Cultura
19 May, 2026

Descubra la obra del artista Enrique Sierra, exhibe 50 años de su trabajo en un hospital de Manizales

Enrique Sierra presenta su exposición "El cuerpo humano como una expansión abstracta" en el SES Hospital Universitario de Caldas, una colección de 71 obras que reflejan cinco décadas de su trayectoria y un profundo reencuentro con el arte a raíz de su diagnóstico de párkinson.

 Enrique Sierra habla sobre su exposición El cuerpo humano como una expansión abstracta en Manizales. 

Foto  | LA PATRIA |  Enrique Sierra habla sobre su exposición El cuerpo humano como una expansión abstracta en Manizales. 

El artista Enrique Sierra habló con LA PATRIA Radio sobre su exposición El cuerpo humano como una expansión abstracta, que se inaugura este miércoles (20 de mayo) a las 9:00 a. m. en el SES Hospital Universitario de Caldas. Esto dijo:  

Usted tiene raíces colombianas y estadounidenses. ¿Cómo se describe? ¿Cuál es su historia? 

Sí, efectivamente, a los 17 años me marché. Viví en Armenia, Cali, Pereira y Bogotá hasta los 17 años con mi familia. Luego me marché a Nueva York, donde estudié arte en el Arts Students League de Nueva York por 9 años. Después fui a Barcelona, donde trabajé con Salvador Dalí, haciéndole su obra gráfica.

Luego regresé a Miami Beach y pasé 32 años allá. Ahora estoy de vuelta en Colombia. 

¿De qué se trata la obra que expondrá en Manizales? 

Estoy completando un ciclo porque la obra que presento son 71 piezas en retrospectiva de mi trabajo. 

Cada año guardé un 1% de la producción que hacía entonces: guardé lo mejor de lo mejor y eso es lo que expondré. Por eso ahora voy a presentar lo mejor de mis 50 años de trabajo.  

¿Qué se van a encontrar los asistentes? 

Van a encontrar todas las retrospectivas mías. Que comienzan con la obra gráfica, grabados, litografías. Todo lo que me estimulaba hace 40 años en Barcelona. Y también van a encontrar obras recientes inspiradas en los atardeceres de Miami.

Todo ha sido un reencuentro con el arte después del párkinson. Estoy trabajando no solamente los figurativos, sino también los abstractos. 

¿Cómo logró conectarse con Manizales para exponer su arte? 

Vine a visitar a una prima y se suponía que debía seguir para Brasil. Estábamos frente al Éxito y, como yo tengo párkinson, me muevo un poquito. Mi prima, sin saber lo que me pasaba, me cogió de la camisa. Y como yo estoy acostumbrado a vivir en zonas de pelea en América, pensé que me estaban tratando de robar.

Entonces, hice un movimiento fuerte, me caí y me rompí el fémur. Me tuvieron que colocar 230 tornillos. Entonces, terminé rentando un apartamento por un año y ahora llevo tres años aquí y me encanta Manizales. A raíz de ese accidente, todo es un accidente.

Yo planeo, pero dejo que la vida tome cursos. Y con los accidentes he encontrado cosas muy importantes en mi vida. Desde mis primeros amores hasta todos los encuentros que he hecho en arte son a través de accidentes.

Usted, además, expondrá su obra en el Hospital Universitario de Caldas, donde se potencia un tema cultural pensando en el bienestar. ¿Qué significa para usted poder exponer en el hospital?

Para mí ha sido algo fantástico porque parece mentira, he pasado 50 años fuera de Colombia y el mejor tratamiento del párkinson que he tenido ha sido aquí en Manizales con la doctora Diana Castillo. 

Ella es parte del Museo de la Universidad de Caldas y, con su esposo, me invitaron a hacer la exposición. Yo estuve encantado de acceder. Es la oportunidad de mostrar la obra que he tenido guardada, ciudad en ciudad. 

Toda mi actividad de mi vida ha sido de adaptación. Viajando de cultura en cultura, aprendiendo no solamente el lenguaje, sino yendo a teatro y tomando cursos de arte. 

Hay dos tipos de conocimiento, uno que se adquiere a través de libros, que es el más recomendable y otro que se adquiere viajando y participando en la cultura de cada país. 

Para mí es importante también dejarle saber a la gente que tiene párkinson o cualquier otra enfermedad que lo que tienen es el aquí y ahora. 

¿Qué les recomienda a los artistas jóvenes? 

Necesitan, primero que todo, soledad. Si son jóvenes, por supuesto, deben vivir la vida, pero necesitan un tiempo para introspección y poder poder sublimar sus energías en el arte.

Si no hay una sublimación de esa energía, no se va a poder producir nada de calidad. 

¿Por qué cree que vale la pena seguir yendo a museos y salas de exposición a ver arte? 

No hay un sustituto. Una obra hay que mirarla con cierta distancia y silencio porque hay que dejar que el que el cuadro te hable a ti, no tú al cuadro. 

Te sientas y no te vas hasta que el cuadro te diga algo. Si no te dice nada, te mueves, pero si sospechas que te gusta, siéntate y mira la obra por el tiempo que sea necesario. 

Afortunadamente el salón de exposiciones del Hospital tiene asientos y es muy bonito. Y hay una cafetería.

Es un hospital con más de 1.500 empleados, para que se animen a observar. 

Escuche la entrevista completa aquí: 


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