Casi dos décadas después de que Miranda Priestly pusiera a temblar oficinas, pasarelas y clósets, El diablo viste a la moda 2 llegó cargada de nostalgia, moda y una realidad que hoy pesa más que cualquier portada: el dominio de las redes sociales y el algoritmo.
La secuela se convirtió en tema obligado entre amantes del cine, fanáticos de la moda y quienes crecieron viendo la primera película como una biblia del glamour y la presión laboral.
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Evolución de la trama
La cinta muestra cómo el mundo editorial tuvo que reinventarse en plena era digital, mientras Miranda sigue imponiendo autoridad en una industria donde ahora la pelea ya no es solo por una portada, sino por segundos de atención en internet.
Con referencias a revistas, sesiones de fotos y críticas al sacrificio personal, la película volvió a encender conversaciones.
Vivir la moda desde adentro
Para Isabela Díaz, modelo de Manizales, la secuela conecta mucho con quienes han vivido la presión estética y laboral de la industria. “Antes peleabas por una portada en Vogue. Ahora peleas por tres segundos de atención en el feed”, comentó.
También destacó el vestuario y la forma en que la cinta muestra una moda más madura, aunque cree que todavía se romantiza el desgaste emocional detrás del éxito. “Te recuerdan que en este mundo o te adaptas o te quedas fuera”, dijo.
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Periodismo, un factor importante en el filme
Desde el lado de los medios, María Camila Gómez, estudiante de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales, considera que la película refleja un debate actual.
“Retrata muy bien el cambio del impreso a lo digital. Me gusta que no lo muestra como una pelea entre ambos, sino como un complemento entre lo que se publica en plataformas digitales y lo que aún pueden ofrecer los medios escritos”, aseguró.
Amantes de las películas opinan
Entre los cinéfilos también hubo opiniones divididas. Natalia Betancurth destacó el regreso del elenco original y la evolución de Miranda, aunque confesó que sigue prefiriendo la primera entrega.
“Es emocionante ver a los personajes 20 años después. Me gustó mucho la evolución de Miranda y los outfits de Andy, pero igual me quedo con la primera película”, contó.
Por su parte, María Paz Jiménez cree que la secuela funciona porque adapta la historia a la era digital y muestra cómo la moda y los medios tuvieron que reinventarse.
Resaltó las críticas a la superficialidad de las redes sociales y la inestabilidad laboral del mundo fashion. Sin embargo, cuestionó algunos cambios visuales. “La primera tenía colores más intensos y una estética muy marcada. Esta se siente más minimalista”, explicó.
La película volvió a poner sobre la mesa temas como el poder, la imagen, la presión laboral y el precio del éxito.
Y aunque para muchos nunca superará al clásico original, el regreso de Miranda Priestly ya tiene a miles hablando otra vez de moda… y del diablo que todavía viste de Prada.
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