Aumentos dependerán de los costos de varios insumos y mano de obra, que representa el 35% del costo directo de la construcción.
"Los precios de la vivienda sí van a subir, pero no al 23% como ha dicho el presidente Petro".
Así lo aclaró el presidente de la junta directiva de Camacol seccional Caldas, Felipe Calderón Uribe, al insistir en que nunca han pensado en dichos ajustes que desbordarían el costo de las familias, aunque el nuevo impacto proviene del mismo Gobierno, debido a que la vivienda está indexada al incremento del salario mínimo.
"Pero nosotros los constructores somos mucho más sensatos que el Gobierno, porque ese ajuste no le va a convenir a la clase trabajadora y menos a los que de salario mínimo", insistió.
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Los efectos del mínimo
Aunque el dirigente recordó que la Vivienda de Interés Social (VIS) tiene como tope máximo 135 salarios mínimos en esta región (unos $236 millones con el salario de hoy) y la de Interés Prioritario 90 (unos $158 millones), esto representa el precio máximo al que se puede vender vivienda, "pero eso no significa que vaya a subir al 23% como lo pregona insensatamente el presidente de la República", recalcó.
Recordó que los constructores comienzan a hacer sus propias cuentas cada año, dependiendo del estado del proyecto, como por ejemplo, si ya se escrituró el año pasado o apenas se inicia la oferta o el proceso de construcción.
También explicó que si bien cada año se hace una estimación de cuánto va a subir la vivienda, estas se calculan con unas cifras razonables. "Pero con el alza desmedida no va subir así, más si se tiene en cuenta que en los costos directos de la construcción se cuentan materiales y mano de obra que representa el 35%, aunque no todos los trabajadores son de salario mínimo", aclaró.
Adicionalmente se cuenta el costo de los materiales, justo cuando se estima que este año que la inflación bordeará entre el 8% y el 8,3%, según algunos analistas, recordó.
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Los ajustes
Calderón Uribe sí reconoció que con el actual alza del salario esto implicará un reajuste de entre 2 y 4 puntos adicionales a las proyecciones que ya se tenían inicialmente para el caso de la VIS, basados en los cálculos de inflación más productividad.
En el caso de no VIS ese aumento podría ser de entre 5 y 6 puntos más de lo estimado, proyectando no solo una mano de obra más costosa sino una inflación más alta.
Basados en esas condiciones el dirigente explicó que es inviable que los constructores se pongan de acuerdo en esos ajustes, "pues no somos un cartel y cada uno tiene que analizar cada proyecto según sus condiciones y porque estamos en un libre mercado", aclaró.
"Pero aunque hay una alerta al mercado, no es la alarma que está dando el presidente. Los constructores somos muy sensatos y por ende, no creo que nadie vaya a subir a esos niveles del 23%, aunque no nos vamos a poner de acuerdo", reiteró.
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Cerca del 10%
Los cálculos nacionales de Camacol es que ese incremento finalmente podría bordear entre el 10% y el 12%.
Estos se centrarán en los inventarios que ya se tengan. "Pero creo que hay que darle una tranquilidad al mercado de las cuentas que estamos haciendo y, por supuesto, también nos estamos dando pelas, porque el mercado no resiste cualquier cosa", recordó.
Calderón Uribe también rechazó los comentarios de Petro en el sentido de que los constructores son unos estafadores.
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