Impresionante presentación de pájaro nocturno
Señor director:

Vi la presentación de una participante en concurso de canción en Estados Unidos; me impresionó tanto (a todos: jurado y público) que sentí el deber de escribir. Entra la mujer, motilado corto, delgada, morena e inicia el diálogo con los 4 miembros del jurado. ¿Cómo está? Estoy feliz. Me siento increíble de estar aquí. ¿De dónde vienes? De Zanesville, Ohio. ¿Y cómo te llamas? Me llamo Jane.  Pero mi nombre artístico es pájaro nocturno. Oh, qué bonito nombre. ¿Cuántos años tienes? Tengo 30 años. ¿Y qué vas a cantar? Es una canción original que se titula “todo está bien, todo está bien, todo está bien (3 veces). ¿Y qué está bien? Está bien toda mi vida en este último año. ¿Y qué haces, en qué trabajas? Hace un tiempo que no puedo trabajar porque estoy en un tratamiento de cáncer.  Uh, se disculpa el jurado que preguntó. Esta canción es la historia de mi último año. ¿Y con quien viniste?  Vine sola. ¡Ah! pero todo está bien. ¿Y cómo te fue en el último diagnóstico? Pues aún tengo cáncer en los pulmones, la espina dorsal y en el hígado. Pero entonces no estás bien. Sí, pues soy mucho más que las cosas malas que me pasan. Bueno, entonces a cantar todo está bien.
La letra dice (lo que quedó en mi mente): “Me mudé este verano a California, cambié mi nombre pensando que cambiaría de opinión, pero todo sigue igual. Los problemas no quedaron atrás. Soy un cartucho de dinamita, y solo es cuestión de tiempo. Pensé que me conocía bien, pero me engañé. Oh, maldición. Oh Dios. Ahora no puedo esconderme. Dije que me conocía, pero supongo que mentí. Todo está bien, todo está bien. Todo está bien. Escribí 100 páginas, pero todas las quemé. Sí,  las quemé. Soplo a través de luces amarillas y no miro hacia atrás en absoluto. Todos estamos algo perdidos, pero todo está bien. Todo está bien. Todo está bien. Si estás perdido, todos estamos algo perdidos. Es bueno a veces estar perdido. Está bien estar perdido a veces”. Esta última frase la canta después de una pausa intencional para finalizar la canción.   En el diálogo final con el jurado hay estas expresiones: trato siempre de observar que el cantante esté comprometido con lo que canta. Es la autenticidad.  Pues hoy he visto esto de una manera excelente y única. Fue poderoso… Me diste escalofríos. Tienes una hermosa y deslumbrante voz. Y a uno de los jurados que dice que ella es auténtica porque ha asumido su historia, Jane le dice: “No puedes esperar hasta que no haya momentos difíciles en la vida para tomar la decisión de ser feliz”. Este jurado le dice que no le va a dar el sí. Pero que le va a dar algo mejor. Y le da el pase de oro.  El presentador la espera, la felicita y le dice: esta es la canción que necesitamos escuchar este año. Jane dice antes de retirarse: tengo un 2% de probabilidades de mejora, de supervivencia. Pero un 2% no es 0% y me gustaría que la gente supiera lo increíble que es. Por eso todo está bien. Eso estuvo más que bien. Eso fue hermoso. Muy hermoso. Dios, eso me atrapó. Ella es tan fuerte.
Alirio De Los Ríos Flórez 


Quisquilla en las Quisquillas
Señor director:

 En La Patria del martes 07 de febrero don Efraim Osorio en sus Quisquillas corrige al sacerdote Efraín Castaño Arboleda en el escrito del miércoles 01 de febrero cuyo texto es: “…alguien dijo que ‘hay que ser como el cactus que aún en lo árido, florece’...”. Escribe don Efraim: Castizamente: “…que, aun en lo árido, florece”. Con tilde, padre, ‘aún´ significa ‘todavía’; sin ella ‘aun’, ‘hasta’. No está solo: son muchos los que cometen este error. Pienso, que el aún con tilde, si está castízamente bien usado y puede ser reemplazado por todavía, que es el sentido del escrito completo, que cumple con la acepción 1.Todavía (hasta un momento determinado) de la R.A.E.; en este caso se refiere a situaciones de tiempo previo a lo corregido: Hay que llenar los días de sentido; alguien dijo que “hay que ser como el cactus que todavía en lo árido, florece”. 
Aun sin tilde, es adverbio de modo, y, aún, con tilde, es adverbio de tiempo. Adicionalmente, en el escrito de don Efraim le  falta la tilde a la palabra ‘castízamente´, que es sobreesdrújula. La regla dice: “A todas las palabras esdrújulas y sobreesdrújulas se les marca la tilde sin excepción” (Lectoescritura Práctica; García, Luis Enrique, 2002). Señor presbítero, alguien es solidario en los traspiés que fáctica o hipotéticamente nos puedan suceder.
Rigoberto Escudero Osorio   

La cultura, de capa caída
Señor director:

 Cuándo será que quienes ejercen poder en las diferentes esferas gubernamentales, se concienticen que deben apoyar sin cortapisas, sin óbices y sin sectarismos a los escasos y supervaliosos personajes que por la magia de la cultura no faltan en los pueblos para bien de su presente y su futuro.
Se dice y se reitera que los pueblos sobresalen en el firmamento de la historia por sus hijos nativos que descuellan en algún filón particular de la cultura.
Se aprecia, y es una verdad incontrovertible, que los hijos de la tierra sean de donde
Conozco talentos en los pueblos, que se envejecieron levantando la mano para que les ayuden a izar la bandera de sus excepcionales capacidades en la literatura y las artes y otras riquezas intelectuales, pero nunca han encontrado una voz de apoyo, simplemente por pensar diferente o por no ser correligionarios y de los afectos de quienes tienen el poder y son los llamados a catapultar a estos personajes privilegiados para esculpir el nombre de nuestro pueblo en el libro sagrado de la historia.
Da tristeza ver artistas viviendo en la riqueza de sus propios talentos, pero también en la frustración por el acoso de insatisfacción de sus necesidades básicas. Da tristeza ver personas dotadas de talentos literarios que tienen qué alimentar a las polillas con sus apuntes por carecer de unos miserables pesos para publicar un libro.
Contrasta con los pudientes que, no siendo tan talentosos, publican sin mayor esfuerzo y tienen a su favor los medios publicitarios para que les inflen su ego haciéndoles creer que Cervantes se quedó en palotes.  
Cada épocas tiene sus personajes, los hijos de la tierra que no pueden pasar ignorados simplemente por no contar con el  apoyo a los escasísimos gladiadores y paladines de la cultura, otros los llaman quijotes con sus quijotadas eufemísticamente, por no llamarlos orates con sus locuras.
Que bueno sería contar con dirigentes y líderes que tengan mentalidad y formación de mecenas que aprecien, que valoren la trascendencia de la cultura en el firmamento de la historia. Que bueno sería contar con dirigentes y líderes idóneos, sensibles a la cultura, con la inteligencia suficiente para sacudir las limitaciones del sectarismo y tengan la magnanimidad para abrirle los brazos al futuro apoyando los valores culturales que son los que le dirán al mundo que los pueblos tienen un puesto de honor en las páginas de la historia.
Cordialmente –
Elceario de J. Arias Aristizábal

Un triste final
 Señor director:

 La muerte de José Nelson Restrepo el domingo 7 de marzo del 2021, de manos de un sicario, que le descargo 10 tiros,  es la muestra de la intolerancia y a veces de arreglar las cosas a nuestra manera, es la vida de un ser humano, que a pesar de una vida de calle, con problemas mentales, no merecía ser menospreciado y mirado como estorbo a la sociedad, ellos merecen un mejor trato y entender las circunstancias del porque hoy están sumidos en ese infierno y ese mundo de la calle, esas mismas que algún día  recorrieron en su niñez, cuando quizá, de la mano de su padre o de su madre, eran acompañados a la escuela, el colegio o de pronto a un parque,  y de la noche a la mañana, por cosas de la vida resultaron involucrados en ese flagelo de la droga, hoy cuántos hogares sufren la ausencia de sus hijos, que hoy recorren las calles de nuestra ciudad con costal a sus espaldas reciclando lo que encuentran, o escarbando las basuras en busca de algo de comer, esto es un drama que nos toca ver a diario, la muerte de José Nelson tocó mi fibra de ser humano, pues tenía un contacto diario en los últimos cinco años, era un visitante diario de nuestro negocio. A donde llegaba por su café, y su pan que le brindábamos con cariño, a pesar de su apariencia.
 Sus ropas mugrosas, arrastrando sus pies con dificultad, pues tenía un problema en uno de sus miembros inferiores, era un hombre de la calle con problemas psiquiátricos, este lo heredo desde muy joven, porque le toco presenciar la muerte de su madre, en medio de la miseria sin poder hacer nada por ella, todo esto dejo secuelas que cambiaron su vida. Recorría las calles y tenía buenas amistades que le brindaban ayuda, tuve diálogos con  el, y hoy me pregunto, sería que nos faltó hablar a ver que podíamos hacer por ese hombre que debía estar internado en algún centro especializado para personas con problemas mentales, hoy las calles lo extrañan, pues en su diario vivir fueron sus amigas de sus recorrido sin norte y sin futuro, hoy estas tranquilo allá en el reino de los cielos, aunque no te merecías este final tan triste, porque también eras un ser humano, y merecías todo tu respeto.
 Posdata. Siempre hay fechas especiales para los que se van, por qué no recordar a un hombre de la calle a los dos años de su muerte pues dejó huellas, y que esto nos sirva, para que no haya más jóvenes en la calle perdidos, por ese maldito flagelo de la droga.
Ramiro Giraldo Garzón

El sacerdote
Señor director:

No hay pueblo sin religión y sacerdote. La moral y la creencia en Dios, es innata en el ser humano. Los Estados necesitan las religiones, porque éstas crean vallas. ¿Qué sería de las masas sin temor y sin respeto? Tendríamos el caos.
El sacerdote es un ser sagrado, porque representa a Dios; es un mediador entre el cielo y la tierra. El sacerdote en su sabiduría, nos enseña, en general, a evitar el mal y practicar el bien .El sacerdote, como el médico, nos alivia en el dolor y nos suaviza las penas con el consejo .El sacerdote, como el juez, nos da a entender que debemos pagar las infracciones contra nuestros semejantes.
El sacerdote es el líder de los pueblos, que entusiasma a las masas y nos lleva al desarrollo para bien de todos. El sacerdote, con el poder de Cristo, nos perdona los pecados y nos aconseja para que vivamos en paz como hermanos. Hemos tenido, a través de la historia, sacerdotes ilustres por su oratoria sagrada y su doctrina.
Hemos tenido sacerdotes versados en la ciencia en todos los órdenes, que nos han legado en sus escritos, ciencia y sabiduría. Hemos tenido Jerarcas de la iglesia en todos los órdenes. Jerarquías que han combatido las herejías, evitando las guerras y han sido siempre consejo y luz en las grandes decisiones de los gobernantes del mundo.
Es cierto, como humanos, ha habido lunares que han sido mal ejemplo. Es cierto, que un solo miembro, desacredita el gremio. Es cierto que no le aceptamos fallas; así nos educaron, así nos levantaron. Pero también es cierto que hubo fallas en la formación y en el manejo de las faltas. No hay duda que la fe de las masas es golpeada; mas los fieles que oran a Dios para pedir perdón y reparación, son muchos.
 Moraleja ¿No será mejor comprender que tirar la piedra?
Ernesto Quintero Gil

Las “firmas” y la administración pública
Señor director:

La democracia, en ningún lugar del orbe, se puede convertir en democraterismo, asuntillo que la puede llevar a una perfecta desorganización con altas posibilidades de llegar a los tristes espacios de la oclocracia. Lo de “las firmas” para inscribir candidatos a gobernaciones, alcaldías, concejos, asambleas lo que están logrando es acabar con la institucionalidad y seriedad de los partidos, a los cuales hoy en día nadie respeta. La democracia en Colombia requiere seria ordenación, porque hoy se detecta abierta anarquía; tanto es así que las listas cerradas se están desvirtuando. La preferente está tomando más fuerza virtuosa, eso sí con partidos que sean respetados por todos los ciudadanos. En evidente vínculo con lo expresado, vienen sentimientos y prédicas del grande hombre de Estado, presidente Carlos Lleras Restrepo, quien siempre respetó y enalteció a la administración de lo público. En su discurso de posesión fue claro y perentorio: “A los funcionarios y empleados se les demandará celoso cuidado en el desempeño de sus cargos; honestidad y delicadeza intachables; consideración y respeto para los ciudadanos; preparación, disciplina y fervor...Ninguna consideración personal o política debe obstaculizar el éxito de ese desempeño.”
Todos los que ofician en el sector público deben concienciar el mandato de un presidente fuera de serie, que amó profundamente el servicio público ...  a la Patria.
Rogelio Vallejo Obando

Cuando la bondad sobrepasa la vida.
En memoria de Alberto Duque Murillo
Señor director:

3 de marzo de 2022 día en el que este ilustre educador marchó al cielo a continuar su misión de enseñar a través de su vida de honor que hoy enaltecemos.
Basta haberlo conocido para afirmar que hay seres como él, llenos de luz, que se convierten en un tesoro inacabable de nunca olvidar.
Un hombre excesivamente bueno y noble que nos dejó lecciones irrepetibles solo posibles en ese mundo limpio y transparente de su obra de ejemplo.
Cómo no recordar su extrema prudencia y generosidad, sus cortas pero sabias palabras llenas de enseñanzas y de historias improntadas en la grandeza de su alma, en la pulcritud de su presencia y de su actuar.
El cielo era su lugar porque su vivir sólo fue amor, serenidad y entrega.
Paz, mucha paz para este ser tan especial y querido.
Maria Celmira Toro Martinez

Estamento eclesial
 Señor director: 

 La carta publicada en Voz del lector el 20 de febrero da pie para precisar y ampliar términos y conceptos.
 Monje- Los monasterios, los monjes y el monacato (la vida monástica) surgieron en Europa después de la caída del Imperio Romano de Occidente en el siglo V. El iniciador y padre de este género de vida fue el patriarca San Benito de Nursia. Los monasterios se erigieron lejos de las ciudades: Los monjes vivían en comunidad pero cada uno disponía de celda individual. Tenían estos centros la indispensable iglesia para el culto litúrgico (misa y oficio divino) y la sala capitular para la instrucción y el diálogo colectivos, además del refectorio o comedor. Cada monasterio y abadía (monasterio dirigido por el monje abad, “padre”) disponía de terrenos para la agricultura y la ganadería. Hoy en día existen monasterios, por ejemplo la abadía benedictina de Envigado, donde los huéspedes son atendidos como se atendería a Cristo mismo. San Benito dispuso en su Regla que la vida de los monjes ha de cifrarse en la oración y el trabajo (“Ora et labora”), este último, material o intelectual, pues disponen de talleres y biblioteca. Al lado del monasterio antiguo funcionó la escuela para la gente del común, y alrededor surgieron ciudades. Los benedictinos salvaron la cultura de la Antigüedad, la libraron de la destrucción causada por los bárbaros. 
 Fraile- En la Edad Media la Iglesia sufrió notable descaecimiento. Aparecieron entonces las Órdenes Mendicantes de San Francisco de Asís, Santo Domingo de Guzmán y otras fundadas por varones ilustres de la cristiandad. Los frailes se propusieron vivir los consejos evangélicos de obediencia, pobreza y castidad, y de vivirlos en comunidad, pero proyectándolos al mundo mediante la evangelización y la catequesis. Para esto se situaron cerca de las ciudades, en los conventos; llevaban la vida comunitaria de muros para adentro, y hacían apostolado y misiones de muros para afuera. Los Agustinos Recoletos (“recolectados”, recogidos) no son monjes sino frailes (“fratres”, hermanos).
 Monjes y frailes, monjas y hermanas, constituyen el establecimiento eclesiástico de los religiosos, denominados también, últimamente, consagrados. Estas dos denominaciones no son perfectamente adecuadas, porque religiosos somos todos los que practicamos la religión, y consagrados somos todos los bautizados. No obstante, esos dos vocablos sirven para distinguir a aquellos cristianos que no forman parte de la jerarquía y no se dedican a la vida secular (“saeculum” es el “siglo”, esto es, el mundo) sino a la “regular” (bajo una “regula”, regla o reglamento). Monjas son las religiosas de vida contemplativa, aplicadas principalmente a la oración; las de vida activa combinan oración y acción misionera o apostolado, según el carisma de la respectiva orden o congregación, y no se llaman monjas sino hermanas.
 Cura- Es el presbítero con cura de almas, es decir, el que atiende a los fieles en la vida ordinaria de estos. Los párrocos son curas, como también los presbíteros que ayudan a los párrocos en las parroquias. Los demás presbíteros no somos curas: los que trabajan en la educación, en las oficinas diocesanas, en la pastoral social, etc. Tampoco somos curas los conocidos como “eméritos” por haber llegado a la cima de los setenta y cinco, gracias a Dios.
 Atentamente,
Observador católico

Qué tristeza hacerle el quite a la ley
Señor director:

La expresión, que a manera de título encabeza esta nota, se desprende, a mi juicio, de la que, según la  documentada columna “El contratadero de Caldas”, que suscrita por el acucioso doctor Camilo Vallejo Giraldo, publicó en la edición de este 20 de febrero el periódico La Patria-publicación que agradecemos y aplaudimos-, es la justificación que, sin pudor y alegremente, dio el gerente de Inficaldas, doctor Martín Zuluaga- a quien afortunadamente no tengo el honor de conocer-, para que esa empresa mixta del departamento se constituyera, de conformidad con lo que está descubriendo la Procuraduría General de la Nación, en el “contratadero de Caldas”.
Debo confesarle, señor director, que leer esta columna me produjo decepción, desconcierto y, aunque parezca paradójico, esperanza. Me decepciona-y lo digo con el debido respeto-el actual gobernador del Departamento -por quien voté-, puesto que creo que no obstante haber obtenido una votación en la cual el 70% fue voto de opinión, no ha sido capaz de liberarse de las garras de la politiquería, la corrupción y el clientelismo, lo que le ha impido que su administración tenga la transparencia a la que aspiramos los caldenses, entre otras cosas, tolerando él que la empresa Promueve Más -que se inventó- desplazara a las entidades departamentales en una de sus funciones más importantes, como lo es la de la contratación estatal, entendida como el más valioso instrumento legal para ejecutar los presupuestos públicos, consagrado en la ley 80 de 1993, función administrativa que de acuerdo con el artículo 23 de esta ley debe estar gobernada por los principios de transparencia, economía y responsabilidad, y según el artículo 209 de la Constitución Política debe estar al servicio de los intereses generales y llevarse a cabo respetando, entre otros, los principios de igualdad, moralidad, imparcialidad, y publicidad, todo ello sintetizado en el principio de legalidad, de respeto pleno-sin esguinces- del ordenamiento jurídico, conformado por la Constitución, la ley, los principios jurídicos y la jurisprudencia de los tribunales, principio rector que es el fundamento del Estado de Derecho, universo jurídico que se convierte en letra muerta, se derrumba, especialmente cuando son los propios gobernantes los que toleran, por decir lo menos,  la rentable tarea de hacerle el quite a la ley, que es lo que también me desconcierta.
He afirmado que la columna que comento me produce, paradójicamente, esperanza,  puesto que tengo la ilusión de que la Procuraduría General de la Nación cuanto antes en este caso le ponga freno a estas nocivas prácticas de eludir la ley en el manejo de los recursos públicos, que son sagrados, a las que acuden algunos “servidores públicos”, quienes por mandato del artículo 123 de la Constitución Política “están al servicio del Estado y la comunidad”, y no al servicio de los intereses de unos contratistas escogidos a dedo, felices de lucrarse de las maniobras de unos ejecutores del gasto público, que birlan la ley aparentando que la acatan, felicidad de la que luego contagian a los políticos que los amparan justificando tales maniobras.  Lo invito, señor director, a que recemos juntos, con devoción, para que Dios nos ayude a que en el próximo debate electoral los manizaleños y los caldenses nos liberemos y acudamos a las urnas a cumplir con el deber patriótico de elegir libremente y a conciencia  a unos servidores públicos capaces, honestos y responsables.
 William Giraldo Giraldo

Fuerzas y contrafuerzas
Señor director:

“La democracia es la madre de todas las controversias”, tomado este concepto como la capacidad para disentir o como un ejercicio de rutina de no estar de acuerdo con el ejercicio del poder cuando se trata de otros que aparecen en el escenario político como los equivocados, los ineptos, los menos idóneos y los más incapaces.
Quizás el país político lo entienda, los ciudadanos rasos, que somos la mayoría y que de esas triquiñuelas y marrullerías poco sabemos, no vemos la conveniencia desde la convivencia social que unos y otros llamados de izquierda o de derecha salgan a las calles a marchar cada uno defendiendo lo suyo, sin pensar en la salud de un país y de una sociedad que partida en dos mitades casi simétricas se puede volver un caos o un mare mágnum por obra y gracia de unos sectarismos irracionales invocando la gran generosidad que nos brinda la llamada democracia. No es de racionalidad política de avanzada que la izquierda y la derecha se enfrenten en las calles tratando de mostrar cuál tiene más poderío y adeptos, como fuerzas de choque entre lo que se quiere hacer, lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer. Estas confrontaciones se vuelven peligrosas por la calidad de sus militantes que pueden llegar a un fanatismo exacerbado con actitudes poco civilizadas en un país tan plural y con tantos pescadores en río revuelto. Desde luego que la opción era cambiar lo que no sirve respetando lo que sí funciona y está dando sus frutos como el caso de la salud sobre lo cual el concepto es que siendo tan cuestionada, es mejor que lo que existió anteriormente y que Dios nos libre de caer en manos de políticos con las manos sucias y los bolsillos rotos, que la conviertan en un botín de proselitismo. Cambios, sí, pero con sindéresis, sensatez, racionalidad y ojalá con la anuencia de mayorías porque todos somos colombianos y la salud es algo sagrado e inalienable. Cambios sí, pero no para favorecer a unos y perjudicar a otros, cambios sí, pero sin traumatismos sociales, sin agudizar las polarizaciones, cambios sí, pero sin destruir lo que ya está hecho y puede funcionar mejor, cambios sí, pero para bien y no para buscar un beneficio político tratando de empotrar en el poder otras tendencias que de suyo la experiencia nos dirá si son mejores o no. Como dice la sabiduría: Despacio que estoy de afán.
Cordialmente-
Elceario de J. Arias Aristizábal

La escuela que el mundo reclama
Señor director:

David es un humilde niño Einstein, hijo de este milenio. La pedagogía apoyada en el tablero y en el marcador y los contenidos temáticos fosilizados no son de su agrado. Su displicencia genera incomodidad en el aula de clase. Por esta razón, la escuela le ha cerrado las puertas en repetidas ocasiones. El maestro de confianza, conocedor de su proyecto de vida, le diseñó un plan de estudios personalizado que responde a las exigencias del mundo actual. El inglés, la lectura, la ciencia, las herramientas tecnológicas y virtuales, la investigación, el debate, la ponencia y el foro, entre muchas otras, fueron estrategias que le permitieron al joven visitar otros países, ingresar por la puerta grande de la universidad y estudiar la carrera de sus sueños.
En aras de intentar que el mundo sea mejor para todos los estudiantes como David, porque de lo contrario la academia no tendría sentido, la escuela pública contemporánea debe cambiar, adaptarse a las exigencias que impone este siglo y abrirse al mundo si su propósito es no quedarse rezagada.
El deseo de las nuevas generaciones es interactuar con personas de otras culturas e incursionar en el mercado académico y laboral al otro lado del océano. Esto se ha visto favorecido por la globalización y la apertura económica, cuya implementación obligó recortar las distancias físicas y virtuales en los diferentes sitios del globo terráqueo. En este contexto, la escuela tiene la obligación de incorporar en su agenda, como mínimo, una segunda lengua, pues su desconocimiento es una gran limitante para los proyectos de vida de los nuevos dueños del mundo.
Este templo del saber debe también ser atractivo y ofertar servicios académicos futuristas como una excelente alternativa para los pasantes de otros lugares del mundo. Por eso, es necesario incursionar en la educación hibrida, reescribir los programas académicos y rediseñar las aulas de clase con tecnología de punta, para que la presencialidad y la virtualidad se tomen de la mano.
Esa misma escuela debe ser una sede de eventos internacionales donde la ciencia, la literatura y la filosofía convoquen a grandes personalidades del mundo que potencien el pensamiento crítico, a través de debates, conferencias y ponencias. En este escenario, los semilleros de investigación podrán ser protagonistas socializando la generación de su nuevo conocimiento. Estas soñadas fortalezas requieren, por lo tanto, una impecable gestión de la escuela para que sea posicionada en la agenda orbital. Ojalá todos los responsables podamos contribuir al cumplimiento del gran reto.
Orlando Salgado Ramírez

Un misionero, flashback
Señor director:

El columnista Andrés Hurtado G. con su crónica de enero 26 “Sangrenegra pasó por aquí”, me hizo vivenciar un regreso al pasado que quiero compartir. Escribió: “Uno de los más tristes recuerdos de la violencia en Colombia,  sept. 20 1963,  fue la masacre realizada por sangrenegra en la finca la ermita de la vereda Totarito de Sta. Isabel (Tolima). El coronel Matallana, en el sitio de la tragedia, prometió matar a sangrenegra y enterrarlo en este lugar. Lo hizo en mayo 1 1964 y lo enterró en la finca de la masacre con una inmensa roca sobre la tumba del bandido. En 1970, el Padre Nelson Trujillo, quien estaba a cargo de la vereda Junín, Venadillo (Tolima), me buscó en el seminario Ibagué para ayudarle en una misión que realizaría en el entorno de Junín. Acepté y viajé al sitio indicado.
Recuerdo que compré el disco “Mediterráneo” de Serrat, y se lo llevé al padre de regalo. En la casa cural lo escuchamos con mucha emoción. Me correspondía viajar cada día a la vereda San Rafael, Sta Isabel (Tolima), realizar la actividad misionera y en la noche regresar a Junín. Una actividad que realicé fue la catequesis para niños-as. Se me ocurrió un día, finalizada la actividad, ofrecer 3 premios (dinero) para los primeros niños que de la casa trajeran una biblia. Salieron corriendo del templo; yo me paré en el atrio a esperar. Pasó 1/2 hora y comenzaron a llegar niños desanimados pues no había biblia en su casa; buscaron en cajones, baúles y nada. Pasada casi 1 hora, apareció en esquina del parque un niño corriendo con el libro en la mano. Llegó muy contento y agitado a presentar el logro de intensa búsqueda que hubo en casa hasta encontrar la biblia en un viejo baúl. Hubo aplausos de sus compañeritos y yo le di el premio prometido. A los 20 minutos, otro niño, también corriendo con la biblia en su mano derecha en alto. 2ª celebración de los participantes. No hubo 3er premio. En hora vespertina realicé una paraliturgia con la participación de familias de la vereda. Les narré lo del concurso bíblico. Sólo había en las casas de la vereda 2 biblias muy refundidas, ya que casi no las hallan. Los invité a adquirir una biblia, colocarla en sitio visible y hacer ojalá diariamente una corta lectura de su contenido.
También hice visita a cada familia. Un breve diálogo con los adultos y niños, si estos estaban bautizados, cómo se sentían, qué dificultades mayores tenían. Agradecían la visita y se comprometían a asistir a la liturgia del templo. Desplazándome por las calles y caminos de la vereda, me encontré con la tumba de sangrenegra, identificada con un sencillo letrero. Me detuve, admirado por semejante encuentro, recordando a uno de los bandidos más sanguinarios de la triste violencia colombiana. No se comprende como el nacer en una misma tierra, compartir una misma cultura, amar la misma bandera, cantar el himno que nos enorgullece, ser vecinos unos de otros, sea obnubilado por unas tristes ideologías políticas que quitan el rojo de nuestra sangre y la tiñen de negro. No más ideologías. Abajo las ideologías. Viva la dignidad humana.
 Alirio De Los Ríos Flórez