
Foto / EFE / LA PATRIA
Centenares de indígenas del suroeste de Colombia llegaron al centro de Bogotá para buscar una reunión con el presidente, Gustavo Petro, con el fin de pedirle soluciones a sus problemas de educación, tierras y seguridad, según dijeron ayer representantes de esa comunidad.
“Actualmente tenemos muchas dificultades en temas de legalidad, educación, agricultura, territorio; tenemos también situaciones de conflicto armado y de falta de inversión social”, dijo el indígena Edwin Carry.
En los departamentos de Putumayo, Nariño y Cauca, de donde proceden los indígenas, hay una fuerte presencia de distintos grupos armados ilegales, entre guerrilleros y narcotraficantes, que se disputan el control de la zona para sus negocios de narcotráfico, su principal fuente de financiación.
Los indígenas comenzaron a llegar a Bogotá la noche del lunes en camiones que se estacionaron en las calles cercanas a la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo; a la Alcaldía de Bogotá y al Congreso, lo que ocasionó atascos en el centro de la ciudad.
El indígena Wilson Valencia reclamó del Gobierno de Petro el reconocimiento de sus autoridades y que no se circunscriba a la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) o al Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC).
Valencia dijo que permanecerán en Bogotá el tiempo que sea necesario hasta lograr la reunión con Petro y que sean solucionadas sus demandas.
“Estamos acompañando al presidente Petro pero también tenemos unos pliegos de peticiones para cada uno de los territorios (...) somos comunidades indígenas que en su momento apoyamos al ‘Gobierno del cambio’ (de Petro) pero hoy queremos que nos venga a saludar, que venga a hablar con las comunidades”, expresó Luz Chilo, autoridad de un cabildo de Santander de Quilichao, en el Cauca.
En la jornada de ayer los indígenas prepararon sus alimentos en las llamadas ‘ollas comunitarias’, un improvisado fogón de piedras montado en la calle.
Respuesta del Gobierno
El viceministro para el Diálogo Social, Igualdad y Derechos Humanos, Gabriel Rondón, dijo que los indígenas recién llegados a Bogotá no hacen parte de una mesa permanente que tiene el Gobierno y en la que hay representantes de 115 pueblos. “Estamos montando una hoja de ruta frente a algunas solicitudes que podamos solventar”, manifestó Rondón.