15 May, 2026

Ser profe

La pasión por la docencia se tiene que sentir, el corazón tiene que vibrar en la misma sintonía de los estudiantes, y sentir felicidad al verlos crecer y brillar. 

La docencia llegó a mi vida de rebote. Cuando tenía 20 años, y aún siendo universitaria de Ingeniería de Sistemas, la hermana Esther, mi maestra de colegio (que marcó y acompañó mi camino hasta su partida), me invitó a dar clases de “computadores” a las niñas de primaria de Los Ángeles; estaban estrenando sala de cómputo. Este fue mi primer acercamiento con este hermoso oficio que tantas gratificaciones me ha entregado. Allí estuve dos años, enseñando Logo, este era un lenguaje de programación, famoso por utilizar gráficos de “tortuga” para enseñar fundamentos de computación y lógica algorítmica.
Luego, en mi práctica empresarial en Ecopetrol, lideré una formación para los operarios de las estaciones del Distrito de Oleoductos, eran personas adultas, que estaban iniciando su acercamiento con la tecnología, en esa época (inicios de los 90) el uso de los computadores empezaba a incorporarse a la cotidianidad. Esta experiencia, fue la otra cara de la moneda, pasar de formar niñas a personas mayores, y hacerlo bien, fue todo un reto.
En los años siguientes tuve la oportunidad de ser profesora de Educación Continuada de la Universidad Autónoma, teniendo a cargo formaciones empresariales. En esos primeros cinco años laborales empezó a germinar en mí la semilla de la docencia, la cuál abandoné cuando llegué al mundo corporativo, y siempre extrañé.
15 años después, una amiga me invitó a dar una clase a sus estudiantes de la Universidad de Caldas. Recuerdo claramente el regocijo que sentí, y me dije: “Quiero volver a las aulas”. Así que empecé a tocar puertas, que se me abrieron unos años después, y es así como desde hace 12 años soy profe de pregrado en la Universidad de Manizales, y de posgrado en otras tantas.
Para mí, ser profe trasciende el conocimiento o la experticia que se tenga en algún área del conocimiento. Ser profe es compartir con otros, con generosidad genuina, lo que uno sabe y lo que uno es. Ser profe es ser un estudiante eterno, para poder entregar lo mejor, y tener la capacidad de desarrollar el pensamiento crítico. Ser profe, implica ser empático y tocar las vidas de los alumnos, tener la capacidad de leer sus dificultades, estar ahí para guiarlos, y aprender de ellos.
Por último, la ética debe ser el valor primario del profesor (y esto incluye los abusos de poder y los acosos sexuales), así como la coherencia en las acciones, lo que arrastra es el ejemplo.
Los profes hoy tenemos muchos retos, ya que al estar en la era de la economía de la atención, competimos en el aula con las pantallas. El reto es hacer nuestras clases tan atractivas, que las pantallas sean un elemento para complementar las actividades. Por otra parte, la flexibilidad y capacidad de adaptación se han vuelto vitales para moverse en los actuales entornos cambiantes, sobre todo en cuanto al uso de la tecnología se refiere.
La pasión por la docencia se tiene que sentir, el corazón tiene que vibrar en la misma sintonía de los estudiantes, y sentir felicidad al verlos crecer y brillar.
A las instituciones que han confiado en mí, gracias por permitirme ser feliz y crecer. A mis profes, a todos aquellos que pasaron por mi vida, y que dejaron huella, gracias por cada enseñanza. A mis amigos y colegas que ejercen este oficio, feliz Día y mucha luz en el camino.