voz del lector

La perseverancia y la fe
Señor director:

En todo lo que nos proponemos debe prevalecer la perseverancia, la fe y la seguridad en sí mismo. Todo es una lucha constante, nada llega gratis o regalado, para alcanzar los objetivos es imperativo que se den estos tres elementos. Para lograr los sueños es preciso soñar, obviamente buscando cosas posibles; también para triunfar en cualquier profesión, arte u oficio por grande o humilde que sea. Se debe creer en las capacidades propias, los méritos, las cualidades y los valores, al igual que tener la fe de llegar a la cima. Hay que prever las dificultades y tropiezos que pudiesen sobrevenir, aunque generalmente en eso no se piensa, pero si se tiene en cuenta y llegan se estará fuerte, y aunque nos trate de desmoronar, sumando el ímpetu, serenidad, paciencia y calma, se superan.
Nada es fácil o posible de obtener en minutos, horas, días o meses; se requieren años, es un proceso a futuro, la naturaleza nos lo enseña. Para tener cosecha, primero hay que preparar el terreno, abonarlo, sembrar la semilla y esperar el tiempo prudente para recoger los frutos, jamás es el mismo día. Cuando llega la bonanza hay alegría, inmensa satisfacción, siendo para ello indispensable agotar un proceso, así se llega a la meta.
Álvaro Alzate Ussma

“La Ceiba, Quinchía”
Señor director:

Escribió en La Patria del jueves 5 de marzo el sacerdote y buen columnista Andrés Hurtado García sobre ‘la ceiba’, un árbol inmenso de difícil cultivo. Agrego, a la entrada de Quinchía, Risaralda, luego de dejar la vía central Pereira-Medellín existió una ceiba que daba nombre al lugar. Siempre fue un referente, hasta para esa violencia de los años 50 entre liberales y conservadores. Recorría esos parajes en compañía de mi madre para cumplir con visitas rutinarias a los abuelos, quincheños o quinchianos de pura sepa. De esa comarca se puede escribir extenso, pues fue mucha vida la que allí se incubó, incluyendo esas terribles luchas fratricidas y diferencias entre personas por defender un partido político. Existen libros escritos por personajes de la tierra que vivieron esos momentos históricos y hacen narraciones muy particulares sobre la convivencia entre la gente de esos territorios. En uno de ellos: “Los caudillos del desastre”, de Alfredo Cardona Tobón, se relata “sobre las guerras civiles en Colombia desde los sucesos de la guerra de la independencia hasta la denominada guerra de los mil días”. Del mismo autor son otros libros que tienen que ver con Quinchía: “Quinchía mestizo”, “Ruanas y bayonetas” e “Indios, curas y maiceros”. Cardona Tobón es un ingeniero mecánico egresado de la Pontificia Universidad Bolivariana de Medellín, en los últimos tiempos ha estado vinculado como profesor de la Universidad Autónoma de Manizales y escribe en La Patria con frecuencia y objetividad. Quinchía y otros municipios, en la década de los 60, entraron a ser parte del departamento de Risaralda resultado de la división de la “Mariposa verde”, el viejo Caldas, que también incluía al Quindío.
Rigoberto Escudero Osorio