En el corazón del Magdalena Medio, enclavada en las orillas del Río Grande, desde 1957 se encendía un micrófono lleno de esperanza y voz propia: la emisora La Voz de La Dorada. Durante más de seis décadas, su señal marcó el pulso informativo, cultural y comunitario del centro del país.
Hoy, tras la partida reciente de su fundador y alma, Javier Comas Peñaranda, aquel faro radial cierra su ciclo, dejando un silencio cargado de historia, formación y afectos.
El eco de la partida y el silencio que queda
La muerte de Javier Comas Peñaranda, ocurrida el 12 de mayo de 2025, se sintió como el cierre de una era. Tenía 79 años; había sido gestor cultural, radioperiodista, constructor de identidad doradense y maestro de varias generaciones de comunicadores.
Ahora que la emisora deja de transmitir, lo que queda es un silencio profundamente sentido. El silencio no es vacío: es memoria, nostalgia y el deseo doloroso de que personajes así no se olviden.
Un legado que no se apaga
La Voz de La Dorada no fue una voz cualquiera: fue una brújula del Magdalena Medio, un refugio informativo y cultural. Su frecuencia 1380 AM no solo trazaba líneas de noticias: narraba historias con calidez, historias que hoy resuenan en cada rincón del puerto caldense y más allá.
Que ese silencio no anule su legado. Seguiremos haciendo radio con la autenticidad de quienes aprendimos junto a él. Que La Dorada conserve su voz, esa voz eterna que Javier y su emisora nos enseñaron a escuchar.
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