El Dios que no existe es ese que manda diluvios o azufre sobre Sodoma y Gomorra,.
Ese que coarta con las más de 600 leyes que están el libro bíblico del Levítico,
O en la normativa de los sacerdotes y tenía que seguir un judío practicante. Eso sigue hoy.
Lo más triste es que los supuestos guías religiosos convencen a la gente de que las normas son divinas.
No, son reglas y prohibiciones humanas de las religiones, creadas para controlar.
Las asusta la libertad del amor. Esa que proclamó San Agustín al decir: Ama y haz lo que quieras.
El Dios que no existe, y en el que ojalá no creas, es el de un castigo eterno, algo inverosímil.
Es un desvarío hablar de un dios de amor que crea un infierno eterno para sus hijos.
Opinión
11 Sep, 2025
Oasis
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