Caldas
24 Abr, 2026

Proyectarme: el programa que brinda hogar y esperanza a estudiantes vulnerables de Caldas

La Fundación Arme implementó el programa Proyectarme, para beneficiar a estudiantes de escasos recursos económicos. Brinda alimentación y hospedaje a universitarios.

Proyectarme, Fundación Arme

Foto | Julián García I LA PATRIA

El estudiante Jhoan Andrés Ospina, oriundo de Pensilvania (Caldas), cursa primer semestre de Ciencias de la Computación en la Universidad Nacional y es beneficiario del programa Proyectarme de la Fundación Arme.

Para Jhoan Andrés Ospina, oriundo del corregimiento San Daniel en Pensilvania (Caldas), estudiar en una ciudad como Manizales no estaba dentro de sus posibilidades económicas. Con esa idea creció, hasta que decidió salir de su tierra natal, cargando ilusiones. 

Cursa primer semestre de Ciencias de la Computación en la Universidad Nacional y es uno de los beneficiarios de Proyectarme, programa de la Fundación Arme, que también impulsa iniciativas como Ilusionarme, dirigida a madres gestantes, y Recrearme, enfocada en el acompañamiento deportivo de estudiantes vulnerables del departamento.

Desde hace cuatro meses reside en la capital caldense. Comparte su día a día con otros 13 jóvenes en la casa universitaria El Refugio, una edificación de tres plantas ubicada en el barrio La Rambla, que para él se ha convertido en mucho más que un lugar para dormir: un espacio de familia y convivencia comunitaria.

Bachiller del colegio Daniel María López, Jhoan reconoce que nunca se le pasó por la mente estudiar a Manizales, pues no tiene familia en la ciudad ni cuenta con los recursos para su sostenimiento. 

Cambio de vida en Manizales

Por eso, su primera opción fue matricularse en una carrera técnica en el Colegio Integrado Nacional de Oriente de Caldas (CINOC). Sin embargo, antes de tomar esa decisión, presentó la prueba de admisión de la Universidad Nacional y fue aceptado. La alegría llegó acompañada de un nuevo dilema: no tenía dónde vivir.

La oportunidad apareció con Proyectarme. Tras ser recomendado y superar los filtros de selección, ingresó al programa y encontró en El Refugio una alternativa para continuar sus estudios.

“Fue duro dejar mi tierra y adaptarme a la ciudad. Aunque ya había vivido en Bogotá, separarme de la familia siempre cuesta. Manizales tiene buena cultura, es un cambio grande”, relata.

Hoy cuenta con el respaldo de un padrino que le ayuda para el sostenimiento universitario. Además, en sus ratos libres trabaja en una hamburguesería, lo que le permite apoyar a su familia. “La situación en mi casa es difícil, pero con el trabajo y el apoyo de la Fundación puedo colaborar. Vivir en comunidad es complejo, pero uno se va acostumbrando”, dice.

Generando responsabilidad social

Para Andrea Arango Echeverry, directora ejecutiva de la Fundación Arme, Proyectarme no se limita a ofrecer techo y comida. La apuesta es más amplia: construir una red de acompañamiento integral para los jóvenes.

“Contamos con una casa adecuada, les brindamos alimentación y también acompañamiento socioemocional con psicólogos. La adaptación no siempre es fácil, por eso trabajamos en ese proceso”, explica.

El programa funciona con un reglamento interno que establece normas de convivencia, horarios y compromisos. “Esto no es un hotel. Aquí hay responsabilidades. Además, tenemos convenios con universidades en temas de bienestar y permanencia. Nos reportan permanentemente cómo van los alumnos en temas emocionales y académicos, lo que permite generar alertas tempranas e identificar dificultades”, agrega.

La formación también apunta a fortalecer valores como la responsabilidad, la empatía y la reciprocidad. Incluso, algunos jóvenes han logrado vincularse laboralmente a empresas del grupo Arme.

El Refugio cambió de sede

Durante nueve años, la casa universitaria funcionó en la vereda Morrogacho. Sin embargo, en el 2025 el predio fue vendido y los estudiantes fueron trasladados a la sede actual en La Rambla.

“Ahora es mucho más accesible, ya que no deben asumir costos de transporte y están cerca de todo”, señala Arango.

En sus inicios, el albergue estaba destinado únicamente a mujeres, pero desde hace dos años se convirtió en un espacio mixto. No tiene límite de edad, aunque se prioriza a jóvenes que estén iniciando su formación universitaria.

“El compromiso de los padres de familia es fundamental en este proceso. Buscamos formar seres humanos éticos e integrales”, enfatiza.

Anota que cada estudiante aporta un bono simbólico de $230 mil. “La gratuidad total no es conveniente. Debe existir compromiso y corresponsabilidad”.  Andrea afirma que los que no pueden cubrir este valor cuentan con padrinos. 

Inicios de la Fundación

La Fundación Arme surgió en el 2005, por iniciativa de Dora Franco de Mejía. Es una iniciativa de corte familiar, vinculada a las empresas de la familia Mejía Franco y al Grupo Arme.

Ilusionarme

El primer programa que desarrollaron fue Ilusionarme, dirigido a madres gestantes del departamento. 

Actualmente beneficia a 280 mujeres en municipios como Pensilvania, Marquetalia, Manzanares, Belalcázar, Chinchiná y Palestina, además del corregimiento de Arauca (Palestina).

Proyectarme

Proyectarme acoge a estudiantes provenientes de  los municipios de Pensilvania, Manzanares, Marquetalia, Filadelfia (Caldas) y Tumaco (Nariño). 

Beneficiados

14 estudiantes se benefician del programa. 

Dato

En el 2016 fue creado Proyectarme. 

Recrearme

El programa Recrearme impacta a 130 niños escolarizados de Chinchiná, a través de actividades deportivas y recreativas.

Colaboración

Si desea apadrinar la educación de un jóven se puede acercar a la Fundación Arme de la Avenida Santander, carrera 23 # 64 B 33 Edificio Luker, Torre Genza, oficina 707.


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