La capital quindiana atraviesa un momento de alta presión en su movilidad debido a la simultaneidad de obras en distintos puntos estratégicos. Las intervenciones, necesarias para mejorar la infraestructura vial, han obligado a implementar cierres totales, restricciones parciales y rutas alternas que modifican la dinámica diaria de conductores y peatones.
De acuerdo con el secretario de Tránsito y Transporte, Daniel Jaime Castaño Calderón, el punto de mayor impacto se ubica en el sector de Bomberos, donde avanza la construcción del intercambiador vial. En esta zona se desarrolla la tercera fase del plan de manejo de tránsito, que contempla el cierre completo del tramo comprendido entre las glorietas del Bolo Club y Bomberos, generando una reorganización significativa del flujo vehicular.
Como respuesta a esta situación, se habilitó una glorieta provisional sobre la calle 5 norte, pensada especialmente para facilitar la salida de los residentes del sector cercano al Coliseo del Café. Esta medida busca aliviar la carga vehicular y ofrecer una alternativa directa hacia el norte de la ciudad para miles de habitantes.
El esquema de movilidad también incluye rutas alternas definidas. En sentido sur-norte, los conductores pueden utilizar la carrera 19 hasta el sector El Vaquero, conectar con la carrera 23 en inmediaciones de Bienestar Familiar y desde allí continuar hacia el coliseo o retomar hacia la avenida Bolívar. En el sentido contrario, norte-sur, la circulación se concentra sobre la carrera 23, con un nuevo giro habilitado en la avenida Los Camellos que permite reincorporarse a la carrera 19.
A este panorama se suman otras intervenciones que, aunque de menor escala, también generan ajustes en la movilidad. En el sector de Laureles, por ejemplo, los trabajos sobre la carrera 15 relacionados con redes de acueducto y alcantarillado han llevado a recomendar el uso de la carrera 14 como vía alterna.
Factores climáticos también han incidido en la movilidad. Las lluvias recientes generaron acumulación de agua y condiciones de riesgo, lo que obligó a reforzar las medidas de desvío mientras continúan los trabajos.
El acompañamiento institucional se ajusta según la complejidad de cada intervención. Mientras en zonas de alto impacto hay presencia constante de agentes de tránsito, en otros puntos el control se concentra en horas de mayor flujo.
En medio de las dificultades, las autoridades insisten en que estas obras responden a una necesidad estructural de la ciudad. La transformación vial avanza, aunque por ahora implique un reto diario para quienes recorren Armenia.
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