Manizales se encuentra aún en modo vacaciones y fiesta, lo que hace más pasables los sobresaltos derivados de los hechos nacionales como internacionales que son noticia, lo que me lleva a aprovechar esta temporada para involucrar algunos de esos tantos sucesos en el mundo de los refranes.
“No hay mal que por bien no venga”, por ejemplo, dirán algunos con respecto a la invasión de hecho que se hizo a Venezuela por orden del presidente Donald Trump, y de quien también se podría apostillar que, “Donde manda capitán, no manda marinero” (al presidente Petro por el constante cambio de ministros), o tal vez aquella de que “Quien siembra vientos cosecha tempestades” y la de “Genio y figura hasta la sepultura”.
Cuando se instauró el juicio oral y por audiencias dentro del sistema judicial colombiano, me di la oportunidad en condición de juez de exponer al inicio de cada uno de esos actos procesales (audiencias públicas), una frase o dicho creado por un autor famoso, y en ocasiones yo las ideaba, buscando dar un mensaje de justicia para las personas que asistían a ellas.
A raíz de esto, un distinguido filósofo y abogado nariñense residente en Manizales, el dr. Julio Eduardo Luna Cabrera, me abordó para obsequiarme uno de los libros de su autoría titulado “Su Majestad el Refrán”, publicado por la Editorial Zapata, obra de todo mi interés y la que me lleva ahora a este artículo.
Como consecuencia de las advertencias de ocupación a Colombia que ha hecho el mismo mandatario norteamericano, el presidente Gustavo Petro ha difundido que tomaría nuevamente las armas que juró abandonar para defender nuestra soberanía, por lo que podría caberle el aforismo, “A palabras necias oídos sordos”.
Y como el presidente Petro también ha expresado que tanto Trump como su vocero Marco Rubio desconocen sus antecedentes personales y la historia de Colombia, les cabría entonces el refrán, “El que no sabe es como el que no ve”; al paso que por la venta de bonos de tesorería (TES) para cubrir faltante presupuestal, podría atribuírsele al primero, como a sus sucesores, la sentencia de que, “No hay deuda que no se venza ni plazo que no se cumpla”.
Al precandidato Sergio Fajardo podría indicársele, como en su momento se pudo decir del dr. Belisario Betancur por sus varias aspiraciones a la Presidencia que, “La perseverancia vence lo que la dicha no alcanza”; y “Al mejor cazador se le va la liebre”, se pudo haber dicho del candidato presidencial Rodolfo Hernández.
“A lo hecho pecho”, sería el adagio para los responsables de sacar adelante el aeropuerto del Café; y al señor registrador Nacional del Estado Civil, dr. Hernán Penagos, como consecuencia de los próximos debates electorales, “Ayúdate que yo te ayudaré”; y para los candidatos a la Presidencia de Colombia, “Del dicho al hecho al mucho trecho” y “De buenas intenciones está empedrado el infierno”. Con todo, como dijo el ciego, “amanecerá y veremos”.
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PD. Al señor Gobernador de Caldas, gracias por la distinción concedida junto a personalidades.