Desde el 4 de enero los vecinos de la Carpa Olé no han podido dormir bien. Las mediciones que ha hecho la Secretaría de Ambiente, muestra que solo hubo un día (3 de enero) que el ruido no superó los decibeles. 

Foto | Cortesía | LA PATRIA

Desde el 4 de enero los vecinos de la Carpa Olé no han podido dormir bien. Las mediciones que ha hecho la Secretaría de Ambiente, muestra que solo hubo un día (3 de enero) que el ruido no superó los decibeles. 

El inicio de la Feria de Manizales para los vecinos de la Carpa Olé se volvió sinónimo de insomnio. Desde la construcción de las torres habitacionales de Bella Suiza, ese atractivo turístico y tradicional de las fiestas causa más incomodidades que alegrías a los residentes del sector. 

La Carpa Olé es reconocida dentro de la programación anual por ser uno de los epicentros de la música y la fiesta. Noche tras noche en el recinto se dan cita artistas musicales que encienden el espíritu festivo de los asistentes. 

Sin embargo, por el crecimiento de la ciudad y los nuevos complejos residenciales que construyeron en el sector, la tradición ahora afecta a residentes, que no logran conciliar el descanso por los altos niveles de ruido. 

 

El ruido incomoda siempre

Julián Barrero cuenta que desde su apartamento, en Ciprés de Bella Suiza, hay aproximadamente 50 metros en línea recta hacia la ubicación de la carpa, por lo que el suplicio empieza semanas antes de que se inicie la Feria. 

“Es que la carpa Olé no solo dura los 10 días de Feria que se toma la ciudad, sino que es el montaje previo y posterior”.  

A Barrero, que vive con su esposa y su hijo de cuatro años, le toca escuchar madrazos, golpes de martillos, estructuras metálicas y el ensamblaje de toda la carpa, días antes de que empiece la música. Pasa lo mismo cuando se acaba la Feria, días después siguen teniendo problemas para conciliar el sueño, por el desmontaje de la misma. 

Él explica que quizás el principal problema es que los trabajos empiezan a cualquier hora del día o de la madrugada.
“Ellos divinamente pueden empezar a ensamblar los toldos a las 2 o 3 de la mañana, o mientras descargan la estructura metálica, los golpes son a cualquier hora. Trabajan 24/7 desde que llegan. Entonces el ruido incomoda siempre”.

El punto máximo del ruido y la interrupción del descanso es en medio de la Feria. Así ha sido desde que se pasó a la unidad residencial, hace casi 5 años. 

Durante la edición de este 2026 casi nada ha cambiado en comparación con las ediciones anteriores. A pesar de que la administración del conjunto donde él vive, y de los edificios cercanos, recogió firmas para que no se instalara la carpa en la zona.  

“La administración del conjunto nos puso unas planillas para firmar, como para hacer una especie de derecho de petición, cosa que ellos no pudieran instalarse acá, pero yo creo que la gestión se inició muy tarde”. 

Una de las respuestas que les dieron a las peticiones de la comunidad, es que entre el empresario y la Alcaldía tienen un contrato de diez años. Pero no tienen la claridad de cuándo empezó y menos de cuándo terminará. 

Los niños no logran dormir

Otra de las residentes, que prefirió no decir su nombre, mencionó que están siendo perjudicados porque ha sentido que el sonido lo tienen dentro de la casa.

“El día que más ruido se sintió fue el domingo (4 de enero). No dormimos, mucha gente se quejó. Es un prejuicio que tenemos, porque la carpa la corrieron. Antes estaba ubicada en las canchas y ahora la tenemos más cerca”.

Ese domingo, la mujer y sus hijos no pudieron conciliar el sueño porque al interior del apartamento el ruido encontró eco. 

Ligia Blandón Ramírez lleva viviendo cuatro años en el sector y todos los años ha padecido el ruido de la carpa. 

“Nos hemos amanecido de claro en claro para ir a trabajar. Por ejemplo, mi hijo que es comunicador social, su esposa es médico, tiene turnos muy largos, muy constantes, no lo dejan dormir, nos amanecemos literalmente sentados en una silla esperando a que amanezca o esperando a que apaguen la carpa”.

Blandón vive con su nieta, una joven de aproximadamente 20 años, que también ha padecido el ruido de las fiestas. 

La joven comenta que después de que apagan el sonido, el ruido sigue gobernando en las calles, principalmente por los carros que pitan o les encienden las alarmas, y por los borrachos que se quedan en las escaleras que hay al costado de la carpa. 

“Hay gente adulta de más de 70 años, hay bebés, entonces nosotros creemos que no es justo que tengamos que soportar esta clase de ruidos sabiendo que esto ya se volvió un sitio residencial”, comenta Ligia. 

El desespero de ella y de su familia, sus hijos y nietos que viven en otros apartamentos del conjunto residencial, ha sido tanto que en el 2025 decidieron alquilar una casa en La Florida (Villamaria) para evitar el ruido de la carpa. 

“Por ejemplo, en el caso mío, somos cinco familias que vivimos acá: yo con mis hijos y mis hijos con sus nietos y mis nietas, mis nueras alquilamos una casa en la Florida por 10 días para poder estar tranquilos, porque cuando hicimos eso habían niños menores de 5 años y bebés recién nacidos”.

Han superado los decibeles 

La Personería de Manizales ha hecho presencia en el lugar, atendiendo las quejas y denuncias de los habitantes y ha encontrado resultados preocupantes en las mediciones. 

Según el personero, Juan Pablo Osorio Gallo, ya habían hecho una advertencia de poner la carpa en ese lugar. 

“Ya habíamos advertido desde el inicio del puesto de mando unificado (PMU), indicando sobre el riesgo de ubicar nuevamente la carpa Olé en este sector. Todos los días se ha superado, con excepción del 3 de enero, los límites máximos permitidos en la carpa Olé. Esto de conformidad con las mediciones que realiza la Secretaría de Medio Ambiente”.

Las respuestas del empresario no han sido satisfactorias, a pesar de las observaciones de la Personería y por eso hicieron un llamado desde la Alcaldía. 

“Se le advirtió [al empresario] por parte del puesto de mando unificado encabezado por el alcalde que de no atenderse esas exigencias y de persistir los incumplimientos dentro de las medidas que podrían adoptarse, incluso estaba la suspensión inmediata del evento, siempre como una medida excepcional y dentro del marco legal y obviamente de la protección de y garantía del debido proceso”.

Osorio reconoce el valor cultural y tradicional de la carpa, que ha estado en la programación de la Feria durante varios años, pero también se debe reconocer que la ciudad ha cambiado. El reto es encontrar armonía entre el descanso y la celebración. 

“Es muy importante también recordar que la ciudad ha cambiado, que las dinámicas de urbanización se han transformado en ese sector y hoy se generan tensiones con derechos fundamentales, especialmente el derecho al descanso de todas las personas que habitan en este sector o en la zona circundante”.

La Personería también indicó que las últimas mediciones que se han hecho en la zona –el miércoles 7 y jueves 8 de enero–, no han superado los decibeles establecidos. 

"Debido a las medidas preventivas de la Personería y la Alcaldía en los dos últimos días se han mantenido los decibeles según lo establecido en zona mixta".

"Vamos solamente hasta este año"

Roberto Niño Vélez, coordinador de la Carpa Olé, en conversación con LA PATRIA contó que la situación ya fue evaluada entre los empresarios y responsables del lugar y que llegaron a una determinación: trasladar la carpa de lugar. 

"Nosotros en Carpa Olé en ese lugar vamos solamente hasta este año, porque ya vemos que ya ha crecido mucho el tema urbano ahí. Y pues no, en ningún momento nuestra intención es perjudicar a los vecinos, ni más faltaba".

Niño fue claro en que tampoco la idea es decir quién llegó primero a esa zona, porque lo que se busca no es alimentar las tensiones entre los empresarios y residentes. Por el contrario, quieren mantener armonía entre ambas partes. 

"Hemos hablado con los vecinos, hemos socializado el problema, pero realmente entendemos que sí, el sonido de la carpa es perturbador para los vecinos y nosotros ya el otro año estamos buscando opciones para ir con la carpa a otro lugar".

Una de las alternativas es trasladar la carpa de lugar, pero hasta la fecha aún no hay lugares priorizados donde pueda estar. En este punto, el coordinador se mostró prudente y mencionó que todavía no es oportuno indicar en donde seguirá la carpa. 

Con respecto al contrato vigente con la Alcaldía, tampoco quiso ahondar sobre el inicio o término del mismo, argumentando que lo importante es que para el próximo año se está buscando un nuevo lugar. 

"No queremos trabajar como perturbando a los vecinos y eso es lo que no queremos, pero no, lo de los contratos eso no tiene mayor importancia, la verdad. Sino que no queremos perturbar y ya pues el sitio ha crecido urbanísticamente y no queremos perturbar". 

Otra noche, mismo ruido 

La noche del martes 6 de enero el ruido en la Carpa Olé debía controlarse. Entre las 8 y 10 p. m., desde los edificios se sentía un retumbar leve de los bajos, pero no incomodaba. 

Sin embargo, desde las 11:00 p. m., el nivel de la música incrementó, notándose desde los apartamentos. La música se combinó con los gritos de los asistentes al concierto. 

Incluso a la 1:00 a. m., los sonidos seguían sonando con intensidad, generando que los residentes vivieran otra noche en vela. 

La pregunta que se hacen los habitantes de la Bella Suiza es si los controles han superado los decibeles permitidos y el empresario no le baja al ruido ¿qué esperan para trasladar la carpa del lugar? 

 


Haga clic aquí y encuentre más información de LA PATRIA.

Síganos en Facebook, Instagram, YouTube, X, Spotify, TikTok y nuestro canal de WhatsApp, para que reciba noticias de última hora y más contenidos.



 

Temas Destacados (tags)