El mural o grafiti lo pintaron el miércoles 27 de mayo. Y al día siguiente lo borraron. Pronto la obra en la pared y su desaparición, en menos de 24 horas, se convirtieron en polémica surgida en el Instituto Técnico Francisco José de Caldas conocido en Manizales como el Tecnológico.
En el contexto de esta controversia, como lo dirán más adelante fuentes consultadas, estaba de por medio la primera vuelta de las elecciones para presidente de Colombia 2026-2030, que se cumplieron el domingo 31 de mayo.
La pintura incluyó una cifra y varias frases: Por ejemplo: “7.837 razones para seguir pensando en construcción de paz”. Lo anterior, dibujado sobre un arcoíris y acompañado por otros elementos de múltiples colores, en dos muros de las escalas que llevan al segundo piso del plantel.
El mural forma parte de un proceso denominado Gestores de Paz, que en el establecimiento busca la resolución pacífica de conflictos desde las aulas, sin necesidad en lo posible de escalarlos a otras instancias.
Así lo explica Olga Lucía Ocampo, quien es la coordinadora académica de la Institución. Agrega que el programa cuenta con el acompañamiento de practicantes de Trabajo Social de la Universidad de Caldas. El mural lo propusieron como un producto de esa práctica universitaria en el colegio.
Las razones del colegio
Juan Manuel Dussán, rector de la Institución Educativa, cuenta los motivos por los cuales decidieron pintar de nuevo de blanco la pared y eliminar el mural y sus mensajes.
Dussán y Ocampo dicen que el colegio aceptó la propuesta de un mural. Sin embargo, que nunca vieron el boseto que se había acordado presentarlo antes de pintar.
Por eso, anotan que los sorprendió lo que ellos consideran más que mural un grafiti, pues las condiciones técnicas eran más para un espacio de calle que para un interior.
El rector manifiesta que, como todos los días a las 6:30 de la mañana, ese jueves recibió en la puerta a los estudiantes. Asegura que el saludo llegó cargado de reclamos. Adiciona que la situación generó varias interpretaciones en la comunidad educativa.
Comenta: “Me empezaron a llegar padres de familia, estudiantes, maestros: que cómo era posible que a cuatro días de las elecciones se había hecho una alusión a la población LGTB y a unos datos sobre una información de víctimas. Que eso nada tenía que ver con el espíritu de un instituto técnico industrial”.
Se interpretó que el 7.837 corresponde a la cifra presentada por la Comisión de la Verdad sobre ejecuciones extrajudiciales (llamados falsos positivos). El dato se le endilga al Gobierno de Álvaro Uribe, quien en esta campaña tenía como aspirante a Paloma Valencia, del Centro Democrático.

Foto I Cortesía para LA PATRIA
28 de mayo del 2026. La pared la pintaron de blanco, con lo cual borraron el mural o grafiti del Tecnológico.
Significados
Las escalas, donde están los muros que pintaron, conducen a puestos de votación en el Tecnológico que por tradición es un centro para las jornadas electorales regionales y nacionales.
El directivo continúa: “Entonces, la comunidad me empezó a preguntar que cómo habíamos permitido ese grafiti a sabiendas de unas elecciones, qué si nosotros estamos haciendo proselitismo político por alguno de los partidos”.
Dussán responde que el colegio lo que hace es todo lo contrario. “Trabajamos es en la unidad de la comunidad, que es sólida. Aquí convergen todo tipo de credos, de fe, de divisiones políticas, económicas, es más que una postura particular”, expone.
Dice que precisamente por esa convergencia de tendencias hubo grupos que consideraron que podría existir una supuesta participación en política.
“Aquí tenemos padres de familia que son del MIRA, otros que son testigos de Jehová y otros credos. Entonces, me preguntaban: ´Venga, ¿y ustedes qué es lo que están enseñando aquí?´. Uno no puede privilegiar una ni otra postura, o sea, todos tenemos que caber aquí y todos tenemos que respetarnos entre nosotros”.
También explica que la velocidad con la que decidieron borrar la obra tuvo que ver con que el viernes 29 de mayo, dos días antes de las elecciones, la Registraduría Nacional del Estado Civil recibía el colegio para la logística de elecciones.
Ejercicio de memoria histórica
María Luisa Galvis está desde el año pasado como practicante de Trabajo Social en el colegio. Ella estuvo en el proceso de la elaboración del mural.
Sus explicaciones: Lo primero que afirma es que el mural nació como un ejercicio de memoria histórica, reflexión y construcción de paz. Y que no obedeció a una acción improvisada ni una intervención vacía de sentido.
Refiere que surgió de un proceso formativo sustentado en la Ley 1732 de 2014, que establece la Cátedra de Paz como un espacio para promover el conocimiento de la historia del país, los derechos humanos, la convivencia y la construcción de una cultura de paz.
Por tal motivo, asegura: “Cada uno de sus elementos tenía una intención. El campesino representaba a quienes han sostenido históricamente este país y que, pese a ello, continúan siendo invisibilizados”.
Además, que la frase “Sembrando memoria florecerá la paz” expresaba la convicción de que no es posible construir una sociedad más justa si se desconoce el sufrimiento de quienes han vivido la violencia.
“La referencia a las 7.837 víctimas de ejecuciones extrajudiciales reconocidas por la Jurisdicción Especial para la Paz no buscaba generar polémica, sino recordar que detrás de cada cifra existió una vida, una familia, una historia y una ausencia que aún duele”.
María Luisa dice que les ha sorprendido que la discusión se haya centrado más en la existencia del mural que en aquello que buscaba comunicar.
“Se nos ha dicho que ´esas no son las formas´, que ´un grafiti pertenece a la calle y no al colegio´, que hablar de estos temas puede generar problemas o interpretaciones equivocadas”.
Frente a ello, prosigue que es necesario preguntar: “¿cómo enseñamos la historia de nuestro país si no es enfrentándonos a ella? ¿Cómo formamos ciudadanos críticos si evitamos las conversaciones difíciles? ¿Cómo construimos paz si la memoria se vuelve un tema incómodo?”
También declara que les genera preocupación las afirmaciones según las cuales este ejercicio podía representar algún tipo de riesgo legal para la institución.
“La memoria histórica no constituye una amenaza para la democracia ni para la educación, por el contrario, es una condición necesaria para fortalecerlas. Recordar a las víctimas, reflexionar sobre nuestro pasado y promover conversaciones sobre la verdad y la no repetición no solo está amparado por la Constitución y por la legislación colombiana, sino que hace parte de las responsabilidades éticas y pedagógicas de toda comunidad educativa”.
Por eso menciona que afirman que jamás será ilegal defender la memoria. Que lo que verdaderamente debería preocupar es la normalización del silencio, la indiferencia frente al sufrimiento de las víctimas y la idea de que ciertos temas deben ocultarse porque resultan incómodos.
María Luisa, igualmente, habla sobre las interpretaciones con algunos elementos visuales de la obra. Dice que consideran importante recordar que el respeto por la diversidad y el reconocimiento de los derechos de todas las personas no debería ser motivo de escándalo ni de censura en ningún espacio educativo.
“La educación tiene el desafío de promover el diálogo y la comprensión, no el miedo frente a aquello que es diferente”.
Así mismo, que más allá de las interpretaciones particulares, lo que más les preocupa es que el mural fuera cubierto antes de que pudiera darse el ejercicio pedagógico que estaba previsto.
“Nuestra intención nunca fue imponer una visión única de la realidad. Por el contrario, buscábamos abrir preguntas, generar conversación y propiciar encuentros alrededor de un tema que forma parte de nuestra historia colectiva”.
Recordó que el programa de Trabajo Social lleva haciendo presencia en la institución educativa desde hace más de 5 años alrededor de los procesos de educación para La Paz, la construcción de paz, la resolución de conflictos, el trabajo comunitario.
“Es un hecho que como profesión nos hace preguntas, de lo que se ha dejado en la institución, la necesidad de hacer memoria para asumir la Paz, la cuestión a la censura, también cómo se dio la censura del mural, ya que me llamaron solo a mí para comunicármelo y no hubo un diálogo abierto con el resto de la comunidad educativa”, concluye.
Por interpretaciones: Alcaldía
El secretario de Educación de Manizales, Andrés Felipe Betancourt, dice sobre lo ocurrido con el mural en el Tecnológico que de acuerdo con información de la Rectoría, se dispuso un muro para propiciar una expresión de un colectivo de estudiantes, con acompañamiento de docentes.
“El acuerdo al que se llegó es que se presentaría un boceto a la Rectoría. El boceto no se presentó y se elaboró un grafiti, que no fue concertado con directivos”.
Agrega que según el rector el contenido generó diversas posiciones. Y que por eso procedió a borralo, ya que no se cumplieron los acuerdos de presentar un boceto, además ante las reacciones negativas de la comuidad.
“El contenido del mural podría tener unas interpretaciones de política partidista, lo que puede poner en riesgo a los directivos docentes de la institución”, concluye Betancourth.
Es censura: sindicato
“La censura no puede tener cabida en la escuela”. Lo dice Víctor Hugo Acosta, directivo de Educadores Unidos de Caldas (Educal). Argumenta que lo ocurrido con el mural en el Instituto Técnico Francisco José de Caldas de Manizales es un hecho grave que contradice el papel de la educación como espacio de pensamiento crítico, memoria histórica y libre expresión. “Las Instituciones Educativas necesitan más diálogo y más participación”, finaliza.
Otra fuente de la comunidad, que prefirió reservar el nombre, conceptúa, entre otras cosas: “... más allá de las diferencias de opinión que puedan existir frente a los contenidos representados, este hecho plantea una pregunta de fondo: ¿qué tipo de institución educativa estamos construyendo cuando la respuesta frente a una expresión artística, pedagógica y de reflexión es la censura?”.
Plantea que la escuela debe ser un escenario para el diálogo, el pensamiento crítico y el intercambio respetuoso de ideas. Que la memoria histórica no puede abordarse únicamente desde aquello que resulta cómodo o genera consenso. “Por el contrario, su propósito es precisamente invitar a la reflexión sobre los hechos que han marcado nuestra sociedad y que siguen interpelando nuestro presente...”.