había avisado y se puso en la tarea de construir arcas para salvar a miles personas. Se supone que el diluvio comenzaba el 25 de diciembre de este año. A no ser que nos hayamos extinguido y aún no nos hemos dado cuenta, su profecía no se cumplió. En medios se dice que, ante el hecho de que no prevalecieron las aguas sobre la tierra, Ebo Noah afirmó que evitó el fin del mundo tras convencer a Dios.

Para abonarle al nuevo Noé algo de razón, es cierto que estamos siempre al borde del abismo. Pero su oportunismo se me parece a las profecías que hacen muchos antipetristas de derecha y de centro (digamos que podemos diferenciarlos) sobre cualquier decisión o discurso del presidente Petro. Ahora que el Gobierno promueve por enésima vez una Asamblea Nacional Constituyente -y con ello se rompe una promesa de campaña-, saltan también por enésima vez los discursos de “Petro es como Chávez” o “Nos van a volver como Venezuela”, repetido de manera incesante desde el Plebiscito por la Paz, especialmente por el partido Centro Democrático.

Hasta se inventaron el término de la “venezolanización”, como leí en la última columna de Juan Pablo Calvás para El País de España (una palabra que todavía me cuesta pronunciar). No digo que Petro no sea megalómano o que no haya sido un mal gobernante, pero sí digo que hace falta algo más de creatividad para enfrentarlo. Como Ebo Noah, estos analistas sabrán interpretar cualquier desenlace a su conveniencia para decir que ellos siempre han tenido la razón. Generalmente usan fórmulas rimbombantes como “el tiempo lo dirá”, “es solo cuestión de meses”, “ojalá no tengamos razón”.

A la no “venezolanización” de Colombia dirán: “Las instituciones se lo impidieron”; a la “venezolanización” de Colombia dirán: “Siempre lo supimos”. Cualquier hecho será una prueba irrefutable de su profecía.

Un ejemplo es un trino que publicó la directora de El Colombiano, Luz María Sierra, el lunes 28 de diciembre (que bebe del editorial de ese periódico del 27 de diciembre). En el trino se dice que la Asamblea Constituyente de Petro sigue el libreto que usaron Chávez y Maduro en Venezuela. Incluso en el editorial se afirma que “las dictaduras modernas no llegan con tanques. Llegan con constituyentes”.

En el texto no hay lugar a ninguna alusión que no sea una comparación con Venezuela, lo cual hace que omita los matices y que pierda perspectiva. Antes de cualquier conclusión, su punto de vista parece viciado: no sé si no recuerdan a Pinochet o si se les olvidó la manera en que llegó Rojas Pinilla al poder. Su objetivo no es analizar sino mostrar que es indudable que iríamos hacia Venezuela, lo cual es muy dudable.

Creo que cumplí mi promesa (¿o la incumplí por ser una promesa cumplida?). En todo caso que el otro año cumplamos las promesas y no nos parezcamos tanto a los políticos en campaña. Gracias por las lecturas.