EFE | LA PATRIA | Santa Cruz de Tenerife
El último día de la visita de una semana a España del papa León XIV acabó ayer en la isla de Tenerife, a donde le habría gustado al ya fallecido papa Francisco acudir por el drama migratorio que sufre el archipiélago canario, situado en el océano Atlántico.
El pontífice dedicó su homilía de la misa de despedida a pedir que Tenerife no se reduzca solo al turismo y al comercio, y previamente escuchó los testimonios de algunos migrantes del centro de acogida Las Raíces, quienes no piden "compasión", sino "respeto y humanidad".
Una avería retrasó la salida
El rey de España, Felipe VI, despidió por la tarde en el aeropuerto Tenerife Norte al papa, que se subió junto a su séquito en el avión de la compañía Iberia que lo iba a trasladar a Roma después de pasar siete días en España.
Sin embargo, ni el papa ni sus acompañantes ni los periodistas que siguen al pontífice pudieron salir de Tenerife en esa aeronave debido a una avería.
El monarca español ofreció al jefe de la Iglesia católica un avión oficial de España para volver a Roma con sus colaboradores más cercanos, mientras que el resto de la comitiva papal volverá a la capital italiana en otro avión de Iberia llegado a Tenerife desde Madrid.