12 Nov, 2022

OASIS

“ Fermina Daza le rogó a Dios que le concediera al menos un instante para que él no se fuera sin saber cuánto lo había querido por encima de las dudas de ambos.

Con su admirable oficio de escribir, Gabriel García Márquez siempre hallaba la palabra adecuada para armonizar prosa y poesía. Creó nombres que solo a él se le ocurrían como Remedios la bella, Amaranta Úrsula, Melquíades o Florentino Ariza.
También metáforas preciosas, escenas insospechadas y una narrativa que, con razón, le dio el Nobel en 1982. Disfruta esto de El amor en los tiempos del cólera:
- “Terminaron por conocerse tanto, que antes de los treinta años de casados eran como un mismo ser dividido. Y se sentían incómodos por la frecuencia con la que se adivinaban el pensamiento sin proponérselo”.
- “ Fermina Daza le rogó a Dios que le concediera al menos un instante para que él no se fuera sin saber cuánto lo había querido por encima de las dudas de ambos. Y sintió un apremio irresistible de empezar la vida con él otra vez desde el principio para decirse todo lo que se les quedó sin decir. Y volver a hacer bien cualquier cosa que hubieran hecho mal en el pasado. Pero tuvo que rendirse ante la intransigencia de la muerte” .