Señor director:
No sé si es en todo Colombia o solamente es Manizales la única ciudad que se caracteriza por el uso constante de los diminutivos en el lenguaje popular, pero sí se nota, a diferencia de otras partes, que es una constante y que la verdad a veces no suena tan mal. “Señor: por cuánto me hace una carrerita”, le dicen al taxista. A cómo valen las empanaditas..., véndame una librita de arroz..., verdad que subieron los pasajitos..., necesito unos zapaticos para mi señora..., el mercadito está muy caro..., nos montamos en el cablecito..., me hace el favor y me vende unos pancitos..., etc. Son apenas unos pocos ejemplos de la manera como utilizamos en esta capital el vocabulario de la pequeñez. Es bueno o es malo. Yo creo que ni lo uno ni lo otro, porque esa es una característica de nuestra idiosincrasia.
Bernardo Molina Marulanda

Sección
Fecha Publicación - Hora
Metadescripción

Manizales: ciudad de los diminutivos...