Inés no es un personaje imaginario para llamar la atención sobre la crisis de salud en que nos sumió este Gobierno indolente. No. Inés es una persona de carne y hueso; tiene apellidos: Martínez Sánchez; tiene un hogar con su esposo y su hijo. Inés trabaja en Fedegán, es contadora y maneja con diligencia el área presupuestal del Fondo Nacional del Ganado.
Hoy enfrenta una situación de salud que afecta seriamente su calidad de vida. A partir de un episodio de vértigo en diciembre del 2023, en abril del 2024 fue diagnosticada de un tumor benigno en el oído medio, con compromiso de cavidad nasal y senos paranasales, que requiere de cirugía, a riesgo de afectar la audición, la voz, la masticación y la frecuencia del vértigo, entre otras complicaciones, como le explicaron en el Hospital San José, al que fue remitida en julio del 2025, después de exámenes y terapias sin mejoría alguna y, al contrario, con síntomas agravados.
Comparto el caso de Inés con mis lectores, no solo porque la crisis de la salud es ya calamidad nacional que afecta a millones, sino porque, en este país anestesiado, sigue siendo otra noticia sin rostros, estadística sin historias de vida y, hoy, tema de debate con promesas tasadas en votos; una preocupación que se apaga con el televisor…
Pero cuando la víctima de la indolencia estatal es un rostro conocido, con quien compartimos objetivos y momentos en el ámbito laboral o en cualquier otro, entonces entendemos el temor y la frustración de quienes no reciben sus medicamentos ni son atendidos; la impotencia de familiares clamando por soluciones que se esfuman entre promesas de candidatos, acusaciones presidenciales y declaraciones exaltadas del ministro… Eso no cura a nadie.
Entre septiembre y noviembre del 2025, a casi dos años del primer vértigo, Compensar autorizó la cirugía y un procedimiento previo determinado por una junta médica. Desde entonces, todo ha sido un vaya-y-venga de trámites: La cirugía, programada para el 28 de abril, fue aplazada para el 3 de junio, sin que Inés tenga certeza alguna, pues en el San José le dicen que falta un aval de Compensar, en Compensar que todo está aprobado, y el hospital insiste en que falta un aval. Inés siente que le mienten, que “le están dorando la píldora”.
Es el “peloteo” criminal entre autoridades y entidades prestadoras, el paseo de filas y ventanillas sin consideración hacia quien es vulnerable por su enfermedad. Mientras tanto, Inés ya perdió el 60% de audición en su oído izquierdo, el vértigo es frecuente y tiene dificultad para masticar, pronunciar algunas palabras, leer, trabajar en computador y conciliar el sueño.
A Inés, una mujer fuerte pero sensible, le angustia su trabajo, su familia… su mañana, mientras que, para el Gobierno, la salud es solo otra ficha en el ajedrez político y, para nosotros, mientras no nos afecte…, otra noticia sin rostros, otra estadística sin historias.
22 May, 2026
La salud de Inés…
Mientras que, para el Gobierno, la salud es solo otra ficha en el ajedrez político y, para nosotros, mientras no nos afecte…