Colombia
20 Abr, 2026

Luto por el fallecimiento de Fernando Ávila, referente del buen uso del español: no temía pedir un güisqui

Ávila dejó una amplia trayectoria en medios de comunicación y en la academia. Durante años fue columnista y defensor del lenguaje.

Fernando Ávila durante un taller de escritura con la redacción de LA PATRIA en septiembre del 2015. Compartió cuáles consideraba en ese momento que eran los errores más comunes a la hora de escribir.

Foto | Archivo | LA PATRIA Fernando Ávila durante un taller de escritura con la redacción de LA PATRIA en septiembre del 2015. Compartió cuáles consideraba en ese momento que eran los errores más comunes a la hora de escribir.

El profesor, periodista y escritor Fernando Ávila falleció en Bogotá el pasado sábado 18 de abril del 2026. Hay tristeza en el país porque fue una de las voces más reconocidas en temas de ortografía, gramática y uso correcto del idioma español.

Ávila dejó una amplia trayectoria en medios de comunicación y en la academia. Durante años fue columnista y defensor del lenguaje en el diario El Tiempo, donde resolvió dudas frecuentes sobre escritura y compartió reflexiones sobre la lengua. También ocupó cargos como jefe de redacción en la agencia Colprensa y en la revista Arco.

Además de su trabajo periodístico, ejerció la docencia en universidades como la Javeriana, la Central y el Rosario, donde formó a nuevas generaciones de comunicadores.

Fue delegado en Colombia de la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), desde donde adaptaba recomendaciones lingüísticas para la prensa nacional y atendía consultas de periodistas del país.

Entre sus libros más destacados figuran Español correcto para Dummies’ (1997), ‘Dónde va la coma’ (2001) o ‘Cómo se escribe’ (2003), textos de consulta para estudiantes, periodistas y lectores interesados en mejorar su escritura.

Las exequias se realizaron este lunes 20 de abril en la parroquia Santa Teresita, en Bogotá.

*Con información de El Tiempo.

En la academia de Fernando Ávila

Escribir una veintena de libros sobre el buen uso del español y ser un superventas es un logro de pocos. Ahí brilla Fernando Ávila, el conocedor de todos los intríngulis de la lengua, que actualizó en septiembre del 2015 a los periodistas de LA PATRIA en redacción periodística y sobre las novedades que incorpora la Academia de la Lengua, un ente universal conformado por 23 academias en el mundo.

El hoy director de LA PATRIA, Fernando-Alonso Ramírez, recogió en ese momento las enseñanzas que dejó Ávila y las plasmó en las páginas de El periódico de casa.

Haber sido defensor del Lenguaje de El Tiempo, ser el representante para Colombia de la Fundación Español Urgente (Fundéu), además de capacitador de cientos de estudiantes, periodistas y profesionales de otros campos hacen de él un oráculo.

Defiende a la Academia de la Lengua, así no siempre esté de acuerdo con ella, pero le reconoce que trabaja intensamente, al ritmo frenético de hoy. Explica que un diccionario que antes se actualizaba cada 15 años, en este momento se actualiza cada tres meses.

"Un buen día aparece selfie, una palabra en inglés. La Academia propone en español autofoto, nadie la acepta. Propone selfi, terminada en i latina sin la e final del inglés. Lanzan esta palabra, el mundo la acoge y ya es una palabra nueva"

También habla de WhatsApp. "La Academia la españoliza en su escritura -wasap y wasapear-, y todo el mundo feliz porque los académicos, en el proceso normal antes de que la palabra entre en el diccionario, se preocupan para que, sin violentar la estructura propia de nuestro idioma ni su morfología, las palabras vayan entrando al español según la necesidad de la técnica, de la tecnología, de las nuevas modas, etcétera, para estar de esa manera también al día.

Para Ávila, las academias se han fortalecido. "La gente cree en la Academia, así sea para criticarla. Antes algún profesor enviaba su columna en la que decía que tal persona escribió un error, pero hoy en día, cuando alguien escribe un error, le caen muchas personas que uno no conoce, a reclamarle, a darle garrote. Eso ha hecho que las normas se fortalezcan".

Recuerda que se desconcertó cuando comenzó la moda de los blogs y la gente decía que las normas no eran necesarias porque cualquiera iba a publicar y los demás lo leerían así el escritor no siguiera las normas. "Y ha resultado todo lo contrario, la vida nos ha demostrado que hoy quien escribe un blog o cualquier mensaje que deba llegar a otras personas necesita escribir de la manera más estricta y respetuosa de las normas, porque de lo contrario nadie le va a entender y le van a caer con unas críticas demoledoras y humillantes", confiesa con cierta fruición.

Escala de errores

El autor, profesor y tallerista contó en su visita a LA PATRIA de tres tipos de errores frecuentes que tenía identificados:

1.º De acentuación. "Por ejemplo, la Academia quitó la tilde de solo, y algunos siguen tildándolo conscientes de que no quieren seguir las normas, y otros sin conciencia. La Academia quitó la tilde de este, de esta, de ese, de aquel y hay gente que sigue usándolas. Y hay quien tilda Beatriz, feliz, Ortiz aunque terminan en vocal + zeta, y no sé por qué las tildan. Hay mucho error de tildes, no en medios profesionales, pero en el común, en documentos que envía la gente, en documentos judiciales, por falta y por exceso".

2.º De mal uso de la coma. "El más común es separar el sujeto del verbo. Patricia explica las cifras no es lo mismo que Patricia, explica las cifras. Y eso que al escribirlo apenas se diferencia por una coma, en la vida real es muy distinto. Si no tiene ninguna coma es una información de que Patricia está explicando las cifras, pero si tiene una coma es una orden para que Patricia explique las cifras".

3.º De semántica. "No darles a las palabras el sentido que tienen. Es muy común en la redacción judicial: julanito de tal adolece de recursos, y adolece quiere decir que tiene, que tiene un defecto, pero recursos no es un defecto, entonces tendría que decir: adolece de falta de recursos".

Fernando Ávila

La gente no habla y por eso no escribe bien, aseguró en el 2009 el profesor Fernando Ávila. 

Fernando Ávila no teme pedir un güisqui

En otra visita a LA PATRIA, también en septiembre, pero del 2009, el autor de una decena de libros sobre buen manejo del idioma dictó un curso a los periodistas Fernando-Alonso Ramírez, editor de noticias en esa época, lo entrevistó. A continuación algunas de esas preguntas. 

- ¿Profesor, alguna vez se ha atrevido a pedir un güisqui?

Sí, pero con muy malos resultados.

El profesor Fernando Ávila casi se lamenta de la poca aceptación que tiene esta palabra, porque quienes de pronto la usan es para hacer una broma o con un sentido peyorativo.

Güisqui, airbag, ayatolá, autoestop, bit, bluyín, bumerán, confort, coñac, gay - con su plural gais-, interviú, kétchup, nailon, poni, récord y zapear son palabras que cada tanto la Real Academia de la Lengua las incorpora a nuestro idioma por su uso cotidiano y, como vienen de otras lenguas, trata de cuidar su grafía en español.

Muchas veces la gente las siente lejanas estas palabras, por eso yaz, que incorporó el Diccionario del 92, desapareció en la edición siguiente. "El rechazo fue fuerte, sobre todo en medios culturales, lo mismo sucedió con tur, a pesar de que existe la palabra turista y turismo", explica.

Cuenta cómo solo una vez ha visto escrita la palabra cederrón (CD-ROM) y fue cuando le envió un libro para su impresión a la Directora de Publicaciones de la Universidad Sergio Arboleda. Ella le escribió "gracias por el cederrón".

- ¿La penetración del idioma inglés pone en riesgo el español?

No lo veo como un enemigo, es el idioma que más le está aportando a la evolución propia del idioma. Estamos en un momento en que las palabras deben acomodarse a la morfología propia del lenguaje.

- El español, degeneración del latín

Recuerda que el español es una degeneración del latín. Si vamos al siglo V, la gente de la Península Ibérica empezó a escribir y a hablar mal el latín y eso dio origen al castellano, al gallego, al valenciano, al mallorquín, al asturiano.

El español ha tenido influencia germánica con palabras como bigote, revólver, guerra; árabe con ajedrez, cheque, babilla, alcalde, babucha; americana con papa, yuca, caimán, arepa. Ahora influye el inglés con estándar, escáner, guachimán, ponqué; y luego vendrá el chino del que ya tenemos palabras como té.

- ¿El 'spanglish' tiene algún futuro?

No, es el ejemplo del no bilingüismo, porque este es el distinguir bien los dos idiomas. Si escribo control, sexual, ensamble, web y las paso al inglés, no tengo que hacerles ningún cambio, va a cambiar es la fonética. Se calcula que son unos 20 mil cognados, que se escriben igual o muy parecido en inglés y en español, porque vienen de las mismas raíces griegas y latinas.


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