A Pereira llegó un ejemplar de águila arpía en estado crítico desde los Llanos orientales. El ave necesitaba una operación urgente para volver a alzar el vuelo.
El animal, procedente de Villavicencio (Meta), había sido atendido inicialmente en el Bioparque Los Ocarros y posteriormente trasladado a Pereira en un recorrido terrestre de cerca de 20 horas, coordinado por Cormacarena, en articulación con la Carder.

Intervención quirúrgica
El caso fue catalogado como una emergencia biológica nacional, debido a que el ejemplar —un macho de aproximadamente seis kilogramos— presentaba una fractura en su ala derecha, lesión que en condiciones naturales compromete su supervivencia.
El procedimiento quirúrgico fue liderado por el médico veterinario Néstor Varela, director Técnico y Científico de Ukumarí, quien explicó que se trataba de una fractura compleja:
“Se evidenció una fractura conminuta, es decir, con varios fragmentos óseos, por lo cual se implantó un clavo intramedular para estabilizar el hueso y permitir su recuperación”.
La intervención incluyó la reconstrucción del radio mediante una técnica ortopédica especializada, acompañada de vendajes que permitirán monitorear tanto la lesión quirúrgica como el trauma inicial. Según el equipo médico, el proceso de recuperación ósea podría tardar entre 21 y 25 días, con controles semanales para verificar su evolución.
Segunda oportunidad
Desde la gerencia del bioparque, Raúl Murillo Betancur hizo un llamado contundente frente a este tipo de casos, que ponen en riesgo la vida de ejemplares fundamentales para los ecosistemas del país.
“Estamos frente a un ejemplo de lo que no debe pasar en nuestras selvas. Esta águila fue herida posiblemente por un perdigón. Nuestro propósito es darle una segunda oportunidad para que pueda ser rehabilitada y liberada nuevamente en su hábitat”.
El directivo también insistió en la importancia de respetar la fauna silvestre:
“La fauna no se ataca. Las aves rapaces cumplen una función ecológica fundamental en el control de los ecosistemas”.
Por su parte, Alex Ospina, director de la Fundación Águila de los Andes (Fada), destacó el valor ecológico del águila arpía.
“Es un súper depredador que regula poblaciones de mamíferos y aves. Está en la cúspide de la cadena trófica y su presencia es clave para el equilibrio del bosque tropical”.

Liberación
Tras la cirugía, el ejemplar iniciará una fase de rehabilitación intensiva en el Centro de Rehabilitación de Aves Rapaces San Isidro (Crarsi), donde será sometido a fisioterapia y pruebas de vuelo. El objetivo final es su liberación en los llanos orientales.
El caso evidencia la articulación institucional entre autoridades ambientales y centros especializados, y deja un mensaje claro: la protección de la fauna silvestre es una responsabilidad colectiva y su conservación es clave para el equilibrio de los ecosistemas.
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