"Podemos seguir toda la vida"... y los aplausos sonaron con mucha intensidad igual que los abrazos por alcanzar una meta propuesta, después de que el profesor Carlos Ariel Quiceno leyó la última frase del libro El amor en los tiempos del cólera del Nobel de Literatura Gabriel García Márquez.
Fueron 26 horas con 26 minutos de lectura continua que cumplieron durante el Segundo Reto Literario en Macondo, realizado en el aula máxima del colegio San Pío X, del barrio La Enea, en Manizales
"Así como en la historia romántica entre Florentino Ariza y Fermina Daza, en la obra, el amor es lo más importante de la vida con todas las personas que nos rodean”, expresó conmovido el docente Quiceno.
Esa aula convertida en un puerto literario, con escenografía inspirada en el buque de El amor en los tiempos del cólera y todo su realismo mágico, un grupo de estudiantes, docentes y líderes comunitarios cumplió una hazaña que mezcla disciplina, pasión y resistencia: leer la obra completa durante el reto marcado y superado de las 26 horas continuas.
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Lo cierto es que ese Segundo Reto Literario “26 horas en Macondo” cerró con una frase que resume tanto la novela como la experiencia vivida: “Podemos seguir toda la vida”.
Carlos Ariel Quiceno con un tono de voz efusiva por ser el creador del reto, al leer la última línea evocó el espíritu de los amantes que navegan por el río Magdalena.
“Está fue la última frase que leí después de cumplir 26 horas y 26 minutos de lectura continua. Todo este reto nos confirma que el amor verdadero sí existe, incluso por la lectura. Como dice la última frase", concluyó el promotor de la iniciativa literaria.
Un niño, mayor retador
Samuel Londoño, de 12 años, fue declarado el niño mayor retador del encuentro, quien vivió su primera aproximación a la obra de Gabriel García Márquez.
“Fue una experiencia muy significativa para mí. Desde el año pasado quise participar. Me siento muy feliz de haber leído en este reto, porque estuvimos despiertos durante las 26 horas. Fue la primera vez que leía esta obra y me gustó mucho su descripción al narrar la novela. Me impactaron ciertas escenas porque uno se las imagina en el hilo de lo que sucede en la historia, aunque tiene unos capítulos fuertes”, expresó, luego de haber amanecido y leído.
"El amanecer fue lo más duro"
Para Liana Osorio Castaño, líder comunitaria, el desafío fue tanto físico como emocional.
“Después de superar las 26 horas y del trasnocho, es muy satisfactorio ver que se venció el cansancio al leer la última palabra y cerrar el libro. Se siente una emoción muy grande al ver que los muchachos aguantaron esa jornada. El amanecer fue lo más duro, y lo más osado fue leer algunos capítulos de la obra original, que pueden sentirse atrevidos y descarnados, en los que aplicamos simbologías”, explicó.
"Sentí ganas de llorar"

Carlos Ariel Quiceno, visiblemente emocionado, confesó que la experiencia lo tocó profundamente: “Sentí escalofrío, temblor y ganas de llorar, porque es una sensación muy hermosa al leer. Esas palabras escritas por Gabo, que es un duro de la literatura y de su realismo mágico, las pudimos vivir en toda su intensidad durante 26 horas con 26 minutos”.
Apoyo privado
La organización de esta iniciativa literaria destacó el respaldo de las empresas Madeal y Efigas, así como el apoyo del comercio de La Enea: Mercafruver, Pan Tolima, Panadería Ricaurte, Punto Merco, Servi Autos, Ferretería La 28 y varias personas particulares, quienes se sumaron para hacer realidad este maratón de lectura.
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