El geólogo y escritor John Londoño convirtió una historia familiar y regional en la novela La ira y la niebla, publicada recientemente por Editorial Oveja Negra.
La obra toma como eje la construcción y funcionamiento del cable aéreo entre Manizales y Mariquita durante las primeras décadas del siglo XX.
Londoño explicó que su abuelo trabajó en el cable aéreo y terminó pensionado allí. “Siempre sentí que era una historia que había que contar”, afirmó. LA PATRIA conversó con él sobre el origen del libro y su proceso creativo.
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¿Cómo nació la novela?
La historia estuvo muchos años en mi cabeza. Cada vez que venía a Manizales o veía las torres del cable pensaba en lo extraordinaria que fue esa obra.
Además, escuché muchos relatos familiares y conversaciones con personas que conocieron esa época. Todo eso ayudó a construir la trama del texto.
La novela aborda temas como machismo y religión. ¿Por qué incluirlos?
Porque eran parte de la realidad de esa época. Las mujeres no tenían muchos derechos y dependían completamente de los hombres.
La novela refleja esa tensión entre una sociedad conservadora y las ideas liberales que empezaban a transformar el país.
¿Qué investigación hubo detrás del libro?
Leí durante años sobre el cable aéreo y la colonización antioqueña. También recurrí a historias familiares y relatos de arrieros.
El cable fue un avance tecnológico enorme para una ciudad aislada entre montañas, pero gran parte de esa memoria se perdió.
¿Por qué el título La ira y la niebla?
La ira resume las frustraciones y conflictos que viven los personajes. Y la niebla viene del paisaje de estas montañas, de esos pueblos donde al caer la tarde todo quedaba cubierto por una neblina espesa.
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¿Qué espera que encuentren los lectores en esta novela?
Espero que encuentren una historia entretenida, pero también una mirada a una parte importante del país que muchas veces se olvida.
La novela mezcla historia, relaciones familiares, luchas sociales, amor y conflictos humanos. También busca quitarle algo del romanticismo a la colonización y mostrar que fue un proceso duro, lleno de tensiones y violencia.
¿Cómo empezó su camino en la escritura?
Soy geólogo de formación y trabajé durante más de 30 años en la industria petrolera. Siempre me gustó escribir y durante mucho tiempo publiqué columnas de opinión.
En el 2016 publiqué mi primera novela, Espejos de noviembre, inspirada en la toma del Palacio de Justicia. Ahora quiero dedicarme más a la literatura y seguir desarrollando proyectos narrativos, incluso explorar adaptaciones audiovisuales de esta nueva novela.
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