Cuenta una historia que cuando Jeshua nació y al mundo llegó una radiante luz, muchas personas sintieron júbilo.
Se cree que a su presencia llegaron pastores de las cercanías y después unos sabios con valiosos regalos.
En la humilde casa de unos pastores vivía una pareja con un niño de 11 años que sufría de parálisis en una pierna.
Los padres le dijeron que se quedara en casa mientras ellos iban a saludar a un ser muy especial que podía ser el Mesías.
Cuando ellos partieron, el pequeño sentía tantos deseos de conocerlo que los siguió a la distancia con gran dificultad.
Cuando llegó los padres se sorprendieron y pudieron acercarse a María, José y el pequeño bebé.
El pastorcito le dio un beso y lo acarició con una fe profunda y un amor que brotaba de su buen corazón.
Esa noche antes de dormir sintió calor en su pierna quieta. Al despertar lloró de alegría, La podía mover.
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