Luisa Fernanda Ortegón | LA PATRIA
"Fito Páez, sentado tomando tinto en la terraza de la casa de mi abuela paterna en el centro de Manizales. El café servido en la vajilla de porcelana floripondia, que solo sacan las familias colombianas cuando hay un invitado especial".
Ese ha sido el sueño recurrente que he tenido desde que me enganché con las historias de sus canciones. En unos sueños, Fito era un familiar más en la mesa del comedor, un oriundo nieto de una boyacense, un manizaleño que llega a la casa de mi abuela caminando por la Avenida Santander aterrado de cómo cambia el clima en un día.
En otros sueños había una cierta consciencia onírica de que claramente era un famoso cantante rosarino, pero siempre había una proximidad a él, nunca era lejano, siempre era amigo mío o de mis primos; por eso en cada sueño se pegaba del timbre y entraba como pedro por su casa con sus gafitas bien puestas, al tercer piso en que vive mi abuela.
Sí, tal como lo iban imaginando, Fito en mis sueños es eternamente joven, con sus crespos más abajo de los hombros, no tan joven como en el álbum Del 63, ni con los rizos maduros con que aparece en No sé si es Baires o Madrid, más bien es un Fito que se quedó congelado con el rostro en que aparece en la carátula de El amor después del amor, el disco más vendido en la historia del rock argentino.
El sueño casi siempre era el mismo. Donde mi abuela se ama el palito de queso, pero el que es tieso. Se remoja en el chocolate, en la colada y hasta en la gaseosa, pero la combinación preferida es con café.
"Fito remoja el palito en el tinto y no deja que caiga ni una harina, se lo come cuando ya está blandito antes de que algún pedazo caiga en la taza y salpique el gabán blanco con el que va a salir al escenario horas después de que termine de tomar el algo en la casa de mi abuela".
Se anuncia a Fito Páez en concierto en Manizales para hoy (sábado 6 de junio de 2026), para otros parecía impensable, quizá ni en sueños lo hubieran previsto, pero él siempre ha estado en Manizales, le gusta mirar hacia las montañas mientras toma café donde mi abuela, es parte de mi familia, o cuando menos, de mis amigos.
Con Fito descubrí desde niña que las canciones narran historias, mejor aún, que esas historias pueden narrar países en lenguaje metafórico como es el caso de Cuervos en Casa, puede narrar vidas melancólicas como en Ojos rojos, vidas autodestructivas y de exceso como en Polaroid de locura ordinaria. Por qué mis sueños no habrían de narrar a Fito Páez en Manizales.
De viaje
En su honor, mi primer viaje al extranjero fue a Argentina. Viernes 27 de noviembre del 2015. Primera parada después del aeropuerto: un concierto del 30.° aniversario de Giros en el Gran Rex en la Avenida Corrientes, la misma por la que caminan los protagonistas de 11 y 6.
Siguiente parada: Rosario, la ciudad que le dio vida a Rodolfo Páez y la misma en que se les quitó la vida a sus abuelas, esa que provocó los desgarradores beats de Ciudad de pobres corazones.
En algunas de las escenas de mis reiterados sueños, Fito tiene sacos elegantes de diferentes colores, el que más usa es el amarillo como el tono de la carátula de Rey sol, en otras ocasiones él usa un esqueleto desparramado como en la época en que era novio de Fabiana Cantilo. En otras de las escenas oníricas, aparece con un saquito rojo y unos jeans como lo recuerdo de una foto con Charly García y Gustavo Cerati.
Su ropaje cambia de acuerdo con el ciclo del sueño en que me encuentre, pero la escena es casi idéntica: Fito sentado tomando tinto en la casa de mi abuela, como si siempre hubiese querido compartirle mi abuela para acompañar el dolor de las suyas, o simplemente como si el anhelo de que estuviera en Manizales fuera tan fuerte que tenía que hacerse realidad. Así será.
Nos veremos de nuevo, Fito, en Manizales, y esta vez no despertaré del sueño.
El concierto de esta noche
El rock en español tendrá una noche esperada hoy en Manizales. El músico argentino Fito Páez se presenta en la Plaza de Toros como parte de su gira Sale el Sol, recorrido que también incluye conciertos en Cali, Medellín y Bogotá.
El espectáculo está programado para las 9:00 de la noche y hace parte del regreso del artista a los escenarios colombianos tras su participación en el Festival Cordillera de 2025.
Según la información oficial del evento, Páez llegará con un repertorio que mezcla nuevas canciones con los clásicos que lo han convertido en una de las voces más influyentes de la música latinoamericana.
El concierto ha despertado expectativa entre seguidores de varias generaciones que crecieron con canciones como Mariposa Tecknicolor, 11 y 6, Tumbas de la Gloria y El amor después del amor.
La gira Sale el Sol toma su nombre del sencillo lanzado por el artista en 2025 y representa una nueva etapa en una carrera que supera las cuatro décadas.
Ticketmaster informa en su página web que las puertas de la Plaza de Toros se abrirán a las 4:00 p.m., y habrá teloneros desde las 6:00 p.m.
Solo pueden asistir mayores de 18 años. Los asistentes no pueden ingresar cámaras fotográficas, videograbadoras ni equipos similares, tampoco se permite el ingreso de mascotas. La boletería oscila en precios que van de 176 mil a 400 mil pesos.
Un referente
Nacido en Rosario, Argentina, en 1963, Fito Páez es considerado una de las figuras más importantes del rock en español. Su álbum El amor después del amor (1992) marcó a toda una generación de músicos en América Latina.
A lo largo de su trayectoria ha trabajado con artistas como Joaquín Sabina, Andrés Calamaro y Mon Laferte, además de recibir múltiples reconocimientos internacionales, incluidos premios Grammy Latinos.
Su obra ha trascendido la música para convertirse en parte de la identidad cultural latinoamericana. Sus letras, que hablan de amor, ciudad y resistencia, continúan conectando con nuevas generaciones más de 40 años después de su debut artístico.
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