Las estrategias trazadas por el Gobierno para asegurar su permanencia en el poder, en la persona de otro personaje con características, antecedentes, ideología y pensamiento similares a Petro, reflejan resultados en las encuestas, aunque prematuras, favorables a tal propósito con una especie de población flotante en el campo político con su interés individual en el continuismo.

Desde la estrategia de campaña que logró apoyo de organizaciones ilegales con el pacto de la Picota, confirmado por el hermano de Petro; la superación de topes de financiación según el Consejo Nacional Electoral, hasta la compensación de tales apoyos siniestros con la serie de escándalos de corrupción; las evidencias sobre la inteligencia del Estado en favor de la delincuencia; el relevo del personal calificado y de mayor experiencia de las Fuerzas Armadas y de Policía; la defensa de Petro a personajes de dudosa reputación ubicándolos en cargos oficiales estratégicos; el crecimiento desbordado de la burocracia estatal y del gasto público con proliferación de billonarios contratos de mero interés político clientelista y de órdenes de prestación de servicios con claro tinte electoral.

Igual con los grupos al margen de la ley, que han contado con el beneplácito del Gobierno en casi medio país donde se han logrado posicionar, forzando a su población a apoyar las aspiraciones electorales de sus benefactores. Prácticas que tanto criticó Petro siendo senador y que se comprometió a combatir sin cumplirlo. Seamos conscientes: Lo que acontece nos afecta a todos y de todos depende que eso no continúe así, rechazando las propuestas nada confiables de quienes nos han llevado a ese caos y sostengan que la situación es positiva.

Es imperiosa y urgente la necesidad de enfilar baterías hacia la defensa de la democracia, hoy más que nunca en serio peligro. A quienes nunca creyeron y siguen creyendo que con Colombia no sucederá lo ocurrido con Venezuela, más vale que se convenzan que el riesgo existe y ahora con mayor fuerza, si no lo tomamos en serio. Claramente quienes apoyan la fórmula Petrista de Cepeda, lo hacen por una de estas posibilidades:

1. Están siendo presionados por alguna fuerza especial interesada en la continuidad del actual régimen.

2. Pertenecen a la burocracia estatal o son familiares de ellos, donde les ofrecen permanencia en sus cargos o la renovación de sus contratos.

3. Están satisfechos por beneficiarse de alguna dádiva.

4. Son indiferentes o no conocen ampliamente lo que ha sucedido con el actual Gobierno en lo referente a la salud, el orden público, la economía, la fracasada paz total con logros contrarios a los esperados, desbordamiento de la corrupción entre otros.

5. No les interesa el futuro político del país.

Es de esperarse que las encuestas motiven a los candidatos rezagados en encuestas, a unir fuerzas en beneficio de quienes aparezcan con más opción de alcanzar sus objetivos de beneficio patriótico para Colombia, en contra del peligroso régimen actual con la construcción de un gran acuerdo nacional que no obedezca solo a los caprichos del presidente.