Suicidio y árboles
Señor director:

Una columna de Camilo Vallejo Giraldo del año pasado sobre el suicidio, estimula para hacer algunas reflexiones en torno a tan complejo fenómeno. Los datos son escalofriantes y sobre todo para Manizales, donde nos preciamos de tener condiciones de vida buenas y que pueden ser suficientes para el bienestar emocional. Los datos del año 2024 con 24 casos y del 2023 de 48, nos dicen que suceden 2 y 4 suicidios cada mes respectivamente, lo que es tristemente deplorable para la sociedad, las personas y la comunidad, no obstante de preciarnos de ser la especie inteligente del planeta. Para que una persona tome la fatal decisión deben existir factores que le impulsen a ello, posiblemente tienen que ver con su familia, lo que nos dice que será necesario y urgente plantear intervenciones en esos entornos para prevenir tales decisiones tan adversas al desarrollo de una sociedad culta y civilizada.
Refiere el columnista la influencia positiva que tienen los árboles y el poco interés gubernamental para que se siembren más, mencionando la avenida Santander y alguna decisión nociva para recortar los separadores que tienen una buena cantidad de árboles propiciadores de manera natural de un mejor medio ambiente. Todo lo que signifique mejorar las condiciones medioambientales debe ser bienvenido y aquello que la afecta debe ser rechazado y prohibido, como el caso del uso de los derivados de los combustibles fósiles en el funcionamiento de carros y fábricas. El aire altamente contaminado por el CO2 resultado de esa combustión no ha sido confrontado como debe ser, para pensar de manera significativa en soluciones efectivas y reales.
Como lo dice el columnista “árboles para el alma” son necesarios para respirar aire puro. El gran daño hecho con la tala de bosques por décadas nos tiene bien complicados en asuntos de salubridad pública, de allí la urgencia para que se tomen correctivos y que nosotros los de a pié nos comprometamos a ayudar en las soluciones. El suicidio no es una solución a los problemas de las personas, es más bien el incremento de un problema social de alto costo, familias y entorno en general lo ven como una incapacidad que no permite desarrollo humano y origina aún más desequilibrio en la convivencia sana, interrumpiendo la supervivencia en general.
Rigoberto Escudero Osorio

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