Con seis votos a favor, la Comisión de Ordenamiento Territorial del Senado dio luz verde al informe de ponencia que permite seguir adelante con el proceso de incorporación de Filandia al Área Metropolitana Centro Occidente (AMCO), esquema que actualmente integran Pereira, Dosquebradas y La Virginia.
En la misma sesión fueron excluidos los municipios de Alcalá y Ulloa, en el Valle del Cauca, luego de que sus alcaldes solicitaran formalmente no continuar en la iniciativa, argumentando incompatibilidades en ordenamiento territorial, impactos fiscales y falta de condiciones institucionales.
El senador Guido Echeverri, ponente del proyecto, explicó que este aval no significa una integración automática, sino un paso dentro de un proceso progresivo. “Se avanza en la configuración del área metropolitana, pero serán los ciudadanos quienes definan finalmente si desean o no hacer parte”, señaló.
El congresista reiteró que la etapa decisiva será una consulta popular, para la cual aún se deben surtir trámites como la asignación de recursos por parte del Gobierno nacional y la coordinación con la Registraduría. “Este es un proceso de creación colectiva; la última palabra la tiene la gente”, enfatizó.
Desde la dirección del AMCO, Claudia Patricia Cárdenas calificó el resultado como un avance institucional relevante, destacando que el proceso se ha desarrollado con criterios técnicos, jurídicos y de respeto por los territorios. Además, subrayó que la eventual vinculación permitiría fortalecer la planificación regional, la gestión de recursos y la articulación en temas como movilidad, servicios públicos y turismo.
Sin embargo, el debate ha generado posiciones divididas en el departamento. Los representantes a la Cámara electos por el Quindío, John Edgar Pérez, Miguel Ángel Grisales y Jesús Armando Bedoya, manifestaron su rechazo a la iniciativa.
Pérez hizo un llamado a la prudencia y recordó que el proceso aún no está definido, aunque dejó clara su postura: “No estoy de acuerdo con la adhesión”. Por su parte, Bedoya fue enfático al señalar que “Filandia no se negocia” y advirtió sobre posibles riesgos para la autonomía territorial del departamento.
A su turno, Grisales cuestionó la forma en que se ha adelantado la gestión y pidió mayor claridad sobre los impactos reales del proyecto. “Las áreas metropolitanas deben responder a dinámicas territoriales claras, y aquí hay dudas que deben resolverse”, indicó.
A estas voces se suma la preocupación del Comité Intergremial del Quindío, que ha advertido posibles efectos sobre la cohesión territorial y la toma de decisiones estratégicas del departamento. Pese a las diferencias, hay un punto en común: la decisión no está tomada. De acuerdo con la normativa vigente, Filandia solo podrá integrarse al AMCO si así lo aprueba su población mediante votación.
El proceso continuará con nuevas etapas técnicas, jurídicas y de socialización, mientras crece el debate en el departamento sobre las ventajas y riesgos de una eventual integración regional.
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