13 Mar, 2026

OASIS

Los humanos nos damos un estupendo regalo suprimiendo del todo la palabra “muerte”.

Los humanos nos damos un estupendo regalo suprimiendo del todo la palabra “muerte”.
No hay muerte ni muertos. Seguimos vivos cuando el cerebro deja de funcionar y el corazón de latir.
Y, como casi nadie se prepara para ese paso, hay confusión al sentirse vivo y no “muerto”.
El alma observa ese cuerpo quieto y, literalmente vuela por toda la habitación o fuera de ella.
Poco a poco el alma aprende que se traslada donde quiera a la velocidad del pensamiento.
Hay una sensación de libertad y ligereza increíbles, y puede desplazarse donde quiera.
Puede estar con seres amados que no están ahí, y estar en varios lugares al mismo tiempo.
El alma ve una luz preciosa, se siente libre y, cuando quiere, se une a ella y trasciende al cielo.
@gonzalogallog