El bicentenario de Salamina
Señor director:

Cumplir dos siglos no es un asunto menor para el espíritu y la cotidianidad de un pueblo que estableció marcas, como se diría en el lenguaje coloquial, para ser distinguido en algún momento de su historia como “Ciudad Luz”, por sus brillantes hombres y mujeres de pensamiento y arte y luego como “Patrimonio Nacional”, por su atractivo paisaje urbano de calles empinadas en una montaña, con originales casas de bahareque y guadua y, otras coloniales, de portones señoriales y balcones engalanados con jardineras fijas y colgantes, donde coloridas y variadas flores hacen su danza, movidas por los acariciantes vientos del trópico.
Es explicable que las autoridades, en cabeza y liderazgo de su actual alcalde, abogado Manuel Fermín Giraldo Gutiérrez, hayan constituido, con suficiente anticipación, una notable y patriótica junta para que tal efemérides que se celebrará el 8 de junio próximo sea una oportunidad para mostrarse con un selecto y trascendente programa ante los ojos no solo de su propia y distinguida población, sino también de Caldas y del país.
Recuerdo que si bien el Sesquicentenario, fecha y celebración antecedente obvia a la que aquí nos ocupa, tuvo aciertos en su acontecer, también tuvo notables desaciertos que la ensombrecieron y a nadie más responsabilizar de ello, claro está, que al alcalde de entonces y a las demás autoridades del municipio que lo secundaron y que no tuvieron el alcance de ponerse a la altura de lo que significaba un cumpleaños histórico-social como el aludido, aunque quizás de menor importancia que el del bicentenario.
Esta nueva fecha, ya bastante próxima, ¡es un gran desafío para las actuales autoridades municipales!, que dotadas, se supone, de gran visión y talento, deben estar dispuestas a demostrar con este valioso acontecimiento y su normal ejercicio de autoridad, por qué el pueblo decidió elegirlos en su momento y confiarles su periódico destino. Es también esperable que tan distinguida fecha propicie un verdadero encuentro de reflexión y disfrute con la historia, la cultura, el arte y la sociabilidad y afecto legítimo por el terruño y que no se convierta en un espectáculo carnavalesco de ramplonería, vicio e inoportuno mal gusto o también de insana politiquería.
Por ello está bien el emprendimiento que se ha tenido de asumir varias obras, con fondos asignados por el Gobierno nacional, el departamental y quizás otros que no conocemos, como la restauración del teatro, la pavimentación del parque de San Félix, la iluminación del estadio y varias más de orden material, desde luego muy necesarias para el desarrollo de la ciudad, pero mal si no se da similar importancia y relevancia a hechos de la cultura que fueron los que más significado tuvieron cuando la misma, reiteramos, es declarada primero “Ciudad Luz” de Caldas y Colombia y luego “Patrimonio nacional” y que hoy lamentablemente son perceptibles en notable olvido y deterioro.
Señalo en un denso poema al final de la obra “Salamina Bicentenaria. Salamina, Ciudad Luz, Paisaje, Gente y Poesía” que busca camino sin mucho eco aún para que sea publicada y distribuida con ocasión de la célebre fecha, obra cuyos derechos sin costo cedo y que ojalá se haga realidad, ya que no es un favor, sino un homenaje generoso a la historia de la poesía salamineña, al paisaje y a la gente, como el título lo indica. Dice en su final el poema:
Grandes lecciones quedan
que legaron los ancestros,
en todas las manos queda
la salamineñidad noble,
inteligente y creativa,
el futuro desafiante
y ante ello, el Bicentenario,
más que una fiesta
debe ser un propósito,
una decisión de seguir
construyendo hacia el futuro
la mejor patria y dicha
que todos merecemos.
Arnobio Maya Betancourt, licenciado en Ciencias Sociales y Económicas, psicólogo organizacional, exfuncionario y asesor de la UNESCO en Centroamérica, escritor y periodista cultural.

Necesidades colombianas
Señor director:

La ciudadanía, los medios de comunicación y comentaristas, los voceros de los gremios, la iglesia y demás estamentos de la sociedad colombiana estiman que a la actual Administración de Gustavo Petro solamente le quedan 17 meses para ejecutar su Plan de Gobierno. A estas alturas no existe tiempo qué perder; ejemplo, ante la creciente inseguridad y el pésimo servicio en el sector de la salud Colombia no es potencia mundial de la vida, pero sí de la muerte. Francamente no vemos las realizaciones concretas, transcurridos los anteriores 2 años y 8 meses, el tal Gobierno del Cambio, hasta ahora, no lo hemos visto.
En la actualidad las más urgentes necesidades de Colombia son: Disminuir la inseguridad en las grandes ciudades y en el campo por el crecimiento de los grupos subversivos y la delincuencia; ejecutar medidas para acabar la inmoralidad administrativa en las entidades del Gobierno Nacional; trabajar en procura de acabar la pésima atención en los servicios de salud a través de las EPS; contribuir en la erradicación de la deficiente y demorada justicia; acabar los problemas de hacinamiento y sucesos de delincuencia desde las cárceles de todo el país; adoptar medidas para frenar el grave problema en el crecimiento de las alzas incontroladas en los servicios públicos, especialmente con el gas y la energía, los aumentos, en muchos casos, superan el 50 y 60%. Estas situaciones y otras más, ameritan una acción inmediata del Gobierno y del Congreso como órgano legislativo. Es lamentable lo que ocurre en todo el país y por lo tanto el presidente, Gustavo Petro, con su nuevo gabinete en pleno deben darle respuestas urgentes con medidas que eliminen o disminuyan los problemas de Colombia.
Jorge Giraldo Acevedo

Más y más basuras
Señor director:

Con mucho pesar por nuestra bella Manizales, una señora en Campohermoso me preguntó qué íbamos a hacer con tanto arrume de basuras y de escombros que la gente inculta arroja a diario en las calles y parques de la ciudad. Me dijo que porqué no nos poníamos serios y aplicábamos unas multas y unas sanciones severas a tan maleducados infractores. Es que el problema ha crecido, digo yo, hasta el punto que salir a la calle o a cualquier sitio es horrible, porque uno tiene que espantar los gallinazos que se alimentan de la carroña y de las inmundicias tiradas por ahí.
Emas barre y recoge las bolsas y canecas a un alto precio, pero no es suficiente.
Parémosle bolas a este que es un tema delicado en nuestra capital.
Bernardo Molina Marulanda.

Diseño con identidad cultural
Señor director:

En referencia al artículo de Jorge Alberto Gutiérrez, publicado en La Patria el 7 de abril de 2025, quisiera compartir algunas reflexiones, sin entrar a debatir las posiciones políticas de Donald Trump, quien en su momento impulsó una orden ejecutiva que pretendía imponer un estilo arquitectónico “clásico” para los edificios federales en Estados Unidos. Dicha orden fue revocada por la Administración de Joe Biden, pero recientemente reinstaurada, al parecer, sin una consulta amplia a las facultades de Arquitectura o a los profesionales más relevantes del país. Esa falta de diálogo técnico revela cómo, en ciertas esferas de poder, se subestima el papel de la identidad cultural en el diseño y la arquitectura.
Para países como Colombia -y, en realidad, para cualquier cultura- el diseño con identidad cultural no solo es un acto de reconocimiento, sino también una oportunidad para reconectar con el territorio, los saberes y los oficios locales. Retomar elementos propios como técnicas, materiales, usos, formas, colores, cualidades medioambientales y valores simbólicos es una forma contemporánea de crear, que no se reduce a “adornar” diseños funcionales con elementos superficiales. Se trata de concebir desde la raíz: desde la esencia de la funcionalidad y la economía, sin renunciar a la calidez que otorgan los valores culturales. No se trata de replicar lo tradicional, sino de integrar lo esencial que da sentido y pertenencia al presente.
Frente a esto, la arquitectura institucional en Colombia ha pecado por décadas de una interpretación parcial y empobrecida de los postulados de la Bauhaus. Se ha asumido casi exclusivamente aquello de “la forma sigue a la función”, el diseño racional y la producción estandarizada, ignorando dimensiones humanistas igualmente presentes en la escuela alemana: la unión entre arte, diseño y artesanía; la honestidad de los materiales; y la colaboración interdisciplinar. Este reduccionismo ha dado lugar a una arquitectura impersonal, fría y desarraigada.
Basta mirar algunas sedes de la Universidad Nacional o muchas universidades públicas del país, en las que el legado moderno se ha traducido en cubos blancos, sin alma ni contexto, impuestos sobre paisajes culturales ricos y diversos. El caso más dramático: un estudiante indígena que llega desde una maloca en la selva, y debe formarse durante cinco años en un espacio que no dialoga en absoluto con su historia ni su sensibilidad. Por fortuna, hay excepciones -como Salmona, y en parte Leopoldo Rother- que han intentado integrar elementos del entorno y la memoria. Lamentablemente, nombres como Simón Vélez, reconocido internacionalmente, siguen siendo marginales en nuestra arquitectura institucional. Volver a la identidad cultural no es un acto nostálgico ni un retroceso. Es, por el contrario, una manera lúcida de proyectar el diseño hacia el futuro, desde lo propio.
Ceci Arango, MA en Dirección de Diseño 
y en Artes Plásticas y Visuales.

Carta al alcalde de Manizales, Jorge Eduardo Rojas Giraldo
Apreciado señor:

Recientemente falleció el ingeniero Gustavo Robledo Isaza, egregio hijo de la ciudad, de la cual fue alcalde en dos oportunidades, entre otros altos cargos, poniendo muy en alto su nombre en el concierto nacional. A lo largo de su prolija existencia, se destacó como un creador de ideas excepcionales para el desarrollo y progreso de la ciudad, la región y el país, muchas de las cuales se pudieron cristalizar y que hoy perduran en el tiempo, como obras portentosas de la ingeniería.
Una de ellas (de tantas) es nuestra emblemática Avenida 12 de Octubre, producto de su trabajo de tesis de grado para optar el título de ingeniero de la Escuela de Minas de Medellín. Por esta y otras muchas ejecutorias que todos conocemos, merece que se conserve su memoria, como ejemplo para las actuales y futuras generaciones, que tendrán en él un referente para imitar.
Ello, señor alcalde, nos motiva para proponerle, en nombre de la comunidad manizaleña, que en su honor se erija un busto en sitio estratégico de esa arteria vial que, además, debería llevar su nombre como homenaje ciudadano en señal de gratitud por todo lo que hizo en favor de su terruño natal. Recordamos que alguien lo rotuló como “El Julio Verne Manizaleño”, por su prodigiosa imaginación creadora y su mente visionaria.
A espera que nuestra cordial solicitud sea atendida favorablemente, nos suscribimos de usted.
Consejo de Redacción de Caldas

Garzas sin hábitat fijo
Señor director:

Se entiende y se comprende que para “cada loro existe su estaca”, pero quién lo creyera, los animales también tienen sus costumbres y buscan su comodidad. Los ornitólogos lo sabrán explicar con mayor propiedad y rigurosidad científica, los legos, vemos y juzgamos. Las garzas no son personas, pero se volvieron migratorias, por obra y gracia de estar ocupando espacios que les son vedados por sus ruidos y su estiércol que desde luego molesta e incomoda a sus vecinos, que con sobrada razón defienden su comodidad y su salud. Estas aves, son el símbolo de un fenómeno que en Colombia se volvió costumbre por razones de violencia como lo es la migración.
Son aves que gustan del área urbana para pernoctar, ocupando espacios que, sin darse cuenta, incomodan a sus vecinos. Recorrieron gran parte de la avenida Santander, tratando de establecer un hábitat fijo y cómodo “creyendo instintivamente” que la Ciudad de las Puertas Abiertas también es para ellas. Ahora, se tomaron un espacio abierto, sin vecinos, en el Parque de la Mujer.
Para los ignaros y amantes de la naturaleza no parece ser un problema, toda vez que a nadie incomodan con sus ruidos, y su estiércol cae en campo abierto, siendo perjudicados los consumidores de drogas que se ubican debajo de esa arboleda. Verlas llegar y salir es un hermoso espectáculo para que lo disfruten los turistas y amantes de las aves.
Elceario de J. Arias Aristizabal

Las celebridades de las redes sociales
Señor director:

Desde niña, el destino la puso a prueba. Indignada por el impacto devastador de los residuos sólidos y la contaminación que han hecho metástasis en zonas vulnerables de nuestro planeta, dejando heridas y cicatrices imborrables, encontró en la academia ambiental del colegio y la universidad un refugio y una causa. Estos entornos, paradójicamente hostiles, la impulsaron a tomar las banderas de la transformación y a desarrollar, como primer paso, un documental sobre el tema de las basuras en Bogotá. Graduada como comunicadora social, con un diplomado en marketing digital y una habilidad excepcional para la actuación, se inspiró en las redes sociales y puso en marcha un ambicioso emprendimiento. Con carreta en mano, se sumó a los miles de recicladores natos de la capital, quienes primero fueron sus mentores y hoy son sus amigos inseparables.
Forjada en la calle como ambientalista, creó un exótico personaje llamado “Marce la recicladora”, que la catapultó al reconocimiento. Con cientos de miles de visitas en redes, hoy es una reconocida influenciadora que ha cruzado fronteras. En sus videos, propone iniciativas llamativas para cautivar a sus seguidores y, junto a ellos, contribuir a la
recuperación de ese lugar mágico que fue alguna vez la Tierra, antes de que su aniquilación se convirtiera en una posibilidad real. Personas como Sara, su verdadero nombre, tienen el poder de influir en los gustos, deseos, creencias y comportamientos de sus seguidores mediante la creación de contenido en plataformas digitales. Son nuevas celebridades que gozan de credibilidad, popularidad y admiración en comunidades y audiencias de nicho.
Su surgimiento ocurre justo cuando los medios habituales prensa, radio y televisión son menos confiables al estar controlados por grupos económicos que manipulan la realidad en función de sus intereses. Muchos influenciadores alegran el día con contenido de calidad, divertido y entretenido. Sin embargo, algunos recurren a estrategias astutas y poco éticas, como la compra de seguidores y likes para ganar más popularidad. Además, al recibir dinero de marcas y
empresas, pueden verse presionados a publicar información aburrida, de baja calidad, o promocionar productos, medicamentos y dietas sin respaldo científico. Las empresas saben cómo llegar a los influenciadores, pues estos, como líderes de opinión, gozan de un nivel de credibilidad muy superior al de la publicidad tradicional.
Para evitar ser engañados, los seguidores tenemos el deber casi moral de no confiar en una sola fuente, contrastar la información con otros medios y corroborar su actualidad.
Orlando Salgado Ramírez

Solicitud de aclaración sobre la autoría de artículos
Señores Diario La Patria:

Por medio de la presente, me permito solicitar muy amablemente una aclaración respecto a la autoría de los artículos publicados en su diario bajo el nombre “Catalina Mejía”. Debido a la coincidencia de nombres, he recibido comentarios y consultas de la ciudadanía que me atribuyen dichos escritos, lo que podría generar confusión y afectar mi nombre y reputación.
Entiendo que pueden existir personas con el mismo nombre, pero con el fin de evitar malentendidos, solicito se realice una aclaración en su medio indicando que la autora de dichos artículos no soy yo, Catalina Mejía Zuluaga, identificada con cédula de ciudadanía No. 1053780873. Agradezco su comprensión y pronta respuesta a esta solicitud. Quedo atenta a cualquier información adicional que puedan requerir.
Catalina Mejía Zuluaga

Nota de la Redacción:
Gracias por su carta en la que expresa preocupación, pero frente a la homonimia no podemos hacer nada; sin embargo, esperamos que con la publicación quede resuelta su intranquilidad.

La serie de anédotas de periodistas y locutores
Señor director:

La muerte del locutor Julián Ospina Mercado es la máxima anécdota en la radio de Colombia. El fallecimiento del famoso locutor fue un hecho demasiado curioso, anecdótico y hasta increíble; sucedió el domingo 9 de enero de 1966, (hace más de 59 años). Resulta que en su propia voz el connotado locutor y animador Julián Ospina Mercado anunció al mundo sobre la infausta noticia de su muerte; es que el mismo Julián había grabado la presentación de las noticias extras en la cadena radial Caracol y le correspondió leer la información al locutor Eucario Bermúdez Ramírez. Este fatal hecho ocurrió con motivo del accidente de un avión de Satena, a las 6:15 minutos de la tarde; además del locutor y animador bugueño Julián Ospina Mercado murió el destacado cantante Conrado Cortés. Julián fue, sin duda alguna, uno de los mejores locutores y presentadores de la radio colombiana por su timbre y admirable voz; aún es recordada por muchos.
Juan Clímaco Arbeláez protagonizó otro hecho insólito al fallecer en 1992, como consecuencia de un fulminante paro cardíaco, mientras presentaba las noticias en la BBC de Londres; Juan Clímaco es un referente ineludible en la historia de la radio y la locución en Colombia. Se inició en la HJCK, pero también tuvo recordadas incursiones en la publicidad y los programas educativos de Radio Sutatenza. Otra situación también insólita y desafortunada ocurrió con el locutor Neftalí Martínez Rusinke, quien se encontraba trabajando en Radio Sutatenza y tuvo que leer la noticia de la muerte de su hermano, quien había secuestrado un avión y pretendía llevarlo a La Habana, Cuba. Qué decir del extraordinario locutor Marco Aurelio Álvarez quien al pasar laboralmente de Todelar a Caracol, durante la fiesta de fin de año en la sede de los transmisores en Fontibón, aseveró: “Más vale un caracol en la mano que un pájaro volando”.
Nunca existirá tiempo para olvidar al periodista antioqueño Guillermo Aldana, otro “negro” de la comarca periodística de Colombia, quien siendo jefe de redacción de El Espacio tituló en la primera página “Papa a precio de caviar” y “Coca mete hasta el gato”.
Jorge Giraldo Acevedo

“El Día de la Mujer”
Señor director:

Este día tiene su historia: fue un 8 de marzo, cuando 129 empleadas de una fábrica textil, se tomaron la planta y se declararon en huelga. Estaba en furor, la lucha por el derecho al voto. Sucedió en Nueva York... El patrón cerró las puertas y el recinto, premeditadamente, fue incendiado... ¡Las mujeres murieron quemadas!... Un año más tarde las mujeres marcharon, exigían mejores condiciones de vida y trabajo, derecho al voto y prohibición del trabajo de los niños... Esta manifestación se conoce como de “Pan y Rosas”... En 1910, se reunió en Copenhague, la segunda conferencia internacional de mujeres socialistas, en la que por iniciativa de Clara Zelkin, se estableció esta fecha en memoria de las 129 mártires. Historia dolorosa, que corrobora la grandeza de la fecha... No es una celebración vacua, no es una efeméride simplemente galante, romántica, de flores mustias, de luz mortecina, y de motel como colofón, para saciar los acosos y abusos de jefes compulsivos y proclives a la lascivia desenfrenada...
Esta fecha es el canto dolorido a la angustia de la mujer mancillada por siglos, por un machismo desbocado, irremediablemente, perverso y abyecto. Tampoco, es la exaltación de la mujer rota, mutilada por los apetitos de un consumismo que la cosifica, vendida y comprada por la lujuria plástica de la silicona y las redondeces ganadas a punta de bisturí, postizos, injertos y rellenos denigrantes. Y, mucho menos se refiere a la mujer que cual Mesalina, se desposó sin amor, para buscar, tan solo, asegurarse un futuro, ni a aquellas que como Celestina, les sirven de proxenetas y cómplices para que desahoguen sus desvaríos e infidelidades casquivanas, en las orgías de ejercicios horizontales...
Quieren estas palabras simples, ser el eco y la resonancia de la mujer que se viste de verdad, con la autenticidad de su belleza recién bañada tejida al hombro del hombre que ama, nutrida en la flor del hijo que repite la historia del amor y del dolor, de la mujer que sufre y calla, de la que grita por sus derechos y se expande por el norte de sus hijos y sus días, en pos de ella misma, y de sus sueños, utopías y nostalgias...
¡Gracias, Mujer del tiempo y de la vida, por acercarte a nuestra batalla, gracias por tu existencia!...
Jorge Clemente Jiménez Fernández

Reflexiones sobre la pandemia
Señor director:

Nos preguntamos si la luna roja es señal del fin de la disrupción y el sufrimiento u otro inicio”... La luna roja, antes, se veía como un mal presagio. Hace cinco años se declaró la pandemia. Sí, la vida se le escapaba a muchas personas por todos los rincones del mundo. Las calles de las ciudades se quedaron vacías. Todos pasamos a ser el agregado del tapabocas. La industria farmacéutica hizo su agosto. Los hábitos cambiaron, se suponía que transitoriamente, pero no: fue definitivo. Se aceleró la virtualidad y la dependencia de medios tecnológicos.
La verdad -¿qué es la verdad?- apenas si se sabe... ¿De dónde y por qué surgió el virus, quién se benefició? Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 7 millones de personas fallecieron. 1.200 por millón, si no hago mal la cuenta. Poca cosa en los 8.2 mil millones de personas que habitan esta mal llamada “roca”. Mucha, si el muerto es en familia. ¿Cómo le impactó a usted personalmente la pandemia en su vida cotidiana y relaciones con los demás? Todo sigue igual. Los poderosos lo son porque muestran su poder, no porque hagan nada con él a favor de la gente.
La cabeza del imperio se lanza a por todo sin que ello represente nada positivo. No es consciente, al quererse apoderar de alguna solitaria isla, un pequeño país con acequia, o uno inmenso pero vacío, que todos, hoy, somos habitantes de uno solo: China. De quien compramos y consumimos prácticamente todo, absorbe de todas partes todo.
Dentro de la infinitud de cosas que nuestra generación, esta de la que formo parte que cabalga a lomo de tres siglos, ha vivido, visto surgir y desaparecer, los dos años de la pandemia fueron una zona opaca. De hecho, alguien en la reunión familiar, no demasiado mayor, digamos 15 o 16 años, me preguntó: “¿que es eso de la pandemia? ¿eso ocurrió?” No, le respondo. Nada ocurrió. En las circunstancias actuales las cosas ocurren el instante que quieren que dure los que manipulan la información.
Luis Fernando Gutiérrez Cardona

¿Qué sucede en Medicina de la Universidad de Caldas?
Señor director:

Sorprendido leí que la Universidad de Caldas piensa tomar alguna medida para que un porcentaje mayor de estudiantes caldenses puedan ingresar a su programa de Medicina (no sé si también a otros), porque más del 70% de los cupos está siendo ocupado por estudiantes de otras regiones que sí cumplen con los exigentes puntajes en Pruebas de Estado requeridos para ingresar a dicha carrera. Recuérdese que la U. de Caldas es nacional.
Una universidad es, ante todo, un centro académico consagrado al desarrollo del conocimiento. Me pregunto, por tanto, si no sería más pertinente que la de Caldas liderara una investigación científica para establecer si las pruebas de Estado miden de una manera confiable y válida las competencias académicas para ingresar a carreras como Medicina. Si la respuesta fuese negativa, se pondría en tela de juicio todo el andamiaje que hoy existe alrededor de esas pruebas en Colombia.
Pero si la respuesta fuese positiva, entonces lo plausible sería que la Universidad diagnosticara con precisión científica en qué está fallando la educación primaria y secundaria en Caldas para que un porcentaje tan bajo de sus estudiantes (30% o menos) pueda aprovechar la oportunidad de estudiar Medicina en la universidad pública más cercana y económica.
Un ciudadano

Que se hundan todas las reformas
Señor director:

Es increíble la gente que salió a la marcha convocada por el presidente, que no les importe que no tengan salud, que los estudiantes del Icetex no tengan la plata, que estemos llenos de coca; que la plata se la roben para vivir sabroso; que los profesores y todos no tengamos medicamentos. Claro que muchos marchan obligados, como los del Sena. ¿Será que las centrales obreras tienen médicos y medicamentos? Estamos de maravilla. Que se hundan todas las reformas o nos acaban de hundir a todos.
Laura Victoria Franco

Pícaros
Señor director:

Fui a Colsubsido a reclamar un medicamento que me debió haber sido entregado por domicilio. Al ser atendido por una señorita, se disculpó diciendo que no lo tenían. Pasé de inmediato al mostrador de la misma farmacia, pregunté por el mismo medicamento y otra señorita me lo vendió. El caso me sucedió en el dispensario de Colsubsido del Edificio Atalaya, en Manizales. La factura de venta es la número es la SZ04 13849 por valor de $58.100, el medicamento es Nebila, 28 unidades.
Jaime Guzmán Mejía

El patrono de los teólogos
Señor director:

A lo largo del quinquenio 1974-1978, cuando ejercí el cargo de vicario cooperador en la parroquia de La Inmaculada de Salamina, me fascinó un cuadro a todo color, bien enmarcado, que adornaba la sala de la casa cural y que después pasó a la pared de un pasillo de la casa. La última vez que lo vi, de eso hace aproximadamente año y medio, me pareció algo deteriorado por el paso del tiempo. No es una pintura original sino una litografía, en la que se alcanza a ver, en el ángulo inferior derecho, una palabra escrita, el apellido del artista.
La escena representada es la de Jesús en el Templo de Jerusalén, en medio de los doctores (Lc. 2, 41-52). El adolescente o preadolescente Jesús no está sentado -como anota el evangelista San Lucas- sino que se muestra de pie. Con los doctores o maestros de la Ley, escribas, letrados o juristas, aparece también el sumo sacerdote, ricamente revestido, tocado con suntuosa mitra y llevando el efod sobre el pecho, una prenda que según entiendo guardaba los “urim” y “tumim” (que eran algo así como dados para echar suertes y conocer de este modo la voluntad de Dios).
Narra San Lucas que el jovencito escuchaba a los doctores y les hacía preguntas, y que cuantos lo oían quedaban pasmados de su inteligencia y de la sabiduría de sus respuestas. El cuadro muestra, medio cubiertos por una cortina, medio escondidos, a María y a José, que presencian, admirados, la escena.
Tal es la pintura que llamaba mi atención durante ese quinquenio inolvidable. Años después, ya en este siglo XXI, cuando la contemplé de nuevo con motivo de una ida a la colina de Encimadas, la “bauticé” El Patrono de los teólogos. Como quien dice, mayor que los Santos Padres, mayor que Santo Tomás de Aquino.
“La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón” (Lc. 11, 31).
Nota: El doctor Google exhibe varias obras pictóricas sobre el tema, pero entre ellas no se halla la que comento, que es la más bella, sin duda alguna.
Jaime Pinzón M., presbítero

¡Desapareció La bailarina!
Señor director:

¿Dónde está la bailarina equilibrista de la Escuela de Bellas Artes? Solo supimos que la descolgaron un día para hacerle mantenimiento, al parecer por lo que se denomina “fatiga del metal”, pero no más. Todo el mundo calladito como siempre y mientras tanto siguen en la entrada al Palacio muy erguidas las columnas que sostenían la figura.
Si está en refacción vaya y venga, pero si la retiraron del todo, que alguien diga la última palabra.
Bernardo Molina Marulanda