La sensación de paz, tranquilidad y sosiego se respira en este punto de la cordillera central; es un diamante en el contexto de los pueblos de Caldas.
El recorrido de la carretera Salamina-San Félix-Marulanda es un maravilloso conjunto de paisajes, verdes de todas las tonalidades, casitas campesinas con múltiples matas sembradas en variadas vasijas con vistosos colores que les dan un típico toque estético a los corredores, área social de la vivienda a la vera del recorrido.
Paisaje
Cuando se llega a Marulanda, la sorpresa mayor es el orden, aseo, colorido de las fachadas que parecen acabadas de pintar para recibir al arzobispo; invitan a caminar por su calles que terminan en un horizonte de paisaje abierto sobre la cordillera, límite entre lo rural y lo urbano.
El silencio y falta de ruido estridente, raro en estos tiempos de alboroto urbano colectivo, hacen que los sonidos del viento retumben en cada esquina.
El aroma de eucaliptos, pinos y especies nativas, así como las huertas en los solares posteriores, generan un aire fresco pleno de sensaciones olfativas, aroma de café en las frías, pero bellas mañanas, seguidas por chocolate y la tradicional arepa hecha a mano por la amorosa abuela frente a fogones tradicionales con fuego producido en humeantes hornillas.
La amabilidad es un ingrediente de marca mayor, todos son anfitriones del que llega. Al mediodía las ollas de las cocinas rebosantes de aromas y sabores, nos convidan a compartir lo local, elaborado con apego a la tradición, con dedicación y esmero.
Al final de la tarde, el viento trae desde el contorno rural cercano aromas de huertas con plantas aromáticas y de árboles que nos hipnotizan. Las noches son mágicas por la sensación de sosiego, tranquilidad y bienestar.
Los balcones revientan de flores en múltiples tonalidades, tamaños y belleza que envidiarían Romeo y Julieta para una declaración de amor, solo falta la serenata para la escena de película.
Los portones abiertos de par en par son la antesala para la amabilidad y el regocijo por la visita que llega de improviso.
Las ventanas, postigos, zócalos y aleros estallan en colores que alegran el ambiente y el alma del visitante; el tradicional sistema constructivo del bahareque de tabla parada, original desde su fundación, lo que la naturaleza les brindó a sus primeros pobladores, está ahí orgulloso y en perfecto estado prodigando abrigo a la actual generación.
Propuesta
Como testimonio vivo de la arquitectura de la época de su fundación, permanece la escuela General Cosme Marulanda con todos sus valores constructivos intactos en pisos, paredes, ventanas, puertas, corredores, chambranas, entramados y cubierta en teja de barro.
Esta edificación emblemática merece toda la consideración en cuanto a su recuperación y reutilización como lo más representativo de la construcción en bahareque de tabla parada de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, época en la cual fue fundada la población (6 de octubre de 1877). Es un testimonio vivo y actuante de la evolución urbana del municipio.
Ya no cumple la función educativa, pero la edificación puede aglutinar actividades múltiples que no han sido satisfechas en la comunidad en los aspectos de sociabilidad, capacitación, distracción, deporte, biblioteca para los jóvenes y adultos como centro día para la tercera edad en un ambiente arquitectónico maravilloso.
El gobierno japonés ha regalado bibliotecas para muchos municipios que solicitan y esta sería una magnífica oportunidad de lograrlo.
El solo disfrutar de la vista, armonía de conjunto, funcionalidad, estética que nos enseña esta edificación única en el departamento, que el clima, la calidad de la madera y su disposición han preservado, son suficiente motivo de visita a Marulanda y sus particularidades.
Edificaciones como esta fueron recuperadas en El Roble, sector de la vía Pereira-Armenia, semidestruidas por el terremoto de hace 27 anos, y hoy día lucen esplendorosas y sirven como escuelas rurales a bordo de la carretera. Son la tentación para los que pasan y quieren observar el modelo de arquitectura rural de los siglos XIX y XX.

Reproducción | Papel Salmón
El arquitecto Benjamín Patiño diseñó este afiche que recoge parte del paisaje de Marulanda y de su riqueza arquitectónica.
Irrepetible
Marulanda y sus valores ambientales son un verdadero tesoro turístico que todos debemos valorar. La amabilidad de sus gentes, la belleza del centro urbano, el entorno rural rodeado de naturaleza, todo ello es un conjunto que vale la pena su vivencia.
Hasta un rebaño de ovejas de inocente mirada nos puede dar la sorpresa de bienvenida. Es una experiencia única e irrepetible en otro lugar.
De Interés Cultural
La Escuela Cosme Marulanda, construida en el año 1930, obtuvo la declaración de Bien de Interés Cultural del municipio el 5 de noviembre del 2025. Se le realizan algunos trabajos con el fin de remodelarla y protegerla.
*Arquitecto especialista en restauración y conservación del patrimonio arquitectónico.
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