Nunca he leído ni oído el verbo ‘compulsar’ bien empleado. Lo usan siempre como sinónimo de ‘enviar’, que no lo es. Escriben, por ejemplo, que ‘la Fiscalía compulsó copias a la Corte Suprema’. Este verbo, del latino ‘compulsare’ (‘empujar fuertemente, arrojar contra’), significa “comprobar o confrontar. Comparar una copia con el documento original para ver si es exacta” (M. Moliner). Sus sinónimos son ‘comparar, cotejar, comprobar, examinar, confrontar’, pero no ‘enviar’. Con este verbo, la frase podría ser la siguiente: ‘la Fiscalía le envió copias a la Corte Suprema para su compulsa’, es decir, para el examen correspondiente, porque ‘compulsa’, su sustantivo, es ‘la acción y el efecto de compulsar’. El diccionario mencionado asienta la expresión jurídica ‘sacar compulsas’, que, en Derecho, significa obtener copias certificadas y auténticas de originales para los efectos requeridos.

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De Cervantes: “...que de estos a quien llaman diestros he oído decir que meten una punta de una espada por el ojo de una aguja” (El Quijote, II, XIX). Esto se lo dijo el inmortal Sancho Panza en su momento a Corchuelo. Hoy se expresaría así: “...de estos a quienes llaman...”. Porque en la época de los clásicos castellanos, el pronombre relativo ‘quien’ era invariable en número, y se aplicaba a personas y cosas. Actualmente, no sólo es variable en número, sino que, además, se refiere única y exclusivamente a personas. De acuerdo con esta directriz, está mal empleado en el siguiente titular de LA PATRIA: “Aplauden a consorcio Aerocafé SK, pero ¿quién es?” (28/12/2025). Porque no se trata de una persona, sino de una institución, la redacción correcta es: “Aplauden al consorcio Aerocafé SK, pero ¿qué es?”. A propósito de estos pronombres, ‘quien’ y ‘que’, son muchos los redactores a los que les da miedo usar el segundo para reemplazar a las personas, por lo que siempre emplean el primero, aunque sea ‘traído de los cabellos’. El pronombre relativo ‘que’ es también personal: ‘Discutía yo con Sinforoso, que en aquella época era un desconocido...’. En este ejemplo disuena el ‘quien’. Sí, señor.

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Dicen que es un error gramatical colombiano, inexplicablemente aceptado. Me refiero al uso de la preposición ‘a’ con los adjetivos ‘distinto’ y ‘diferente’. Como en la siguiente muestra: “...en medio de discordias y crisis (...), que por fortuna salieron a flote por la intervención de terceros distintos al Gobierno” (LA PATRIA, editorial, 31/12/2025). Castizamente, “...de corresponsales distintos del Gobierno”, porque el complemento circunstancial que introduce la preposición ‘de’ es de ‘procedencia’, no de ‘término’. Lo que se ve claramente en el siguiente ejemplo: ‘fulano de tal es muy parecido a su progenitor’, pues en este caso el complemento circunstancial sí es de término, introducido lógicamente por la preposición ‘a’. Por esto, decimos ‘se distingue de’, ‘se diferencia de’; ‘se parece a’, ‘se asemeja a’. La lógica de la gramática es incontrovertible.

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En su última columna del 2025, el doctor Jorge Raad Aljure escribió: “En los balances personales la culpa por falta de logros o mal hechos, no siempre son del congénere...” (LA PATRIA, 30/12). En esta oración, el sujeto es ‘culpa’ (singular), que debe concordar con el verbo, así: “...la culpa (...) no siempre es del congénere”. Y la frase ‘por falta de logros o mal hechos’, para ser inteligible, debió ser redacta de otra manera, por ejemplo, ‘por falta de logros o por las cosas mal hechas’, pues la locución adjetiva ‘mal hecho’ pide necesariamente el sustantivo que de esa manera califica.