Fotos | EFE | LAPATRIA
Manifestantes prendieron fuego a un retrato del líder supremo iraní, Alí Jamenei, durante una manifestación en apoyo al actual movimiento de protesta en Irán, frente a Downing Street en Londres, Reino Unido.
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, aseguró que el Gobierno iraní escucha a los manifestantes y ha hecho todo lo posible para resolver los problemas económicos que desencadenaron las protestas el pasado 28 de diciembre, al tiempo que diferenció a esos manifestantes de los que llamó "alborotadores y terroristas que están protagonizando disturbios".
"El enemigo ha traído terroristas entrenados al país", dijo Pezeshkian en una entrevista concedida a una televisión de Irán, según la web en farsi de la agencia iraní Tasnim.
Esta se encuentra vinculada al régimen islámico y es una de las pocas que actualizan su contenido en mitad de un bloqueo de internet -y de las llamadas internacionales- a nivel nacional que se acerca ya a las 72 horas.
Con enemigos, el presidente se refirió a Estados Unidos e Israel, países señalados por las autoridades iraníes como culpables de que las protestas, que empezaron siendo por motivos económicos y acabaron señalando al régimen islámico del ayatolá Ali Jameneí, se hayan vuelto más agresivas.
Muertes
Según organizaciones de derechos humanos en el exterior, las protestas han causado ya cientos de víctimas y miles de detenidos. "Protestar es un derecho del pueblo y estamos obligados a responder a sus protestas, pero los disturbios y los ataques a lugares públicos, la quema de mezquitas y la quema del Libro de Dios son planes y conspiraciones de Estados Unidos e Israel", dijo Pezeshkian.
Los enemigos, añadió el presidente iraní, "entrenaron a personas dentro y fuera del país, trajeron terroristas del extranjero para quemar mezquitas, mercados y lugares públicos y asesinaron a personas con armas de fuego, y quemaron o decapitaron a otras", aseguró. "Estos crímenes no pueden ser cometidos por nuestro pueblo. Este no es el pueblo. No están a favor de este país", enfatizó.
Efectos económicos
Respecto las medidas adoptadas para intentar aliviar la situación económica de la población iraní, detonante de las protestas que comenzaron el 28 de diciembre en el Gran Bazar de Teherán por la alta inflación o la caída del precio de la moneda nacional (rial), Pezeshkian afirmó "nuestro deber es resolver los problemas y atender las preocupaciones de la gente, pero también tenemos el deber de evitar que los alborotadores alteren el país", añadió.
Les pidió a las familias que no permitan que sus jóvenes se involucren en los disturbios de terroristas y alborotadores, pidió el presidente iraní. Además hizo un llamamiento a personas influyentes, como artistas, científicos o deportivas para que no "echen gasolina ni aceite al fuego de las protestas, sino que ayuden al país a salir de este problema y de esta tormenta", reclamó.
Se reparará
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, se mostró seguro de que la República Islámica reparará el país con la ayuda del pueblo, y que, de la mano también de productores y comerciantes, habrá una oposición contra lo que señaló como el "caos y la conspiraciones que se están planeando y diseñando en el extranjero".
Según Tasnim, las fuerzas de seguridad y las agencias judiciales han desmantelado varias células terroristas armadas y detenido a agentes vinculados al extranjero en los últimos días.
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