La Feria de Manizales puede ser descrita o explicada desde diferentes ángulos: entretenimiento, turismo, economía, visibilidad de la ciudad, oferta cultural; pero, en general, se trata de un gran evento en el que la ciudad procura mostrar su mejor cara a habitantes y visitantes. Para mí, un evento de esta envergadura debe proveer espacios diversos, variados, diferentes; características que asocio con las manifestaciones culturales: la cultura no es homogénea ni lineal.
Por eso, uno de los deberes de la Feria es lograr que manizaleños y foráneos encuentren en su amplia programación espacios en los que se sientan representados en sus gustos e intereses; es decir, mostrar esa cultura manizaleña por la que se saca tanto pecho, que la gente quiera volver porque encuentra en el arte, el deporte, la música o los desfiles algo con lo que se identifica, algo que le mueve.
Y es allí cuando al revisar la programación de la 69 Feria de Manizales, específicamente la programación musical, encuentro un gran problema: no hay representación femenina significativa. El Concierto de Feria fue el primero que llamó mi atención: Carlos Vives, Silvestre Dangond, Blessed, Hamilton, Calibre 50 y Giovanni Ayala conforman el cartel. Ni una sola cantante. Esto me llevó a revisar los demás espacios musicales principales.
Plaza de Bolívar: Fruko y sus Tesos, Yuri Buenaventura, Alzate, Jhonny Rivera, Dálmata, Los Inquietos del Vallenato y el Binomio de Oro.
Carpas: Jessi Uribe, Maelo Ruiz, Luis Alfonso, entre otros.
Remate de cabalgata: Yeison Jiménez.
Lectura del Pregón: Sebastián Yatra.
Conclusión: Ninguno de estos espacios que se reparten a lo largo de una semana tuvo en cuenta a las mujeres que se dedican a la música. Así de sencillo. Los conciertos son una parte fundamental de la semana y, cuando, más allá de los gustos, la música que hacen las mujeres no es tenida en cuenta, me pregunto dónde nos ubicamos en el entrenamiento musical de la Feria, o si es que incluso piensan que tenemos algún lugar.
Cuando en esa amplia oferta musical no hay un espacio liderado por mujeres se envía un mensaje claro sobre la posición de la "mejor Feria de América" con respecto a la música hecha por mujeres, pues no puede ser coincidencia. ¿La organización de la Feria no identifica en el país el talento musical femenino? ¿No le importa? ¿No lo considera suficiente? ¿Ni siquiera se da cuenta de esto? Me empiezan a surgir todas estas preguntas pues, sencillamente, no entiendo por qué pasa, no encuentro una explicación a esta exclusión tan obvia.
Por eso es tan problemático. Porque esa diversidad, variedad y diferencia no existen cuando solo se le permite a la música mostrarse desde una única forma de ver el mundo: la masculina. Y si a esto se le suman otros espacios que, por tradición, continúan cargando lo convencionalmente masculino como regla nos encontramos con una Feria sesgada, como el Reinado Internacional del Café y la Chica Cristal que siguen siendo eventos en los que las mujeres están para ser exhibidas, y las corridas de toros, en las que, más allá del tema animalista (que sería objeto de otra columna), los toreros, los matadores, los protagonistas son hombres.