Fotos | Bioparque Ukumarí | LA PATRIA
El oso andino Fura llegó desnutrido al Bioparque Ukumarí tras ser rescatado en Boyacá. Un año después, su recuperación avanza gracias a un tratamiento nutricional y veterinario que incluyó alimentación constante y seguimiento especializado.
Un año después de llegar en grave estado de desnutrición, el oso andino Fura se recupera en el Bioparque Ukumarí de Pereira. El animal fue rescatado en Boyacá, donde campesinos lo tenían en su vivienda, y hoy se convierte en símbolo del trabajo de rehabilitación de fauna silvestre en Risaralda.
La historia de Fura refleja el impacto del rescate y la atención especializada que realizó el Bioparque Ukumarí, en Pereira. El animal llegó en condiciones críticas de salud, tras haber permanecido bajo el cuidado de campesinos que afirmaron haberlo encontrado solo.
Cuando fue rescatado por autoridades ambientales en Boyacá, el pequeño oso de anteojos presentaba signos severos de desnutrición. Su peso apenas alcanzaba los tres kilogramos, una cifra alarmante para un ejemplar de su especie. El animal no recibía la alimentación adecuada y su estado ponía en riesgo su supervivencia.
Tras el rescate, el oso fue trasladado al Bioparque Ukumarí, donde inició un proceso intensivo de recuperación nutricional y veterinaria. Durante más de seis meses recibió cuidados permanentes del equipo especializado del lugar.
El gerente del bioparque explicó que la recuperación del animal exigió una atención constante. “Durante muchos años en Pereira hablar de animales era hablar del antiguo zoológico Matecaña o una propuesta de parque temático, pero hoy esa historia cambió. En su lugar nació el Bioparque Ukumarí, un santuario pensado en proteger la vida silvestre, la fauna y la cultura, un espacio donde la conservación, la educación y el respeto por la naturaleza marcan el camino”.
El proceso incluyó una dieta suplementada con leche especial, linaza y otros componentes nutricionales diseñados para fortalecer al animal. Veterinarios y cuidadores trabajaron en turnos permanentes para alimentarlo cada tres horas y monitorear su evolución.
“Este osito llega desnutrido, no está comiendo la comida que necesitaba, llegó pesando escasamente 3 kilos y nos tocó empezar un tratamiento nutricional de más de seis meses con leche suplementada y otros alimentos para que saliera adelante”, relató el gerente del centro.

El osezno Fura llegó en febrero de 2025 al Bioparque Ukumarí, donde veterinarios lo alimentaron cada tres horas de día y de noche por espacio de seis meses. Su desarrollo y peso son notorios.
El tratamiento también implicó seguimiento médico constante y un entorno controlado para garantizar su desarrollo. Con el paso de los meses, el animal comenzó a ganar peso, mejorar su movilidad y adaptarse a una dieta adecuada para su especie.
El nombre Fura se convirtió en un símbolo dentro del bioparque. Según explican sus cuidadores, “kumari” significa fuerza y refleja tanto la fortaleza del oso andino como la capacidad de la naturaleza para recuperarse.
“Lo tuvimos bajo nuestro cuidado seis meses con cuidados veterinarios estrictos, con turnos 24/7 alimentándolo cada tres horas para que pudiera sobrevivir al cautiverio que tuvo en sus primeros días”, añadió el gerente Raúl Murillo.
La recuperación de Fura también pone en evidencia el impacto del tráfico ilegal y la manipulación de fauna silvestre por parte de personas que desconocen sus necesidades biológicas. Aunque en muchos casos las personas aseguran rescatar animales abandonados, mantenerlos en viviendas suele causar daños graves en su salud.
El Bioparque Ukumarí trabaja en coordinación con la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER) para atender animales incautados, accidentados o rescatados en diferentes zonas del país. En este centro se realizan valoraciones clínicas, procesos de rehabilitación y, cuando es posible, la posterior liberación.
“Hoy nos convertimos en ese tercero gracias a la confianza y al trabajo realizado en estos años, para poder salvar vidas de todas las especies de fauna que tenemos en Risaralda”, explicó el gerente Murillo.
Actualmente, el bioparque alberga cerca de 568 animales pertenecientes a 108 especies, muchas de ellas propias del Eje Cafetero. El lugar cuenta con 44,7 hectáreas de bosque y espacios diseñados para simular hábitats naturales que faciliten la recuperación de la fauna.
Además de los procesos de rescate, Ukumarí desarrolla programas de educación ambiental y conservación que buscan sensibilizar a los visitantes sobre la importancia de proteger la biodiversidad. En 2025, el bioparque registró más de 50 nacimientos de diferentes especies bajo programas de cuidado y reproducción.
La historia de Fura se suma a los múltiples casos de animales que llegan al centro después de enfrentar situaciones de riesgo. Para el equipo del bioparque, cada proceso de recuperación representa una oportunidad para fortalecer la protección de la fauna silvestre.
En Ukumarí, la experiencia de este oso andino recuerda que la protección de los ecosistemas también depende de la responsabilidad humana frente a la vida silvestre.
Ukumarí, refugio para la fauna rescatada
El Bioparque Ukumarí alberga cerca de 520 animales de 108 especies. Muchos llegan tras rescates por tráfico ilegal, accidentes o abandono. El centro cuenta con una clínica veterinaria especializada para la rehabilitación y atención de fauna silvestre.
Educación ambiental y conservación
El bioparque impulsa talleres y charlas educativas para visitantes y estudiantes. Estas actividades promueven el respeto por la biodiversidad y buscan reducir prácticas como el tráfico ilegal de especies.
* Esta información es producto de la alianza entre el periódico LA PATRIA y el Canal Regional Telecafé.
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