En la gélida noche de diciembre 24, en 1914, durante la Primera Guerra Mundial, un soldado alemán comenzó a cantar Noche de paz.
Otros también tatarearon la canción. Los británicos, al otro lado, no podían creer lo que oían.
Al principio, desconfiaron de los alemanes, y luego aplaudieron y cantaron.
Los alemanes gritaron “¡Feliz Navidad!” y “¡Nosotros no disparamos, ustedes tampoco!”.
Los primeros valientes salieron de las trincheras y se saludaron y se abrazaron.
Eso se repitió a lo largo del frente occidental con miles de combatientes.
Se dieron regalos como vino, dulces y ron. Vieron fotos de sus familiares, y jugaron fútbol.
Sepultaron a sus muertos.
Un testimonio conmovedor de lo que debe ser la Navidad: Una celebración para perdonarse, unirse y tratarnos como hermanos.
Jesús nace para que nos amemos, nos unamos borremos los odios y sintamos alegría. ¿Cuáles son tus gestos de amor?
Fue linda vivencia de humanidad en una guerra brutal. Una noche de paz.