Cuando una tercera persona oye, lee o ve hay interpretaciones no coherentes en temas conocidos y sencillos sobre aspectos de la vida. También existen discrepancias conceptuales. Un ejemplo clásico de incoherencia: ¿Qué día es hoy? La réplica inmediata: Idealmente, el amarillo.
Dos posibilidades de análisis existen: No entendió el interrogante o no sabe la respuesta. Si es lo segundo, es libre de hacerlo y merecerá ciertas consideraciones. Si es lo primero, hay que meditar sobre las causas por las cuales no comprendió la pregunta.
La no comprensión puede ser verídica, pero también se identifica aquella utilizada como un subterfugio para evitar la respuesta, mecanismo que tiene muchos adeptos que se van sumando según el compromiso de quien responde.
Dejando de lado la falta de franqueza para decir, escribir o difundir mediante una imagen, que identifique que no sabe, queda aquella que evidencia una falta de comprensión real. Entrevistadores, entrevistados, escritores, lectores, panelistas o simples expositores propician una confusión distractora cuando no entienden lo que se está tratando.
El tema se torna de cuidado cuando se identifica la falta de comprensión lectora de los estudiantes, de grados de estudio: 3-5-9, a través de las Pruebas Saber y sus resultados analizados por la Fundación Empresarios por la Educación.
El problema enunciado se enfoca a la disminución de la comprensión lectora entre el 2022 y el 2023. Últimas cifras conocidas. El resultado es muy serio para el futuro de las personas analizadas. Si no se corrige la deficiencia, tendría consecuencias irreversibles. Es importante conocer la carencia global de la comprensión en los estudiantes analizados comparándolos con cifras estándar.
La cuantificación de la insuficiente comprensión oscila en el país entre el 40% y el 60%, con un promedio nacional del 57%. Caldas evidenció un 55% de restricción. Aunque hay deficiencias identificables, el estudio demostró que, entre las ciudades analizadas, Manizales mostró un mejor rendimiento nacional.
Es preocupante que departamentos como Vaupés, Amazonas, Guainía, Chocó y Vichada ocuparon los últimos índices de capacidad lectora, lo que se adiciona al problema social que evidencian esas zonas; ello es una afrenta.
Los responsables no son los niños, es el Estado con todos sus agentes nacionales y seccionales. La educación es un problema global compete a todos, en cuanto al deber de obtener resultados que conduzcan a eliminar o al menos disminuir sustancialmente las distancias humanas.
Inopia es una palabra que identifica muchos estados, pero referida al estado de la niñez con referencia a la incapacidad de comprensión es nefasta para el futuro personal y de la sociedad.
Sin entender es imposible una vida de relación adecuada. La siguiente fase comprometería la existencia actual y futura de la persona. ¿Cuántas palabras por minuto se deben leer y entender? El estudio revela que en un minuto, en Manizales, hubo 9 personas sin entender una sola palabra. El dato no puede ser más desalentador en el medio actual, aunque en Cali eran 25.
Lo esencial es comprender, lo demás puede tener otras soluciones.