Foto | Lector | LA PATRIA Carlos Arturo Cruz Pérez
En memoria de Carlos Arturo Cruz Pérez
Por Ricardo Correa Robledo Nunca supe por qué le decían “El Brujo”, pero así fue conocido por todo el mundo. Lo que sí es cierto es que hechizaba con la palabra, era un conversador encantador. Fuimos vecinos pared con pared en el barrio Palogrande, y especialmente balcón con balcón, a través de los cuales tuvimos innumerables tertulias, casi todas sobre fútbol, que era su casi todo. Yo tenía 12 años y él 20, y con una generosidad absoluta me instruía en el tema. En los años 70 y principios de los 80, las vecindades generaban vínculos de hermandad, en este caso de los Correa Robledo con los Cruz Pérez. Y también entre todas las familias de la cuadra. Infinitos fueron los partidos de fútbol en la calle, en la cancha auxiliar, y los recorridos por esas cinco manzanas. Luego de mucho fútbol y calle cogió “seriedad” y se fue para México en 1982, donde vivía su hermana Pastorita; estudió en la universidad una carrera hecha a su medida, además de avanzada para la época: Administración del Tiempo Libre con énfasis en deporte y turismo. Y allá se quedó, hizo su vida por 42 años, ejerció su profesión en el gobierno federal y recibió con hospitalidad a sus amigos de Manizales. A pesar de haber emigrado hace 42 años, siempre lo seguimos sintiendo en el barrio; un barrio que ya no es físico sino una comunidad afectiva. Y siempre estará en nuestra memoria Carlos El Brujo Cruz. Al igual que Rafa y Pastoritas mamá e hija. Un abrazo a sus hermanos Gloria Cecilia, Luz Marina, Guillermo, Fernando, y a Diego Rafael su hijo.
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