Recorrer la carrera 23 de Manizales obliga, muchas veces, a mirar más el suelo que las vitrinas. Los adoquines levantados, las piezas flojas y los desniveles hacen parte del panorama cotidiano en una de las vías más emblemáticas y transitadas del Centro.
Un adulto mayor disminuye el paso para evitar una caída, una motocicleta esquiva un hundimiento y una madre toma del brazo a su hijo para cruzar por un tramo donde varios adoquines están quebrados.
En sectores de las calles 22, 23 y 24 hay zonas donde las piezas están levantadas y otras en las que el constante paso de vehículos terminó aflojando el material.
Los peatones resbalan
Los andenes y áreas peatonales también muestran desgaste y, cuando llueve, la situación empeora.
Los comerciantes del sector aseguran que el agua se acumula entre las grietas y varios transeúntes han sufrido resbalones debido a los desniveles.
“Uno camina mirando al piso para no caerse”, comenta Ramiro Ramos, comerciante que trabaja desde hace una década en el sector.
Señala que el deterioro lleva años y que, aunque en ocasiones realizan arreglos, el problema vuelve a aparecer pocos meses después.
Jairo Calderón, otro comerciante de la zona, afirma que varias personas se han golpeado porque el calzado queda atrapado entre las separaciones de los adoquines. Además, recuerda que la carrera 23 no es cualquier calle para los manizaleños.
“Por aquí pasa buena parte de la vida comercial y cotidiana de la ciudad".

Conductores y peatones se quejan
Varios comerciantes consideran que el deterioro afecta la imagen del sector, especialmente en temporadas altas.
“La gente viene al Centro y lo primero que encuentra son huecos y adoquines levantados”, señala una vendedora informal mientras organiza su puesto cerca de uno de los tramos afectados.
Los motociclistas aseguran que los desniveles generan golpes fuertes en las llantas y aumentan el riesgo de accidentes, sobre todo en horas pico, cuando el tráfico obliga a maniobrar.
Aunque es una vía semipeatonalizada, los vehículos siguen transitando, los locales mantienen sus puertas abiertas y los peatones esquivan los daños casi de manera automática, como si hubieran aprendido a convivir con ellos.

Responde la Secretaría de Infraestructura
DENUNCIE consultó a la Secretaría de Infraestructura sobre el estado de los adoquines de la carrera 23. La entidad informó que se realizó una valoración técnica y económica de los puntos afectados entre el Palacio Arzobispal y el Parque Caldas, tanto en el componente vehicular como peatonal.
“Dicho tramo hace parte del inventario de necesidades de la Secretaría, el cual orienta la programación de intervenciones en la malla vial del municipio”, indicó la dependencia.
El comunicado emitido tras la solicitud de los quejosos señala que la intervención en este sector está en análisis dentro de los procesos de priorización, teniendo en cuenta criterios técnicos, la disponibilidad de recursos y el nivel de impacto frente a otros puntos identificados en la ciudad.

Una vía con historia
La carrera 23, antes conocida como calle de La Esponsión, pasó de ser una vía estrecha a convertirse en el principal corredor comercial y peatonal de Manizales.
Clamor de comeciantes y peatones
Luz Amparo Grajales, peatón

Esos adoquines sueltos son un peligro. A cada rato hay accidentes y no los reparan.
Wilmer Bertiz, comerciante

La carrera 23 está muy deteriorada. Los adoquines requieren reparación y hay tramos intransitables.
Jairo Alberto Giraldo, comerciante

Son pocos los trabajos de pavimentación que le hacen a la 23. Hay muchos huecos.
Luz Dary Gómez, peatón

Esta carrera 23 está abandonada. No se puede transitar por el riesgo que representan esos imperfectos.
Rubiela Ospina, peatón

La 23 está vuelta nada. Hay muchos huecos y no los reparan.
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