Originalmente, ‘albur’ se le decía sólo a un pez, según lo define don Sebastián de Covarrubias en su Tesoro de la lengua castellana (1611): “Pez muy regalado*, que por tener gran cabeza los griegos le llamaron ‘kefalós’. Es entre los pezes escamosos el más ligero, y se arroja en alto en forma que aun trayéndole en la red suele saltarla por encima y dexar burlados los pescadores, según refiere Eliano, libro 12, capítulo 10”. Es ésta la primera acepción que le dan los diccionarios regulares, a la que le agregan las siguientes: “2. (por comparación con las cartas que se sacan con el pez sacado del río) Las dos primeras cartas que saca el banquero en el juego del monte. 3. (usado solo en las frases que siguen) Contingencia”. Al albur (al azar). Correr un -o el- albur (aventurarse en una empresa corriendo un riesgo)” (María Moliner). Sus sinónimos son ‘contingencia, fortuna, destino, sino, azar’. Estas nociones, para comentar lo siguiente: de acuerdo con Eje21 (primera semana de marzo de 2025), Petro dijo que la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia de México había sido un ‘albur’ para la izquierda latinoamericana. Conocidas sus afinidades ideológicas, es evidente que con esta palabra pretendió expresar que ese hecho había sido algo positivo para la izquierda mencionada. Pero, como por el contexto debe ser necesariamente tomada en su tercera acepción, me parece que se equivocó en su escogencia, pues con ella manifestó que la elección de Sheinbaum fue un riesgo que corrió ese movimiento político. *‘Regalado’: delicado, delicioso.
***
Por estos senderos y andurriales se dice ‘ni tan cerca que queme al santo, ni tan lejos que no lo alumbre’. El origen de este dicho fue la vieja costumbre de ponerles velas encendidas a las imágenes de los santos para implorarles protección y favores. Y tiene el mismo significado del latino ‘in medio stat virtus’ (‘la virtud está en el medio’). Todos los extremos son viciosos. Es común esta variante: ‘Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre’, variante que el editorialista de El Tiempo, traicionado quizás por la pronunciación, escribió de la siguiente manera: “...pero ni tanto que queme al santo ni tampoco que no lo alumbre” (editorial 2, 12/3/2025). Confundió, claramente, el adverbio ‘tampoco’* con la locución adverbial ‘tan poco’ (que acentúa el significado del adjetivo ‘poco’), confusión seguramente fruto de un descuido excusable. *El adverbio ‘tampoco’ se utiliza en oraciones negativas en las que se incluye una negación ya expresada por una anterior, por ejemplo, ‘muchos no marcharon; yo tampoco’.
***
En algunas oraciones, los adverbios de ‘tiempo’ (‘cuando’), ‘lugar’ (‘donde’) y ‘modo’ (‘así’)* deben concordar con sus antecedentes, así: ‘Fue en 1810 cuando se independizó Colombia’; ‘fue allí donde ocurrió el derrumbe’, y ‘es de esa manera como se solucionan los problemas’. Esta norma gramatical, elemental sin duda, es con frecuencia violada incluso por periodistas y escritores reconocidos, como Gustavo Duncan de El Tiempo: “Y es allí cuando suelen salir salpicados otros funcionarios y aliados del Gobierno...” (12/3/2025). Castizamente: “Y es de allí de donde suelen salir,....”. *Nota: la sustitución de estos adverbios por la partícula ‘que’ constituye el ‘que galicado’, verbigracia, ‘fue en 1810 que...’, ‘es así que se hace’, etc., vicio que debe evitarse en el lenguaje culto.
***
Titular de primera página de LA PATRIA: “Familias aguardan por retorno de programa vital” (14/3/2025). El verbo ‘aguardar’, como ‘esperar’, es transitivo, razón por la cual no rige preposición alguna para su complemento directo, salvo la preposición ‘a’ en algunos casos. ¿Entonces? “Familias aguardan el retorno....”. ‘Aguardar por’ es un anglicismo.