Foto | Luis David Patiño | LA PATRIA
La Pequeña Rondalla de Caldas sacó los más sonados aplausos de los asistentes quienes solicitaron una canción más cada vez que anunciaban el final de su presentación.
En una tarde abierta al público y al recuerdo, Tarde de Bolero y Cuerdas convirtió el parque Ernesto Gutiérrez en un punto de encuentro entre generaciones.
Un escenario para la cercanía
El bolero y la música de cuerdas, lejos de los circuitos comerciales actuales, encontraron allí un espacio vivo gracias a las agrupaciones invitadas y a un público que respondió desde la emoción y la memoria.
El evento ofreció un ambiente propicio para una música que exige escucha atenta. Sin artificios ni grandes montajes, el evento permitió una relación directa entre intérpretes y asistentes.
Este tradicional espacio, que se destina en múltiples ocasiones a la música, una vez más hizo que la tarde fuera acompañada de un repertorio que apeló a recuerdos personales y afectos pasados en muchos de los asistentes.
Jhon Jairo Arenas Gil, director de la Pequeña Rondalla Caldense, destacó el valor de estos espacios dentro de la ciudad.
Señaló que Manizales cuenta con artistas de alto nivel en diversos géneros y que disponer escenarios centrales para el bolero y la música colombiana permite que estas expresiones mantengan su lugar en la vida cultural. Para el músico, tocar allí resulta familiar y cercano, como si el parque fuera parte natural del grupo.

Jhon Jairo Arenas Gil, director de la Pequeña Rondalla de Caldas
Voces que sostienen el género
La programación reunió a la Pequeña Rondalla Caldense, el Trío Cumanday y el Dueto Andino. Cada presentación confirmó que el bolero conserva su fuerza cuando se interpreta desde el rigor musical y la honestidad emocional.
Las voces, los arreglos y el repertorio mostraron una tradición que no depende de la novedad, sino de la conexión de quien gusta del bolero, la música de cuerdas y la colombiana.
Arenas Gil explicó que, aunque la base del grupo es la música colombiana, la intención siempre ha sido construir una propuesta polifacética. Por eso el bolero convive con ritmos de las costas y otros aires tradicionales, en una apuesta por ampliar el diálogo musical sin perder identidad.
Un público que reconoce lo suyo
La respuesta de los asistentes fue constante. Familias, adultos mayores y personas que se acercaron por curiosidad permanecieron durante las presentaciones. Las reacciones, desde aplausos eufóricos, hasta silencios atentos, miradas concentradas y muchas solicitudes de "otra" estuvieron cargadas de emoción.

El público asistente fue de todas las edades, jóvenes, adultos y mayores que disfrutaron de las presentaciones con sus canciones de evocación.
Amantes de la música

Carlos Hilarión: “Esta música logra conectar con la infancia y con las raíces culturales. Las interpretaciones transmiten calidad y una emoción que nace del corazón, algo que no tiene comparación.”

Yesenia Quintero: “El bolero es un género muy romántico y escuchar estas voces en la feria despierta curiosidad y gusto. El acceso libre permite acercarse y empezar a valorar esta música”.

Flor Marina Zuluaga: “El bolero nunca pasa de moda y estas presentaciones lo confirman. Disfruté mucho al Trío Cumanday y a la rondalla, todo sonó muy bien y con sensibilidad”.

Marisel Montoya: “Este tipo de eventos resaltan el talento local. Los boleros siguen vigentes gracias a nuestros artistas y a espacios que permiten escucharlos con atención”.
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