Eje Cafetero
13 Abr, 2026

El proyecto de Risaralda que rescata semillas nativas y conecta productores con consumidores: para vivir mejor

En Risaralda, una iniciativa comunitaria promueve la educación campesina, la protección de semillas nativas y la producción de alimentos libres de agrotóxicos. La Escuela de Semillas trabaja con productores, mujeres, jóvenes y comunidades rurales para fortalecer prácticas agrícolas que cuidan la salud y el ambiente.

La formación enseña a producir alimentos sanos sin usar agrotóxicos

Foto | Cortesía Alcaldía | LA PATRIA

La Escuela de Semillas de Risaralda capacita comunidades rurales en producción agroecológica y conservación de semillas nativas. El proceso también promueve un mercado mensual en el Parque La Rebeca,

En distintas zonas rurales de Risaralda crece una propuesta que une conocimiento, salud y trabajo comunitario. Se trata de la Escuela de Semillas, un espacio de formación que busca enseñar a las personas a producir alimentos saludables, conservar semillas ancestrales y avanzar hacia modelos agrícolas sin uso de agrotóxicos.

La iniciativa nace como respuesta a una preocupación constante en el campo: los efectos que generan los químicos usados en cultivos cercanos a escuelas y viviendas rurales. Integrantes del proceso señalan que niños, mujeres gestantes y comunidades vecinas quedan expuestas a sustancias que afectan la salud.

Jorge Montoya, conocido como Mensajero de Semillas, explicó que el propósito no es solo alertar sobre el problema, sino construir soluciones con las comunidades. “Lo que buscamos es no solamente hacer una ruta de atención, sino también poder hacer un acompañamiento a esos productores que tienen cultivos alrededor de las escuelas para que hagan esa transición agroecológica”, afirmó.

La Escuela de Semillas promueve prácticas como el uso de abonos orgánicos, el cuidado del suelo, la siembra diversificada y la recuperación de variedades locales adaptadas al territorio. Estos aprendizajes permiten que más familias produzcan hortalizas, frutas y otros alimentos para el consumo propio y para la venta.

Uno de los ejes del proceso es rescatar semillas nativas y criollas. Para los impulsores de la propuesta, cada semilla guarda memoria agrícola, saberes familiares y una relación directa con la soberanía alimentaria. Mantenerlas vivas evita depender por completo de semillas externas y fortalece la autonomía campesina.

Además de la formación, el proyecto impulsa espacios de comercialización directa entre quienes producen y quienes consumen. Entre ellos está el mercado agroecológico, una jornada mensual que reúne a colectivos ciudadanos y productores locales.

“Esto es una articulación que estamos haciendo con diferentes colectivos, con el colectivo Tupinambá, con el colectivo Cadera y estamos apoyados por la Sociedad de Mejoras”, señaló Montoya.

El mercado se realiza el tercer viernes de cada mes en el Parque La Rebeca, entre las 9:00 de la mañana y las 5:00 de la tarde. Allí los visitantes encuentran alimentos cultivados sin agrotóxicos, productos transformados y espacios de diálogo sobre consumo responsable.

Para las comunidades vinculadas, producir de manera agroecológica también representa una oportunidad económica. Los agricultores pueden ofrecer productos frescos y generar ingresos mientras reducen costos asociados a insumos químicos.

La experiencia también fortalece la organización social. Personas de diferentes edades comparten conocimientos sobre siembra, alimentación y cuidado de la naturaleza. En muchos casos, mujeres rurales lideran huertas, intercambios de semillas y procesos pedagógicos con niños y jóvenes.

La Escuela de Semillas se consolida así como una apuesta por la vida en el territorio. Su mensaje central es claro: cultivar alimentos limpios, proteger las semillas nativas y consumir de manera consciente son acciones que benefician a toda la comunidad.

En un momento en el que crece el interés por la comida natural y la producción responsable, esta experiencia de Risaralda muestra que existen alternativas sostenibles nacidas desde la tierra y fortalecidas en comunidad.

Origen de la Escuela de Semillas

La Escuela de Semillas surge desde procesos comunitarios rurales preocupados por el impacto de los agrotóxicos en la salud y el ambiente. Su propuesta inicial fue compartir saberes campesinos sobre siembra limpia, cuidado del suelo y recuperación de semillas nativas. Con el tiempo sumó actividades de formación, intercambio de semillas y mercados agroecológicos.

¿Dónde comprar productos agroecológicos?

El mercado agroecológico funciona el tercer viernes de cada mes en el Parque La Rebeca. La jornada va de 9:00 a.m. a 5:00 p.m. y conecta directamente a productores y consumidores.


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