Yenifer Jaramillo es la reina de Risaralda. Tiene raíces embera y le gusta defender su territorio (Quinchía), las motos, tejes y cantar 

Foto | Cortesía | LA PATRIA | PEREIRA 

Yenifer Jaramillo es la reina de Risaralda. Tiene raíces embera y le gusta defender su territorio (Quinchía), las motos, tejes y cantar 

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Yenifer Jaramillo Trejos habla con la certeza de saberse soberana del departamento. Respira suave, sonríe y antes de hablar, achina los ojos. En sus palabras se encuentra el amor por el territorio, legado de sus ancestros indígenas y la verraquera de sus antepasados antioqueños que labraron una tierra donde la belleza y la pasión generan identidad. 

Le gusta hablar de muchos temas. No se esconde ante las preguntas complejas y no vacila cuando debe mostrarse firme en sus creencias. Ser la representante del departamento, pero también de una comunidad indígena es una responsabilidad que lleva con voluntad sobre sus hombros. 

Su camino para ser la soberana del departamento fue producto de la fortuna del destino. Su visibilidad y elocuencia como representante de los jóvenes indígenas la hicieron desempeñarse como una candidata con muchas opciones a representar a Risaralda. 

 

Primeros pasos 

Desde pequeña, Yenifer soñaba con servir a su comunidad. Creció en la vereda del Tabor, un rincón de Quinchía rodeado de montañas, cultivos y tradiciones ancestrales. Su infancia transcurrió entre el trabajo comunitario, la siembra de frijol y aguacate junto a su padre, y los primeros pasos en la música, otra de sus grandes pasiones. 

“Crecí rodeada de vacas, de terneritos, de caballos, rodeada de cultivos. Desde muy pequeña me ha gustado mucho sembrar. Yo me iba a sembrar con mi papá maticas de frijol, aguacate, café también Y me iba a coger café con mi papá, le ayudaba a hacer la recolección. Cuando uno vive en el campo es cuando uno aprende también a valorar el producto campesino y a darse cuenta de que trabajar en el campo es muy complejo y es que el campo hay que valorarlo mucho.

La educación siempre fue un pilar en su vida. Inspirada por sus padres, quienes la impulsaron a aprender constantemente, Jaramillo se formó como técnica profesional en saneamiento ambiental en la Universidad de Caldas. 

“Siento que la educación es una herramienta que transforma desde cualquier ámbito. Desde un técnico hasta un curso que usted pueda hacer en cualquier cosa que le llame la atención.Siempre y cuando es que usted lo disfrute, le guste, porque si a usted le gusta, usted lo hace con amor, aprende con amor y aprende fácil”, reflexiona.

Sin embargo, su vocación la llevó a estudiar derecho, convencida de que el conocimiento jurídico le permitiría defender los derechos de su comunidad y luchar contra las injusticias que amenazan su territorio.

El arte de ser reina 

Pero Yenifer también es artista. Desde niña ha cantado y declamado, ganando concursos a nivel municipal y departamental. Su voz, con carácter, le ha permitido transmitir la riqueza cultural de su pueblo. 

Aunque su camino tomó un giro inesperado al incursionar en el mundo de los reinados, pronto descubrió que ser reina es más que portar una corona: es representar, inspirar y liderar.

Su participación en el Reinado del Turismo fue una revelación. "Antes pensaba que los reinados no eran una plataforma para ayudar significativamente a las personas", confiesa. "Pero cuando estás dentro, te das cuenta de que visibilizar el territorio y sus problemáticas puede generar un impacto real". 

Como virreina del certamen, logró enamorar a otros de su municipio, Quinchía, una tierra de cerros majestuosos y tradiciones ancestrales.

Ahora, Jaramillo lleva su voz más lejos. Desde el Reinado Nacional del Café, busca promover la cultura, el turismo y la sostenibilidad de su región. Al provenir de una comunidad indígena, el territorio es algo fundamental para ella: el cuidado, la preservación de la cultura y de las tradiciones espirituales se logran con el cuidado de la casa común. 

Orgullo risaraldense 

Como representante de Risaralda en el Reinado Nacional del Café, Jaramillo se ha convertido en embajadora de la región, destacando sus tradiciones y costumbres. En su recorrido, ha encontrado en cada municipio una historia por contar. 

"Si vas a Guática, puedes conocer la ruta de la seda y el trabajo artesanal con los capullos. En Quinchía, la villa de los cerros, además de su belleza natural, hay una fuerte conexión espiritual con los cerros, donde los ancestros nos hablan y nos conectan con nuestras raíces".

Su camino en los reinados comenzó con el Reinado del Turismo, donde fue coronada virreina. "Es una gran responsabilidad, porque una embajadora debe representar bien a su departamento. Yo quiero mostrar a Risaralda en su esencia: la calidez de su gente, donde en el campo te reciben con agua de panela y arepa. Representar esa cultura es un reto que asumo con compromiso".

Jaramillo se ha preparado con el apoyo de la Gobernación de Risaralda, la Alcaldía de Quinchía y Corpobelleza. Además, cuenta con la guía de Juan Tangarife, su coach de oratoria. 

"Juan es un teso, me ayuda a mejorar mi expresión. A veces tenemos mucho conocimiento, pero no encontramos la manera de transmitirlo. Aprender a comunicar lo que sentimos es fundamental".

La importancia de la representatividad 

Para su comunidad, su participación en el certamen es significativa. "Es inspirador para otras chicas que sueñan con los reinados. Me han escrito para felicitarme, diciendo que se sienten orgullosas de que las represente". 

Como joven líder indígena, la reina ha compartido con jóvenes de todo el país, desde la Guajira hasta los pueblos Misak. "Cuando fui al reinado, muchas personas de mi comunidad me enviaron mensajes de apoyo. Representar no solo a mi municipio, sino a mi cultura, es un desafío que quiero asumir con orgullo".

Más allá de la competencia, Yenifer ve este espacio como una oportunidad para visibilizar problemáticas y soluciones dentro de su comunidad. 

"Es una plataforma que puede servir para mucho más que mostrar la belleza del territorio. Podemos hablar de problemas, pero también de soluciones que otras comunidades pueden tomar como referencia".

Su identidad indígena es un pilar en su vida y una de sus mayores motivaciones. "Venimos de un modelo de belleza donde lo europeo era considerado el ideal. Se nos olvidó que hay otras formas de belleza en nuestras comunidades indígenas y afro. Mi participación es una forma de recordar que siempre hemos estado aquí y que nuestra identidad también es valiosa".

La reina también forma parte de un proceso de recuperación cultural. "Estamos recuperando nuestros usos y costumbres. Trabajamos en la revitalización de nuestra lengua nativa, el Embera Bedea, y en la preservación de nuestras medicinas tradicionales. Nuestro mayor espiritual, Fernando Bermúdez, nos ha guiado en este camino de volver a nuestra esencia".

Turismo consensuado 

Para la reina el turismo es una herramienta de desarrollo, pero debe manejarse como un modelo sostenible que no tenga impactos negativos en la comunidad ni en el territorio. Su visión es clara. 

"De nada nos sirve tener un turismo en donde nuestro territorio se vea afectado por sobrecargas turísticas, en donde no se haga consensuado con las comunidades, en donde sean otras personas las que se vean lucradas con el turismo".

Jaramillo insiste en la importancia de un turismo que respete los sitios sagrados y que beneficie a los campesinos, las juntas de acción comunal y las comunidades indígenas. 

"El turismo debe servirle a la comunidad como una herramienta para tener un desarrollo sostenible, para lograr estabilidad y bienestar, y para mostrar lo bonito de nuestro territorio de manera consensuada", enfatiza.

Para ella, Risaralda es un territorio de oportunidades infinitas. Con sus diversos pisos térmicos, la región ofrece desde cultivos de tierra fría hasta zonas de tierra caliente, además de una riqueza cultural y natural invaluable. Desde los termales de Santa Rosa hasta la gastronomía local, como el chorizo de Santa Rosa, cada rincón de Risaralda tiene algo que enamorar.

Tejer el pensamiento 

Su pasión por la región no solo se expresa en su discurso, sino también en su forma de vida. Yenifer es tejedora, una habilidad que para ella va más allá de lo artesanal. "Tejer es hilar pensamiento, organizar la palabra y conectar con el territorio". 

También es motociclista y ha competido en motocross, ganando una válida nacional en Gladiadores Off Road. Su espíritu inquieto la ha llevado a ser profesora de mostacilla en su comunidad indígena, enseñando a niñas y jóvenes sobre el valor de sus tradiciones.

En el ámbito del liderazgo, Jaramillo ha participado activamente en el Consejo Municipal de Juventudes, donde ha trabajado en el fortalecimiento de los jóvenes como líderes del futuro. Su convicción es que "el liderar no es ir adelante, es caminar junto a la comunidad". 

Con una fuerte herencia política en su familia –su padre es concejal por el Movimiento Indígena y Social (Mais)–, ella deja su futuro en manos de la comunidad. "Si ellos ven en mí un buen líder, qué bonito que todo pueda ser como la comunidad lo quiera".

Con una visión clara y un profundo amor por su tierra, Yenifer Jaramillo Trejos es una voz que clama por un turismo responsable y por el fortalecimiento de las raíces culturales de Risaralda. Con su lema "En Risaralda se puede puebliar", invita a propios y extraños a ver la región con ojos de pertenencia, porque lo propio se cuida, se valora y se respeta.


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