Hace años una joven decidió abortar a su hijo, asediada por los problemas y perdida en las sombras.
Fue un hecho terrible porque el embarazo era ya de siete meses cuando buscó una partera que la asistiera.
Esta sintió que debía actuar de otra manera y, sin que la madre se enterara, salvó a la criatura y la escondió para criarla.
Pasados los años ese ser, criado con amor, eligió el camino del sacerdocio y realizó su sueño.
Escudriñando en su pasado decidió buscar a su madre física y la encontró a través de la Fundación Reencuentros.
Aunque no lo creas, ahora los tres viven juntos en Medellín gracias a la magia del perdón y del amor.
El sacerdote se llama Julio y espero que este testimonio deje buenas inquietudes en tu corazón.
Todo es posible para el amor auténtico, y la vida es un don que está por encima de cualquier problema.
@gonzalogallog