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Fotos | Archivo | LA PATRIA |

Victoria Eugenia Osorio de Mejía, alcaldesa de Manizales 1990-1992; Alberto Mendoza Hoyos, alcalde de Manizales 1975 – 1977; Gustavo Robledo Isaza, a quien se le debió la construcción de la Plaza de Toros de Manizales y Gustavo Restrepo Pérez ha sido asesor de la Plaza de Toros de Manizales por muchos años.

 

 

 

En infinidad de actuaciones de los seres humanos se ha buscado que cuando ellos enfrenten a otras personas ya sea que ellas intervengan de forma autónoma, o inducida o por intermedio de instituciones, su desempeño remunerado o altruista, sea valorado también mediante infinidad de mecanismos por los cuales se quiere demostrar la importancia de sus actuaciones más allá de lo convencional.

Desde el premio o castigo de Adán en el Edén, por su decisión y actuación frente al árbol del bien o del mal, que, según las últimas versiones antropológicas, pudiera ser diferente al bíblico y tradicional manzano, hasta el presente, la exaltación por la calidad es un tributo y un derecho a la diferencia individual o colectiva.

Por lo tanto, desde siempre ha existido la dupla de premio y castigo, y las personas antiguas o modernas no se escapan de esta calificación, aun así, sea autónoma e íntima.

Solo basta conocer desde tiempo inmemoriales hasta el presente cómo la mayoría de los seres humanos buscan y aceptan compensaciones distintas a la remuneración, como una muestra de satisfacción de otros por lo realizado.

Alberto Mendoza Hoyos

La labor del torero y ganadero

Por ello desde hace decenas de años la labor del torero en la plaza es calificada y recompensada según sea su desempeño, con estricto apego a los cánones vigentes de la tauromaquia y de la sensibilidad del aficionado.

Orejas, rabos, vueltas al ruedo y saludos desde el tercio o los medios de la plaza, son reconocimientos a la labor del torero, en cualquiera de sus vertientes de actuación. 

Para recordar tiempos de ejecución con la espada o definitivamente entrar vivo el ejemplar a los chiqueros, la presidencia ordena toques de timbales y clarines꞉ una, dos o tres veces. Al tercero, el veredicto, es inconmutable.

Para los ganaderos también hay reconocimientos en la plaza, el indulto y luego de la presentación de su ejemplar꞉ Vuelta al arrastre o lenta. 

También hay castigo con las banderillas negras por mansedumbre del astado. Igualmente, la mansedumbre y defectos visibles del toro se castiga con devolución y cambio del ejemplar cuando es posible.

Gustavo Restrepo Pérez

Al frente de la Plaza de Toros

La Plaza de Toros de Manizales, como en otros lugares del mundo taurino, ha tenido personajes que se han encargado de calificar las actuaciones de los toreros, de a pie o a caballo, de los novilleros o de los becerristas. 

El mismo público califica y expresa el resultado mediante aplausos, pañuelos y gritos, las actuaciones de los artistas que observa.

La interjección OLÉ es una voz mundial actualmente reconocida en las actividades taurinas, para expresar la conformidad con el matador que acaba de hacer su presentación.  Inclusive, hay gestos, voces y ademanes que también rechazan lo que un matador hace en la plaza.

Desde hace 75 años, en la Plaza de Toros de Manizales, se ha reconocido la labor de los toreros de alternativa y otros.

La Plaza ha tenido presidentes y asesores que cumplen con esta labor de cualificación que otorga la definición de triunfo. La impasividad y el silencio indican que el torero no ha cumplido con lo esperado. 

Desde avisos, sonidos de timbales y clarines, el público y los actuantes en plaza identifican la sentencia desde el Palco Presidencial.

Muchos aficionados en Manizales han cumplido con la función de cualificar la actuación de los toreros. 

Hasta 1987, quien presidia la corrida era el alcalde de la ciudad, quien contaba con asesores taurinos y técnicos, y en conjunto daban su veredicto de triunfo o de derrota, con distintas escalas de merecimientos.

Gustavo Robledo Isaza

Algunos presidentes y asesores

Para recordar hay que mencionar los nombres de presidentes, entre otros꞉ Fernando Londoño Londoño, Gustavo Robledo Isaza, Roberto Cardona Arias, Antonio Ordoñez, Juan Pellicer, Gonzalo Botero Zuluaga, Alberto Mendoza Hoyos, Roberto Rivas Salazar, Carlos Fernando Giraldo, Vicky Osorio de Mejía, Fernando Mejía, Kevin Ángel Mejía, Jorge Enrique Rojas, Néstor Eugenio Ramírez Cardona, Luis Fernando Arboleda, Germán Cardona, Mauricio Arias, Hernando Arango Monedero, Luis José Restrepo Restrepo y Luis Roberto Rivas.

Asesores, entre otros꞉ Octavio Gutiérrez, Gustavo Castaño Abad, Gilberto Villegas Velázquez, Arturo Jaramillo Jaramillo, Gustavo Vélez Arango, Jorge Mejía Rivera, Jorge Enrique Henao, Juan Parra Pérez, Gustavo Díaz Jaramillo, Gustavo Restrepo Pérez, Germán Botero Álvarez, José Aristizábal Estrada, Carlos Arturo Arango Correa, Jaime Alzate Palacios, Cesar Jaramillo Hoyos, Mauricio Molina Jaramillo, Néstor Villa, Manuel Augusto García Cuartas.

Cuatro décadas al frente

Durante casi 42 años Luis Bernardo Gómez Upegui, ha prestado sus servicios como asesor y luego como presidente de la Plaza de Toros de Manizales, al principio designado por el alcalde de turno y luego por la empresa Cormanizales. 

Como todas las decisiones humanas ha tenido momentos estelares y otros instantes de rechazo por el público. En general su labor es reconocida, tanto por el profundo conocimiento de la Ley Taurina, de la cual fue uno de sus gestores, como por la sapiencia del arte de torear.

El gran público y la empresa, lo consideran una prenda de garantía en la presidencia.

Victoria Eugenia Osorio de Mejía

*Academia Caldense de Historia. Miembro Correspondiente.

 

Nota

Referencia꞉

Con Información Histórica de Luis Bernardo Gómez Upegui.

 


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